La migración internacional y la diversificación religiosa en Morelos. Una mirada sociodemográfica*

 

International migration and religious diversity in the State of Morelos, Mexico. A sociodemographic overview

 

Liliana Rivera-Sánchez, Olga Odgers-Ortiz y Alberto Gernández

 

Universidad Nacional Autónoma de México, México; El Colegio de la Frontera Norte, México

 

Artículo recibido el 2 de junio de 2013
aprobado el 4 de febrero de 2014.

 

Resumen

La investigación en la que se sustenta este artículo se enmarca en una reflexión sociológica sobre el cambio religioso, desde la cual se pretende explorar las tendencias de éste en contextos contemporáneos de alta movilidad poblacional, a partir de una perspectiva de corte sociodemógrafico. El objetivo es demostrar la relación significativa entre migración internacional y diversificación religiosa en una región de alta intensidad migratoria. Para alcanzar este objetivo se hace uso de los datos censales sobre profesión religiosa y actividad migratoria internacional. Particularmente se explora la relación entre diversidad religiosa y actividad migratoria a Estados Unidos en el estado de Morelos, específicamente en el municipio de Tepalcingo, localizado en el sureste del estado.

Palabras clave: Cambio religioso; migración internacional; diversificación religiosa; Morelos; México.

 

Abstract

The research in which this article is supported, is based on a sociological reflection related to the religious change. The tendencies of the religious change are explored in contemporary contexts of high population mobility, from a socio-demographical perspective. The aim consists in demonstrating the significant relationship between international migration and religious diversification in a region with high grade of migratory intensity. To get this objective we are analyzing the censal data of both religious profession and international migratory activity. Particularly, in this article the relationship between religious diversity and migratory activity to the U.S. is explored in the state of Morelos, specifically in the municipality of Tepalcingo, located at the southeast of this Mexican state in the central part of Mexico.

Key words: Religious change; international migration; religious diversification; Morelos: Mexico.

 

Introducción

El estudio de la religión como un fenómeno social que influye sobre los valores, los cursos de acción y la conducta de los sujetos en la esfera no sólo religiosa, sino en otros ámbitos de la vida social, históricamente ha sido una de las preocupaciones sociológicas por excelencia, dando pauta para numerosos tratados clásicos e investigaciones contemporáneas en las ciencias sociales. Lo mismo ha ocurrido en el estudio vinculado al análisis de las migraciones y las movilidades humanas, campo de estudio fructífero que se ha conformado como un divisadero estratégico de la compleja dinámica de las relaciones sociales en el mundo globalizado.

En las últimas dos décadas, en México el estudio de la migración mexicana a Estados Unidos se ha constituido como un campo de conocimiento con una vasta producción académica. Particularmente el área de intersección entre los estudios de la migración y los de religión se encuentra en proceso de consolidación en América Latina y específicamente en México, donde se han realizado estudios que merecen especial atención y que han generado importantes líneas de investigación (Espinosa, 1999; Fortuny, 1999; Hernández-Madrid, 2003). Los estudios antes referidos constituyen el antecedente inmediato sobre el cual se diseñó la investigación cuyos resultados de corte sociodemográfico se presentarán en este artículo (Odgers y Rivera-Farfán, 2007; De la Torre y Gutiérrez, 2007; Galaviz et al., 2009)1

A partir de demostrar la relación significativa entre migración y religión se pretende analizar el vínculo entre ambos procesos de transformación social. Los cambios tanto en el campo religioso como en el proceso migratorio, se encuentran indudablemente relacionados también con la ocurrencia de otros procesos sociohistóricos y seguramente tienen influencia sobre y son influidos por otros procesos locales, regionales y también globales. En términos generales, las transformaciones tanto del proceso migratorio México-Estados Unidos como de la pertenencia, las creencias y las prácticas religiosas, se visualizan también intrínsecamente ligadas a la modernización y a los efectos de la globalización. Consecuentemente, los cambios y las transformaciones del campo religioso en México, el hecho mismo de la vecindad con Estados Unidos, así como la historicidad y el volumen de la migración mexicana a aquel país, merecen un análisis particular que permita hacer comprensible la interrelación contingente entre ambos procesos de cambio social.

La investigación que sustenta este artículo se enmarca en una reflexión sociológica sobre el cambio religioso, la cual pretende explorar las tendencias de éste en contextos contemporáneos de alta movilidad poblacional desde una perspectiva de corte sociodemográfico. Dado que la diversificación religiosa y la intensificación migratoria son procesos que convergen en el tiempo y en el espacio en algunas sociedades locales/regionales del país, es dicho contexto socio-histórico el que resulta idóneo para observar cómo la religión sigue siendo una cuestión de vital importancia en las sociedades; esto es, cómo el mundo social "es a la vez totalmente moderno, y plenamente religioso" (Davie, 2011: 7) a contracorriente de lo que la Sociología de la religión weberiana planteara en relación con los procesos de secularización del mundo moderno. Es decir, la influencia de la religión sobre la vida cotidiana de los individuos sigue siendo un problema sociológico contemporáneo y como tal, en este artículo se propone como objetivo demostrar la relación significativa entre migración internacional y diversificación religiosa en una región de alta intensidad migratoria en el estado de Morelos, localizado en la parte central de México.

Para demostrar esta relación se hará uso de los datos censales sobre confesión religiosa y actividad migratoria internacional, dado que la mayor parte de los estudios contemporáneos que relacionan ambos procesos se han realizado fundamentalmente a partir de estudios de caso de corte etnográfico.2 Por motivos que más adelante se detallan, se analiza particularmente la relación entre diversidad religiosa y actividad migratoria a Estados Unidos en el estado de Morelos y específicamente en el municipio de Tepalcingo, localizado en el sureste del estado.

La relevancia y originalidad de esta investigación radica principalmente en el uso de series históricas largas de datos censales sobre adscripción religiosa provenientes de los censos de población, los cuales escasamente han sido analizados para dar cuenta del cambio religioso; muy probablemente esto se deba al hecho de que se considera exclusivamente a la adscripción religiosa como la variable del cambio religioso, pero también a que han sido sobre todo los antropólogos quienes, desde estudios etnográficos, han abordado este tema. Así, retomar esta valiosa base de información censal sobre adscripción religiosa y relacionarla en el análisis con la variable de actividad migratoria internacional ósobre la que existe un importante volumen de trabajos de corte demográficoó permite avanzar a la vez en la compresión de una de las variables del cambio en el campo religioso y en algunas de las implicaciones y/o efectos que ha tenido la migración internacional en las sociedades locales de origen. No obstante, se reconoce que una de las limitaciones del artículo radica en demostrar esta relación particularmente en un municipio, pero tal análisis se enmarca históricamente en un contexto regional y estatal que también es considerado.

El artículo se divide en cuatro apartados. En el primero se presentan algunos de los antecedentes relativos de la relación entre migración y religión, con el fin de sentar las bases para la discusión acerca de la conformación de un campo de estudio intersecto que pretende mostrar la interacción entre estas variables, su mutua influencia y luego su relación significativa.

En el segundo apartado se desarrolla el diseño de investigación donde se argumenta la selección del caso de estudio y se definen algunas categorías analíticas, tales como diversidad religiosa, alta movilidad poblacional e intensidad migratoria, entre otras.

Un tercer apartado muestra la evolución histórica de las adscripciones religiosas en el estado de Morelos, así como su distribución espacial, lo cual permite vislumbrar algunas regiones del cambio religioso en el estado.

En el cuarto apartado se analiza la información sociodemográfica del municipio de estudio, tomando en cuenta tres tendencias básicas a nivel estatal: la alta diversidad religiosa, el grado alto de intensidad migratoria a Estados Unidos y el bajo grado de catolicismo. Interesa particularmente mostrar el proceso de diversificación religiosa en los contextos local y regional y su distribución específica en términos denominacionales. Asimismo, en este apartado resulta central mostrar la relación que guardan dos variables a nivel de los hogares en el municipio de Tepalcingo: actividad migratoria a Estados Unidos y tipo de hogar según la confesión religiosa de sus miembros, es decir, la interrelación entre diversidad religiosa y migración internacional.

 

Antecedentes de la relación entre migración y religión

Durante la segunda mitad del siglo XX, tanto los flujos migratorios a Estados Unidos como el proceso de diversificación religiosa en México se intensificaron, por lo que resulta relevante adoptar una mirada desde la perspectiva de larga duración para analizar los cambios y los vínculos entre estos dos procesos, los cuales históricamente parecen converger en el tiempo. No obstante, si bien la historia de la migración mexicana se remonta a finales del siglo XIX (Durand y Massey, 2003) no fue sino hasta finales de la década de 1960 que el Movimiento Chicano en Estados Unidos puso en evidencia la presencia de una comunidad mexicano-estadounidense establecida y arraigada en aquel país. Fue también durante las dos décadas posteriores que el desarrollo tecnológico y el proceso de urbanización permitieron nuevas y más ágiles formas de comunicación y transporte, fortaleciendo la migración circular y el flujo de bienes económicos y sociales a través de las fronteras, promoviendo la conformación de redes transnacionales entre los migrantes mexicanos.

De igual manera, la historia de la pluralización religiosa en México se remonta a principios del siglo XIX (Bastian, 1997) e incluso podría remitirse a los procesos sincréticos de la etapa colonial. Pero no fue sino hasta la década de 1960 óy con mayor intensidad en la década de 1970ó que los censos nacionales de población comenzaron a registrar un evidente declive del catolicismo (De la Torre y Gutiérrez, 2007). Es decir, el monopolio de la Iglesia católica se vio disminuido y el pluralismo religioso, en ciertos contextos, adquirió relevancia en términos relativos. El decrecimiento relativo del catolicismo, sumado a una constante movilidad de la población como efecto del mismo proceso de aceleración de las comunicaciones y de la urbanización, hicieron que la movilidad de credos fuera también posible y se configuraron, en un principio, ciertos enclaves de minorías religiosas, dando lugar paulatinamente a la pluralización religiosa en algunas regiones del país (Bastian, 1997). Lo anterior implica la coexistencia de varios credos en una misma sociedad y, por consiguiente, la construcción de nuevas pautas de comportamiento que, si bien no necesariamente derivarán en una mayor tolerancia hacia la diversidad religiosa, si exigirán, cuando menos, el desarrollo de estrategias de negociación que permitan crear nuevos equilibrios óen ocasiones frágilesó y nuevas formas de coexistencia con la alteridad. Mayor grado de intolerancia tampoco implica automáticamente conflicto social. Así, la posibilidad del desarrollo de la tolerancia y del conflicto están siempre latentes. Históricamente se registra un sinnúmero de ejemplos en las dos vertientes mencionadas (Garma, 2007).

Este campo de estudio vinculante del cambio religioso y el proceso migratorio es indudablemente interdisciplinario. En Estados Unidos por ejemplo, se han dirigido importantes estudios para entender la interrelación entre los cambios en la conformación del campo religioso y la presencia de nuevos inmigrantes (Levitt, 2001; Mahler y Hansing, 2005; Espinosa y Elizondo 2003; Menjívar, 2003) aun cuando desde la década del cincuenta se habían desarrollado algunos estudios clásicos sobre estos temas. La multicitada obra de Will Herberg (1955) es un ejemplo de ello: dio pauta para un debate en las ciencias sociales norteamericanas acerca de la relación entre pertenencia religiosa, etnicidad, experiencia migratoria y procesos de inserción social en la sociedad estadounidense y en general en los países europeos con cierta tradición como receptores de inmigrantes.3 Esta obra sigue siendo una pieza angular de referencia para los estudiosos de la relación entre experiencia migratoria y confesión religiosa.

En México se han realizado interesantes avances en esta línea de investigación. Desde el trabajo pionero de Manuel Gamio (1930) se experimentó la relación entre estas variables. No obstante, durante un largo periodo se abandonó el interés por realizar estudios que exploraran la interacción entre ambos campos en las ciencias sociales. Si bien desde la década de 1980 existen en el país estudios relevantes relacionados con la diversidad religiosa, no fue sino hasta la década de 1990 cuando se observó un importante número de investigaciones de corte etnográfico que documentaron la pluralidad religiosa y fundamentalmente el crecimiento de las iglesias evangélicas en algunas regiones del país (De la Torre y Gutiérrez, 2007).

Por un lado, la importancia de estudiar el cambio religioso en México consiste en reconocer las modalidades y dinámicas particulares de constitución de éste, el cual exhibe transformaciones que no necesariamente son una consecuencia del proceso de secularización del mundo moderno, como suponía Weber (1987). Es decir, el campo religioso en México y también en América Latina ha experimentado transformaciones relacionadas con lo que se ha llamado una mutación religiosa (Bastian, 1997) la cual responde a múltiples factores regionales y globales, los cuales han contribuido a transformar el mapa religioso, como consecuencia por un lado, de la "cristianización de las prácticas religiosas naturales" que provienen del cosmos de lo sagrado precolombino (Bastian, 1997: 9) y por el otro, por la efervescencia de ciertos cultos religiosos y prácticas devocionales que se ven reflejados en la multiplicación de nuevos movimientos religiosos, los cuales han fragmentado el dominio del catolicismo, consecuentemente han contribuido a la conformación de un escenario de alta pluralidad religiosa en Latinoamérica y por supuesto también en México. Esta transformación del panorama religioso mexicano tampoco responde ócomo ha sido señalado previamenteó a la tesis de la secularización religiosa y la modernización de las sociedades contemporáneas, sino que se trata de un proceso complejo que involucra lógicas y dinámicas de contextos históricos y culturales específicos, que dan cuenta sin duda de un proceso particular de conformación del campo religioso mexicano (Bastian, 1997; De la Torre y Gutiérrez, 2007; Masferrer, 2009).

Por otro lado, el proceso migratorio contemporáneo hacia Estados Unidos como uno de los factores que podría estar relacionados con las transformaciones del campo religioso y particularmente del cambio religioso en México, es una relación que interesa especialmente explorar en este artículo. El mismo proceso migratorio México-Estados Unidos ha sido dinámico y cambiante y al menos en las últimas dos décadas se identifican algunas transformaciones relevantes, no sólo asociadas a los cambios en los patrones de migración internacional, lo cual implica el cambio de una migración estacional a una que apunta a estancias más largas en Estados Unidos, sino también por los cambios notables que se observan en el perfil sociodemográfico de los migrantes, entre otros la predominancia de migrantes jóvenes no necesariamente jefes de hogar, la participación creciente de mujeres, la identificación de lugares de salida también urbanos y no sólo rurales y una creciente diversificación laboral de los inmigrantes, así como el involucramiento de otras regiones que hasta hace sólo una década no participaban en la migración internacional, a la vez que nuevos lugares de destino en Estados Unidos (CONAPO, 2002) de tal forma que hoy los mexicanos tienen presencia en todos los estados de ese país y proceden de otras regiones de México. Estos cambios en el perfil de los migrantes y de la dinámica migratoria han ocurrido en un periodo relativamente corto. En sólo quince años el panorama de la migración internacional desde México ha cambiado (Durand y Massey, 2003).

Actualmente se suman también a este panorama las implicaciones que tiene el reforzamiento de la frontera México-Estados Unidos, la implementación de leyes migratorias y de seguridad nacional que acosan a los inmigrantes indocumentados en aquel país, aunado a la crisis financiera y de los mercados de trabajo internacional que diera inicio en 2008, en consecuencia un proceso creciente de redadas migratorias en lugares de trabajo, pero también en sitios públicos, que han devenido en deportaciones, devoluciones y también en el retorno de migrantes en los últimos años, además de una disminución relevante de los flujos de emigrantes a Estados Unidos desde México en el último quinquenio (2005-2010). Ambas facetas del proceso migratorio se reflejan en los datos del Censo de Población y Vivienda de 2010 (INEGI, 2010) y por esa razón se ha tomado la iniciativa de explorar en este artículo los datos sociodemográficos para mostrar esta relación concomitante.

La relación entre conversión religiosa y migración internacional ha sido abordada por especialistas tanto del campo religioso como de los estudios de migración en México, fundamentalmente a través de investigaciones etnográficas donde se puede observar cómo la experiencia de migrar, pero sobre todo la circulación de migrantes y el retorno de quienes vivieron esta experiencia, ha resultado en un cambio de credo para el migrante y sus familiares (Hernández Madrid, 2000 y 2003; Odgers, 2008; Odgers, 2009).

Asimismo, se han documentado algunos otros efectos de las movilidades en el campo religioso en espacios de intensos flujos poblacionales, como en la frontera norte de México o bien en la frontera del sureste mexicano (Galaviz et al., 2009) además de las investigaciones sobre la transnacionalización de las prácticas religiosas y sus efectos translocales, los cuales han sido estudiados desde Estados Unidos (Levitt, 2001; Pratt, 2006) y más recientemente también desde México (D’Aubeterre, 2005; Rivera Sánchez, 2006 y 2007; Odgers, 2008) así como el proceso de etnización de la diversidad religiosa (Garma y Hernández, 2007; Odgers y Rivera-Farfán, 2007).

En suma, la relación entre cambio religioso y migración internacional ha sido abordada fundamentalmente a través de estudios de caso que demuestran un nexo significativo entre cambiar de credo o bien transformar las prácticas religiosas, a partir de vivir la experiencia de la migración internacional. Es decir, según investigaciones previas, los desplazamientos hacia Estados Unidos constituyen un factor del cambio religioso, dado el hecho de que i) como inmigrantes se encuentran expuestos a contextos con mayor diversidad religiosa, ii) asimismo, se encuentran alejados de los mecanismos de control y sanción social que imponen las sociedades locales tradicionales en México, iii) la condición de vulnerabilidad que experimentan los migrantes no sólo por encontrarse lejos del terruño y de sus redes de apoyo familiar y local, sino por su condición migratoria como indocumentados, iv) ante tal vulnerabilidad, algunos grupos de ciertas denominaciones religiosas, sobre todo protestantes y evangélicos, así como algunos grupos de los llamados Bíblicos no evangélicos, han diseñado estrategias de atención, soporte y proselitismo entre los migrantes recién llegados y v) el proceso de redefinición identitaria implicado en el acto de migrar y de encontrarse con otros (Odgers y Rivera-Farfán, 2007) y experimentar así una suerte de desterritorialización (Gupta y Ferguson, 2001) al menos la vivencia de la desterritorialización temporal (Rivera-Sánchez, 2006).

 

El diseño de la investigación

La investigación cuyos resultados se presentan en este artículo tuvo como objetivo principal analizar el cambio religioso y no sólo el mudar de adscripción y/o pertenencia religiosas en contextos con alto grado de intensidad migratoria internacional. Esto es, se buscó indagar si ciertos contextos migratorios de la región emergente4 facilitan o influyen sobre el cambio religioso y, en su caso, si las redes migratorias y el retorno de los migrantes han contribuido en la transformación del campo religioso. Adicionalmente, se planteó analizar si el contacto con otras personas y el intercambio social que se genera como parte de la experiencia migratoria internacional contribuye a promover una actitud abierta a la diversidad de creencias en el espacio local (tolerancia/intolerancia religiosas).

Se planteó un estudio que explora la relación entre el cambio religioso óen un sentido amplioó y la migración internacional en el centro de México, específicamente, el espacio geográfico para poner a prueba el supuesto de que existe una relación entre ambos procesos de cambio en el estado de Morelos. En principio esta relación se exploraría a partir de la experiencia y las prácticas de los migrantes y los no migrantes en municipios morelenses en los que coincidentemente se registraran tanto un alto grado de intensidad migratoria como un alto grado de diversidad religiosa.

El interés por realizar esta investigación en Morelos respondió a tres factores principales:

  1. El estado de Morelos se localiza en la región centro, reconocida también como parte de una región de migración emergente a Estados Unidos. Morelos se caracteriza por un acelerado incremento en el volumen de migrantes internacionales durante 1990-2000 y por un notable incremento de retornados en el último quinquenio (2005-2010). Se ubica como un estado con alto grado de intensidad migratoria a Estados Unidos, según datos de los censos tanto de los años 2000 como 2010.5 En 2010, ocho municipios alcanzaron índices de intensidad migratoria de grado alto, frente a seis municipios que habían alcanzado ese mismo grado en el año 2000.
  2. En relación a los indicadores que dan cuenta del panorama religioso en el estado, si bien Morelos ocupa el lugar veinticuatro a nivel nacional según tasa de catolicismo,6 destaca la alta heterogeneidad religiosa entre los diferentes municipios. De esta forma, que entre los municipios de mayor catolicismo (90.3 por ciento) y los de menor (67.6 por ciento) se observa una diferencia de 23 puntos porcentuales, esto resulta particularmente relevante dada su localización en el centro de México, donde la mayor parte de los estados muestra un porcentaje de catolicismo mayor a la media nacional (82.7 por ciento). En Morelos la media fue de 78 por ciento en 2010, es decir respecto del año 2000 hubo un decremento relativo del catolicismo en el estado de más de cinco puntos porcentuales (5.6 por ciento).7
  3. En investigaciones previas se demostró que en el estado de Morelos existe una relación concomitante entre ambos procesos, es decir una alta diversidad religiosa y un alto grado de intensidad migratoria (Odgers y Rivera-Farfán, 2007). A nivel municipal se ha mostrado también evidencia sobre esta relación en investigaciones sobre trayectorias migratorias de migrantes internacionales, cuyo lugar de salida es el estado de Morelos (Rivera-Sánchez y Lozano, 2006). Por ejemplo, en el caso del municipio de Mazatepec, se ha identificado que en una de sus dos localidades existe una relación significativa entre profesar una religión y elegir particularmente algún lugar de cruce en la frontera México-Estados Unidos, así como ciertos lugares de destino preferentes en Estados Unidos y distintas estrategias de organizar el viaje al norte del país (Rivera-Sánchez y Lozano, 2006: 58).

A partir del análisis de los datos sociodemográficos disponibles sobre confesión religiosa y migración internacional en los censos de población y vivienda y la georeferenciación de estos datos en la cartografía morelense, se tomó la decisión de ampliar el lente de observación y documentar otra modalidad de la relación compleja entre la diversificación religiosa y la intensidad migratoria internacional en el estado de Morelos, lo cual consecuentemente llevó a replantear los sitios de prueba para la investigación. Esta redefinición tuvo como objetivo no reducir el análisis por explorar esta relación exclusivamente en los municipios donde se exhibieran coincidentemente altos índices de intensidad migratoria internacional y alta diversidad religiosa, como se observaba en los municipios originalmente propuestos para realizar esta investigación, Mazatepec en el poniente del estado y Tepalcingo en el oriente; ambos municipios coincidían en registrar en el año 2000 un alto índice de intensidad migratoria internacional y una alta diversidad religiosa, además de un bajo índice de catolicismo en el contexto estatal (INEGI, 2000 y CONAPO, 2002).

Adicionalmente, se explora una relación opuesta y contrastante que hiciera posible incluir otra forma de relación entre ambas variables involucradas en el estudio acerca del cambio religioso y la migración internacional. Lo anterior se volvió relevante tomando en cuenta que el cambio religioso supone no sólo mudar de credo en el sentido literal, es decir conversión religiosa, sino también cambio, transformación, reorganización y redefinición de prácticas religiosas al interior de un mismo sistema de creencias, además de otras expresiones de cambio que se constatan en el desarrollo de prácticas religiosas que no corresponden necesariamente al sistema de creencias que se profesa o se declara profesar; incluye también la asistencia a más de un establecimiento religioso y la combinación de prácticas y preceptos religiosos como guías de acción en la vida cotidiana. Por ejemplo, la relación existente entre prácticas asociadas a los movimientos llamados de New Age con el catolicismo, la combinación de este tipo de prácticas con las de otras confesiones religiosas o bien las prácticas religiosas desarrolladas por quienes se clasifican en la categoría del registro censal denominada "sin religión".

En síntesis, se tomó la decisión de explorar la relación entre migración y cambio religioso seleccionando otro sitio donde se observa una tendencia distinta entre índices de intensidad migratoria internacional, índices de diversificación religiosa e índices de catolicismo en el estado de Morelos, además de explorar en esos municipios el cambio, la transformación y la combinación de prácticas religiosas en las modalidades arriba señaladas. Para ello se seleccionó el municipio de Tepalcingo como el caso de investigación en profundidad.8 El otro municipio es Zacualpan de Amilpas, el cual se tomó como un caso de referencia para contrastar las tendencias, relaciones significativas y asociaciones entre variables9 con el objetivo de contar con evidencia empírica para entender la naturaleza de los cambios que la experiencia migratoria imprime en las prácticas, la adscripción o bien en las formas de ver el mundo de lo sagrado en contextos de alta movilidad, sin atribuirle automáticamente a estas movilidades el peso, el sentido, la dirección y la naturaleza de los cambios.

A continuación se presentan las relaciones definidas entre estas variables y los sitios de investigación en los cuales se ha realizado el trabajo de investigación. Se eligieron dos modalidades de relación entre migración internacional y diversidad religiosa, con el fin de explorar qué cambios se observan en el campo religioso en dos contextos de alta movilidad, particularmente de alta intensidad migratoria internacional.

Alto grado de intensidad migratoria-alta diversidad religiosa-muy bajo grado de catolicismo

En esta línea fue seleccionado el municipio de Tepalcingo,10 localizado en la región suroriente del estado, el cual exhibe índices de alta intensidad migratoria internacional, según datos del Consejo Nacional de Población (2002 y 2012) y alta diversidad religiosa, de acuerdo con los datos censales de INEGI (2000 y 2010). La diversidad religiosa es definida como la combinación entre bajo índice de catolicismo y la presencia significativa de personas que se adscriben en al menos dos o más grupos religiosos no católicos, además de la presencia de fieles adscritos a otras confesiones religiosas que convergen en el mismo espacio municipal, lo que conforma un panorama religioso complejo.

Adicionalmente, en este municipio existe una alta movilidad de personas entre confesiones religiosas, es decir personas cuya trayectoria religiosa muestra que han transitado por al menos dos grupos religiosos a lo largo de su vida. Además se ha observado en campo y documentado con datos censales a partir de 1970, la presencia de familias en hogares locales cuyos miembros practican credos diferentes, se adscriben en denominaciones diferenciadas y/o asisten a la celebración de cultos en establecimientos religiosos diversos. Estas relaciones fueron exploradas particularmente en el municipio de Tepalcingo donde se tomaron como sitios específicos para llevar a cabo tanto las entrevistas, como los cuestionarios en los establecimientos religiosos y a sus respectivas comunidades, tres localidades del municipio: la cabecera llamada Tepalcingo al igual que el municipio, donde 9.3 por ciento de los hogares están constituidos por personas que profesan al menos dos credos distintos y las localidades de Ixtlilco El Grande, donde 22.3 por ciento del total de hogares tiene miembros con esta condición y Zacapalco, donde poco más de 25 por ciento de los hogares cuenta también con esta característica (INEGI, 2000)

El municipio de Tepalcingo se tomó como el caso de investigación en profundidad para explorar las diversas modalidades en las que se expresa el cambio religioso en contextos migratorios. Tepalcingo es uno de los municipios con más bajo índice de catolicismo en el estado de Morelos (75.5 por ciento) y donde los establecimientos religiosos no católicos se adscriben en diversas denominaciones, con predominancia de los de raíces pentecostales y neopentecostales, además de exhibir una importante presencia de otros evangélicos y de fieles de religiones bíblicas no evangélicas, fundamentalmente de los Adventistas del séptimo día. Adicionalmente, en 2010 este municipio ocupó el primer lugar estatal según grado de intensidad migratoria (CONAPO, 2012) y registró una población total de 25 346 habitantes (INEGI, 2010).

 

Alto grado de intensidad migratoria-baja diversidad religiosa-muy alto índice de catolicismo

Para explorar esta relación se seleccionó el municipio de Zacualpan de Amilpas, el cual se localiza en la región nororiente del estado de Morelos, limítrofe con el estado de Puebla. Zacualpan es el municipio con la mayor proporción de católicos (90.3 por ciento) en el estado de Morelos, registra doce puntos porcentuales arriba del promedio estatal (78 por ciento) (INEGI, 2010).

Este municipio, con 9 087 habitantes en el año 2010, se localiza en la región de las faldas del volcán Popocatépetl, inserto en "la ruta de los conventos dominicos, franciscanos y agustinos", construidos en el siglo XVI. Tiene una intensa relación histórica con los municipios poblanos vecinos (es el único municipio entre los más católicos que hace frontera con el estado de Puebla) lo cual hace posible explorar la influencia de los vecinos sobre esta región o bien identificar alguna ruta de expansión tanto religiosa como migratoria que muestre interacción regional entre ambos estados.

Otro factor relevante para la selección de este municipio como un sitio para la investigación, está relacionado con el hecho de que Zacualpan era el único municipio entre los más católicos que en el año 2000 tenía un alto grado de intensidad migratoria (un índice de 0.76) ligeramente mayor que el de Tepalcingo (0.73) y que en 2010 alcanzó el segundo lugar a nivel estatal, registrando un alto grado de intensidad migratoria (1.26) después de Tepalcingo, que ocupó el primer lugar estatal (1.32) (CONAPO, 2002 y 2012).

Existe una concentración espacial de los municipios con mayor índice de catolicismo en la franja nororiental del estado de Morelos,11 la cual incluye a la mayor parte de los municipios que componen la llamada "ruta de los conventos", en los límites con el Estado de México. En este conjunto de municipios no se observa un decremento significativo del catolicismo y tampoco un proceso acelerado de diversificación religiosa, aunque ya se vislumbra la presencia de algunos grupos evangélicos en ciertas localidades (INEGI, 2010). De ello se puede deducir a manera de hipótesis que las estrategias de evangelización de los no católicos habrían fracasado en estos municipios, o bien que el catolicismo habría desarrollado un trabajo efectivo de base, que ha hecho posible que se contenga la conversión religiosa de católicos a otros credos y luego que la diversificación religiosa ocurra a un ritmo lento, comparativamente con las tendencias que se observan en otras regiones del estado de Morelos. En este corredor se vuelve relevante entender el papel que han jugado los llamados nuevos movimientos religiosos dentro del catolicismo, particularmente el movimiento ligado a las Comunidades Eclesiales de Base y el movimiento Carismático, ambos con presencia en Zacualpan de Amilpas (Mapa 1).

#m1

Una vez definidos los sitios de investigación, el objetivo fue analizar en el estado de Morelos la relación entre la transformación del campo religioso y las características y modalidades del proceso migratorio contemporáneo a Estados Unidos. El análisis del cambio religioso se llevó a cabo a partir de tres ejes principales: i) cambio de adscripción y pertenencia religiosa, ii) transformación de prácticas y creencias religiosas y iii) relación entre pluralismo religioso y actitudes de tolerancia/intolerancia en contextos migratorios.

A continuación se presentan exclusivamente algunos de los resultados del análisis de corte sociodemográfico que ha sustentado la investigación desarrollada, para demostrar subsecuentemente la relación significativa que guardan la diversificación religiosa y la migración internacional. Por ahora en este artículo se desarrollará sólo esta vertiente del análisis.

 

La evolución histórica de las adscripciones religiosas en el estado de Morelos

Para observar la evolución histórica de las adscripciones religiosas en Morelos, se analizaron los datos de los censos de población y vivienda desde 1940 y hasta el año 2010,12 a partir de organizar y reagrupar las categorías censales para medir "confesión religiosa" en cinco grandes grupos categoriales: católica, otras cristianas, judaicas, otra religión y ninguna. Estas cinco categorías han sido utilizadas previamente en otras investigaciones para mostrar el crecimiento y la diversificación religiosa en el país y se retoman del Atlas de la Diversidad Religiosa en México, publicado en el año 2007, por Renée de la Torre y Cristina Zúñiga, como coordinadoras.

La categoría que ha sido denominada en el Censo como "otras cristianas" agrupa a protestantes, protestantes o evangélicos como aparece en los censos de 1970, 1980 y 1990 y además incluye a las religiones "bíblicas no evangélicas" que aparecen junto con protestantes y evangélicos en el Censo de población del año 2000. De tal forma, en este grupo de las "otras cristianas" se incluye tanto a las Protestantes históricas, Pentecostales y Neopentecostales, de raíces Pentecostales, otras Evangélicas, pero también a las Bíblicas no evangélicas, tales como Adventistas del Séptimo día, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días (mormones) y a los Testigos de Jehová, así como a otras cristianas, por lo que resulta una categoría sumamente amplia e inclusiva, pero útil para mostrar, por un lado, el crecimiento intercensal de las religiones cristianas no católicas y por el otro, el decremento del catolicismo.

En el tercer grupo se identifican las religiones judaicas, nombradas como "israelita" en los censos de 1940 a 1970 y a partir de 1980 como "judaica". El cuarto grupo incluye a otras religiones no cristianas, como las de origen oriental, la Islámica, la Nativista y a los Espiritualistas. Adicionalmente aparece la categoría "sin religión", que antes del año 2000 aparecía como "ninguna" y a partir del Censo de población del año 2000 se registra como "sin religión" (Cuadro 1).

La distribución porcentual de estas cinco categorías desde 1940 y hasta el año 2010 muestra que, a la vez que ha decrecido de manera constante la proporción de la población que declara profesar la religión católica, crece fundamentalmente, en el caso del estado de Morelos, la proporción de personas que declaran profesar alguna religión de las denominadas como "otras cristianas".

En 1950, 97.2 por ciento se declaró católico y 2.3 por ciento profesaba otras religiones cristianas; esta proporción fue de 2.7 en 1960, 3.7 en 1970, pero en 1980 representaban ya 5.2 por ciento, mientras los católicos 90.5 por ciento y para 1990 la proporción de otros cristianos era de 7.3, en el año 2000 de 10.5 por ciento, mientras en ese mismo año los católicos representaban 84.5 por ciento del total de la población. En 2010, las personas que declararon profesar la religión católica en el estado de Morelos representaban 78 por ciento del total. En decir, se observa de manera notable el crecimiento de las religiones cristianas no católicas en el estado de Morelos (con predominancia de las llamadas "otras evangélicas") a la vez que una importante presencia de quienes declararon no profesar religión alguna. A continuación se presenta el Cuadro 2, el cual muestra la evolución de los credos religiosos en el estado de Morelos y la Gráfica 1, en la cual se observa el crecimiento intercensal de las cinco categorías entre 1940 y 2010.

En el año 2010, según los datos del Censo de Población y Vivienda, la población morelense de cinco años y más que declaró profesar alguna religión no católica se distribuyó mayoritariamente entre protestantes y evangélicos, particularmente en dos categorías: los evangélicos y los pentecostales y neopentecostales. Mientras, en la categoría de las bíblicas no evangélicas destacan en primer lugar los Testigos de Jehová y en segundo los Adventistas del Séptimo día. No obstante, es relevante señalar que su distribución es variable a lo largo de los municipios del estado, alcanzando proporciones importantes en algunas localidades.

En suma, en el estado de Morelos, 78 por ciento de la población se declaró católica, diez por ciento protestante o evangélica, 3.2 por ciento se adscribió en religiones bíblicas no evangélicas, entre las que destacan los Testigos de Jehová, mientras 6.1 por ciento de la población se declaró sin religión, además de tres por ciento que no especificó su credo religioso. Todo ello, sin embargo, con marcadas diferencias regionales.

Con relación a la distribución geográfica de la diversidad religiosa en el estado de Morelos, se identifican a partir de los datos del Censo de Población del año 2010 (INEGI, 2010) dos grandes grupos de municipios que exhiben tendencias opuestas. Por un lado, los de mayor catolicismo en el estado, encabezados por Zacualpan de Amilpas (90.3 por ciento), seguido de Ocuituco (89 por ciento), Totoloapan (88.6 por ciento), Tetecala (87.8 por ciento), Tlalnepantla (87.6), Coatlán del Río y Yecapixtla (87.1) por mencionar los principales. Estos municipios con alto grado de catolicismo se localizan en la parte nororiental del estado de Morelos, excepto los municipios de Tetecala y Coatlán del Río, localizados en el poniente del estado, en los límites entre el Estado de México y Guerrero. Por otro lado, se identificó otro grupo de seis municipios con los porcentajes más bajos de catolicismo en el estado: Tlaquiltenango con el índice más bajo (67.6 por ciento), seguido de Temixco (71.8 por ciento), Tlaltizapán (74.7 por ciento), Mazatepec (74.8 por ciento), Yautepec (75 por ciento), Tepalcingo (75.5 por ciento) y Jojutla (76 por ciento) (Mapa 2).

Ahora bien, para los fines de este estudio, es necesario observar la relevancia de la migración para los grupos de municipios representativos de las tendencias de cambio religioso arriba señaladas. Así, en el primer grupo de municipios ólos más católicosó destaca Zacualpan de Amilpas como uno de los que presentan más alto grado de intensidad migratoria internacional (ocupa el segundo lugar a nivel estatal) mientras en el segundo grupo, Tepalcingo y Tlaltizapán también registran un alto grado de intensidad migratoria a Estados Unidos, ocupando el primero y quinto lugar, respectivamente, a nivel estatal (CONAPO, 2012).

A partir de lo anterior, se puede constatar que no existe una correlación directa entre el decrecimiento en el índice de catolicismo y el grado de intensidad migratoria internacional, al menos entre los dos grupos extremos de municipios que se contrastan. Con esto se pretende demostrar que no existe una relación de causalidad directa entre ambas variables.

Es importante considerar que la conformación histórica de las regiones de Morelos, la interconectividad a través de las carreteras y en algún momento de las vías férreas, así como la dinámica de los estados vecinos (Puebla, Guerrero, el Estado de México y el Distrito Federal) son factores que influyen en la conformación de zonas de cambio religioso y la predominancia de una u otra denominación en ciertos municipios del estado y por supuesto también en la conformación de redes migratorias con destino a Estados Unidos y con algunos destinos internos recurrentes a lo largo de varias décadas (Mapa 3).

Para avanzar en el análisis, más allá de constatar el decremento del catolicismo, se procedió al análisis de la distribución espacial de las adscripciones religiosas entre los no católicos en el estado de Morelos. En esta etapa se identificaron los siguientes grupos de municipios, según adscripción religiosa no católica, en dos momentos, los años 2000 y 2010: el primer grupo estaba compuesto por municipios donde entre 40 y 65 por ciento de la población no católica declaró profesar una religión evangélica. Este grupo estaba constituido por 14 municipios. Hacia el año 2010, el grupo donde 40 por ciento o más de la población no católica declaraba estar adscrito a una Iglesia evangélica agrupaba ya a 26 de los 33 municipios de Morelos.

En un segundo grupo, en el año 2000, compuesto por seis municipios, los evangélicos representaron la mayoría de los no católicos, con proporciones mayores a 33 por ciento por ciento y alcanzando hasta 39 por ciento, como en el caso del municipio de Cuautla. En el año 2010, este grupo ya sólo se componía de dos municipios: Jantetelco (38 por ciento) y Puente de Ixtla (36 por ciento). El tercer grupo de municipios en el año 2000 lo conformaban aquellos donde la mayoría de no católicos se concentraban en denominaciones pentecostales y neopentecostales, compuesto por Temoac, con el mayor porcentaje (49.7 por ciento) seguido de Tepalcingo (44.4) y Tlatizapan (43.4). Este mismo grupo, para el año 2010, se componía de sólo dos municipios: Tlayacapan con 51 por ciento de los no católicos y Tepalcingo con 43 por ciento.

Un cuarto grupo de municipios estaba conformado en el año 2000 por aquéllos donde los testigos de Jehová representan la mayoría de los no católicos, con porcentajes por arriba de 30 y debajo de 39 por ciento del total de no católicos. Encabeza este grupo Totolapan (38.2 por ciento) seguido por Miacatlán (34.6 por ciento) y Tetecala (30.9 por ciento). Hacia el año 2010 en este grupo sólo se encontraba Totolapan, que concentraba 39.6 por ciento de los no católicos.

Un quinto grupo de municipios presentaban diversidad religiosa entre los no católicos en sentido estricto, es decir, exhibían en el año 2000 porcentajes relevantes de más de dos denominaciones religiosas no católicas: Yecapixtla, Xochitepec, Zacualpan y Villa de Ayala. En el año 2010 este grupo estaba compuesto sólo por dos municipios: Miacatlán y Yautepec. Finalmente, se identificó un sexto grupo, en el cual predominan otras religiones entre las no católicas, con porcentajes que oscilan entre 39 y 63 por ciento: Tlayacapan y Tlalnepantla, respectivamente. En el año 2010, ningún municipio se pudo clasificar en este grupo.

Se observa a través de estos grupos de municipios morelenses a lo largo de dos décadas una tendencia hacia la consolidación de uno, o si acaso dos grupos religiosos entre los no católicos y luego una menor tendencia hacia la diversidad religiosa. A continuación se retoma el análisis exclusivamente de los datos demográficos sobre confesión religiosa y actividad migratoria a Estados Unidos del municipio de Tepalcingo, con el objetivo de demostrar la relación significativa que guardan estos dos procesos de convergencia temporal y espacial.

El municipio de Tepalcingo exhibía desde el año 2000 una alta diversidad religiosa y fundamentalmente una proporción importante de adeptos de las iglesias evangélicas y pentecostales, como se ha venido demostrando a lo largo de los párrafos anteriores. No obstante, Tepalcingo es reconocido como un importante santuario de los creyentes católicos devotos del Señor de Tepalcingo (Jesús Nazareno) y por organizar históricamente una de las ferias religiosas y peregrinaciones más importantes del centro de México, celebración que convoca anualmente a devotos católicos de los estados de Puebla, Guerrero, Oaxaca, Estado de México, Tlaxcala, el Distrito Federal y Morelos, principalmente. El Santuario de Jesús Nazareno en Tepalcingo, cuya construcción data del siglo XVIII,13 forma parte de un sistema de santuarios que permite vislumbrar las conexiones históricas entre los pueblos de la región. Este sistema de santuarios permite vincular aún hoy en día las celebraciones de santos patrones en el ciclo de fiestas y ferias de Cuaresma en un cuadrante que remite a los santuarios del Señor de Chalma (en Chalma) y el Señor del Sacromonte (en Amecameca) ambos en el Estado de México, con los Santuario del Señor de Tepalcingo o Jesús Nazareno y el Señor del Calvario en Mazatepec, los dos en el estado de Morelos (Gómez-Arzapalo, 2007).

El proceso de diversificación religiosa en Tepalcingo inició hace más de un siglo, de hecho históricamente el momento detonante de la diversificación se puede puntualizar en el año 1877, con el viaje de un predicador Metodista que se trasladó desde la Ciudad de México a la cabecera del municipio a través del ferrocarril en la ruta férrea recién inaugurada. Este predicador se convirtió en un agente de cambio religioso y de la modernización en aquélla época, dado que además de iniciar el trabajo de evangelización protestante en la cabecera, también dio lugar a la fundación de una escuela primaria de tiempo completo en 1882 (Toledano, 2005). Pero la evidencia censal con la que se cuenta permite registrar la presencia de personas que profesaban otra religión cristiana en el municipio a partir de 1940 (Cuadro 3). Como se observa en el Cuadro 3, en el censo de 1940 se registró la presencia de personas que profesaban otra religión cristiana en el municipio, con 4.2 por ciento, pero fue particularmente entre 1960 y 1970 cuando la proporción de quienes declararon profesar alguna religión cristiana diferente a la católica se duplicó. Entre 1980 y 1990 se registró también un crecimiento significativo de casi cuatro puntos porcentuales de otros cristianos y en las siguientes décadas se mantuvo constante el crecimiento de los no católicos, paralelamente al incremento notable que se observa de quienes declararon no profesar alguna religión (Cuadro 3 y Gráfica 2).

Según datos del Censo de Población y Vivienda del año 2000, Tepalcingo tenía un porcentaje de catolicismo (78 por ciento) menor que el promedio estatal, el cual era de 83.6 por ciento, considerado bajo en el contexto de la región centro del país y menor que el promedio nacional (88 por ciento).

En el año 2000, la población del municipio de Tepalcingo se distribuía, según credo religioso, de la siguiente forma: 78 por ciento católica, 9.8 por ciento protestante y evangélica, 4.3 por ciento practicante de religiones bíblicas no evangélicas, 6.6 por ciento se declaró sin religión, 0.5 por ciento como creyente de otras religiones (incluida la judaica) y 0.9 por ciento no especificaron su religión. Entre los fieles de religiones protestantes y evangélicas destacan los pentecostales y neopentecostales (66.2 por ciento) los cuales representan más de la mitad del total de la población que se declaró como adepta de alguna de las religiones agrupadas como protestantes y evangélicas. Es decir, de cada diez personas que se autoadscribieron como protestantes y/o evangélicas en Tepalcingo, 6.6 eran pentecostales y/o neopentecostales y el resto (3.4) creyentes en otras religiones evangélicas. En el segundo grupo, clasificado como de creyentes en religiones bíblicas no evangélicas, destacan los adventistas del séptimo día, quienes representaban en el año 2000, 66.3 por ciento, seguidos de los testigos de jehová, con 28.5 por ciento (INEGI, 2000). Lo anterior significa que de cada diez adeptos de religiones bíblicas no evangélicas en el año 2000, 6.6 personas eran fieles adventistas del séptimo día, 2.8 eran testigos de Jehová y al menos uno era mormón (adepto de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días).

Mientras, en el Censo de Población y Vivienda del año 2010, cuyos datos todavía no se encuentran publicados por denominación religiosa a nivel de localidad, se encuentra que en el municipio de Tepalcingo el catolicismo ha seguido decreciendo en términos relativos (75.5 por ciento) es decir, se registra una disminución de 2.5 puntos porcentuales en una década. Los protestantes y evangélicos representaron 12 por ciento del total de la población municipal, mientras los fieles de religiones bíblicas no evangélicas representaron 4.5 por ciento, los que se declararon sin religión, siete por ciento y quienes no especificaron su religión representaron uno por ciento del total de la población del municipio. Particularmente, la población no católica en Tepalcingo se distribuyó en el año 2010 como sigue: 73 por ciento entre protestantes y evangélicos y 27 por ciento entre quienes se adscriben en religiones bíblicas no evangélicas. Entre protestantes y evangélicos destaca la presencia de los pentecostales y/o neopentecostales; representan 60 por ciento del total de la población que se declaró evangélica o protestante, 39 por ciento se clasifica como evangélico (otros evangélicos según la categoría censal) y sólo uno por ciento protestante histórico (específicamente como metodista).

De la población que declaró profesar una religión de las bíblicas no evangélicas en Tepalcingo en el año 2010, más de la mitad era adventista del séptimo día (52 por ciento), 39 por ciento testigos de Jehová y nueve por ciento mormones (fieles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días). Es decir, de cada diez adeptos de religiones bíblicas no evangélicas, cinco eran adventistas, cuatro eran Testigos de Jehová y uno era mormón. Si se observan comparativamente estas proporciones con las resultantes en el censo del año 2000, se aprecia que en esta última década los testigos de Jehová han incrementado su presencia en el municipio y particularmente han tenido un avance entre los creyentes en religiones bíblicas no evangélicas, en decremento de los adventistas del séptimo día (INEGI, 2000 y 2010).

Otro elemento que da cuenta del proceso de diversificación religiosa en el municipio y particularmente en la cabecera de Tepalcingo, es la existencia de 22 establecimientos religiosos, de los cuales siete son católicos y 15 establecimientos corresponden a denominaciones religiosas no católicas.14

En el año 2010, Tepalcingo se ubicó como el municipio morelense con el mayor índice de intensidad migratoria internacional a nivel estatal, clasificado como alto (1.32). Una década antes se había ubicado en el cuarto lugar estatal, según índice de intensidad migratoria a Estados Unidos (CONAPO 2002 y 2012). En 2010 se registró 15 por ciento de los hogares como receptores de remesas de Estados Unidos durante los últimos cinco años (2005-2010) duplicando la proporción de hogares que en el periodo 1995-2000 recibieron remesas. Se trata de una proporción significativa de viviendas con un ingreso por remesas, cifra no registrada en algún otro municipio del estado de Morelos en el año 2010. Es decir, 972 viviendas recibieron remesas en este periodo, en un municipio que tiene un total de 6 481 viviendas particulares habitadas. Asimismo, es relevante subrayar que ocho por ciento de las viviendas de Tepalcingo registraron emigrantes a Estados Unidos en ese quinquenio, mientras en el año 2000 habían alcanzado 14 por ciento las viviendas con emigrantes en Estados Unidos; es decir, de un quinquenio a otro disminuyó la proporción de viviendas con emigrantes, pero aumentó el porcentaje de viviendas que recibieron remesas de Estados Unidos. Adicionalmente, tres por ciento de las viviendas tenían migrantes circulares y 6.2 por ciento de los hogares contaban con migrantes de retorno que volvieron al municipio en los últimos cinco años. En este último quinquenio se cuadruplicó el porcentaje de hogares con migrantes de retorno respecto del registrado entre 1995 y 2000. Según el Censo de Población y Vivienda 2010, en Tepalcingo se registraron 666 migrantes que regresaron de Estados Unidos al municipio entre 2005 y 2010, de los cuales 72 por ciento eran católicos, 16.4 por ciento se declaró protestante o evangélico (12 por ciento era pentecostal y neopentecostal) 5.4 por ciento bíblicos no evangélicos (el total de éstos adventistas del séptimo día) 4.5 por ciento se declaró sin religión y dos por ciento no especificó su credo religioso. Es importante subrayar que entre los retornados protestantes y evangélicos, los pentecostales y neopentecostales representaron 77 por ciento, los evangélicos 22 por ciento y los protestantes históricos uno por ciento. Estas proporciones de los migrantes de retorno según credo religioso permiten vislumbrar mayor actividad migratoria de retorno entre los fieles de dos grupos religiosos en el municipio: los pentecostales y neopentecostales por un lado y los adventistas del séptimo día, por el otro.

A continuación se presenta el Cuadro 4, en el cual se muestra la relación que guardan algunas variables que dan cuenta de la actividad migratoria a Estados Unidos en los hogares del municipio de Tepalcingo en el periodo 2005-2010 (hogares con presencia de emigrantes a Estados Unidos, con migrantes circulares, migrantes de retorno y con recepción de remesas) y la diversidad religiosa, analizada a partir del tipo de hogar según confesión religiosa de sus miembros.

Las tendencias que se muestran en el cuadro anterior permiten vislumbrar el peso significativo de los hogares con actividad migratoria internacional cuya característica, en términos de su conformación religiosa, es que están integrados por miembros cuya totalidad profesa una religión diferente a la católica o bien en hogares integrados por miembros que practican diversas religiones no obstante compartir el espacio doméstico (Cuadro 4). Si se analizan detenidamente las filas dos y tres del Cuadro 4, donde se concentran los hogares que muestran diversidad religiosa, es decir los hogares donde todos los integrantes son no católicos (adscritos en diversas denominaciones, pero todos los integrantes del hogar comparten el mismo credo) y los hogares donde los integrantes profesan distintas religiones en el seno del hogar, se observa que la actividad migratoria a Estados Unidos tiene un peso significativo, comparativamente con lo que registran aquellos hogares sin actividad migratoria.

Esto permite mostrar que en el municipio de Tepalcingo, donde convergen alta intensidad migratoria a Estados Unidos y alta diversidad religiosa, existe una relación significativa entre estas variables no sólo a nivel agregado (municipal) sino a nivel de los hogares, sin olvidar que se está analizando un municipio morelense inserto en un contexto local/regional de la llamada región emergente de la migración internacional con destino a Estados Unidos, a diferencia de lo que podría probarse en algunos municipios de la región tradicional de la migración a Estados Unidos en el occidente del país, donde la relación entre hogares cuyos miembros profesan todos ellos la religión católica converge también con aquellos que registran mayor actividad migratoria a Estados Unidos.

 

Conclusiones

Los resultados de investigación en los que se sustenta este artículo permiten mostrar algunas modalidades de interrelación entre la religión y la migración internacional en el estado de Morelos. Por un lado, la reflexión metodológica sobre cuáles sitios estudiar y cómo comparar las diversas tendencias en los contextos municipales, cuya característica compartida es la alta movilidad poblacional, condujo a rediscutir y refinar algunas de las categorías analíticas y conceptos que se tomaron como puntos de partida para seleccionar los casos de estudio y elaborar la estrategia metodológica; por ejemplo, la diversidad religiosa, la cual sin duda fue la guía para repensar cómo el bajo índice de catolicismo en un espacio local/regional no necesariamente supone un contexto de alta diversidad religiosa, como se ha mostrado a lo largo de este artículo. Por otro lado, el análisis de las tendencias regionales de la diversidad religiosa en el estado de Morelos ha permitido identificar también algunas expresiones empíricas que dicha relación adquiere, sin establecer necesariamente relaciones de causalidad.

Asimismo, la oportunidad de realizar a partir de los datos censales un análisis de la evolución de los credos religiosos en contextos de alta intensidad migratoria a Estados Unidos, resultó relevante para identificar ciertas configuraciones regionales de la relación intensidad migratoria/diversificación religiosa en el estado de Morelos, reconociendo que la historicidad de los procesos sociales y las características regionales son elementos nodales para entender la naturaleza de los cambios acontecidos a lo largo de un periodo de setenta años aquí revisados. Lo anterior generó evidencia empírica para comprender el proceso de configuración regional de la diversidad religiosa y la conformación de regiones del cambio religioso en ese estado del centro del país, los cuales convergen con la configuración histórica de espacios locales/regionales de la migración emergente a Estados Unidos. Esto implica por un lado una emigración más reciente, comparativamente con las llamadas regiones tradicionales e intermedias de la migración internacional, donde las redes de apoyo transnacional se han consolidado a través de periodos de tiempo largo (Durand y Massey, 2003). Lo anterior contrasta con lo encontrado en esta investigación, una emigración menos consolidada en redes, migrantes que realizan estancias más largas en Estados Unidos, un número menos relevante de migrantes circulares, recientemente la disminución de los flujos de emigrantes internacionales, además de un volumen mayor de retornados a las localidades rurales y los centros urbanos, así como un proceso creciente de devoluciones y deportaciones que truncan los proyectos migratorios de los morelenses.

La evidencia empírica estadísticamente demostrada conduce a abrir nuevas preguntas sobre las relaciones de causalidad entre migración y diversidad religiosa que merecen sin duda ser explorados en futuras investigaciones. En este sentido, en el contexto de la región emergente se observa que en el municipio de Tepalcingo existe una clara tendencia de interrelación entre actividad migratoria a Estados Unidos y diversificación religiosa, esto es una relación significativa entre estas variables, lo cual permite afirmar que particularmente en ese municipio hay interrelación entre estos procesos de cambio social. En contraste, en otros municipios del estado de Morelos, vale señalar también que esta relación no muestra tal tendencia, como el caso del municipio de Zacualpan de Amilpas, en la región nororiente, que si bien presenta un alto índice de intensidad migratoria internacional desde el año 2000, no registra una alta diversificación de los credos religiosos, sino más bien exhibe una marcada tendencia a consolidarse como el municipio con el mayor porcentaje de catolicismo en el estado.

En breve, la relación migración-diversificación requiere explorarse empíricamente no sólo a partir de las variables de corte sociodemográfico, sino que también se hace necesario hurgar en la historicidad de ambos procesos, la consolidación/emergencia de actores locales/regionales, las formas de organización de los grupos religiosos y sus modalidades de proselitismo; es decir, a partir de comprender cómo se construyen esos contextos contemporáneos de alteridad. Estas otras variables están siendo también analizadas en esta investigación pero serán el motivo de otras publicaciones.

 

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Notas

* Los hallazgos de investigación que se presentan en este artículo provienen del proyecto Mudar de credo en contextos migratorios. La relación entre la migración internacional y el cambio religioso en Morelos, realizada en el marco del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica,PAPIIT-UNAM, No. 303710, coordinado desde el CRIM-UNAM, conjuntamente con el COLEF-Tijuana.

1 Como antecedente directo de este proyecto de investigación se pueden mencionar algunas de las publicaciones recientes de los investigadores participantes en este proyecto papiit, las cuales se encuentran directamente relacionadas con estas temáticas y se corresponden a su vez con proyectos de investigación desarrollados en temas relativos, por citar algunos ejemplos: Galaviz, G., Odgers, O. y A. Hernández, 2009, "Tendencias del cambio religioso en la región Norte de México" en A. Hernández y C. Rivera (coords.) Regiones y religiones en México. Estudios de la transformación sociorreligiosa, COLEF-CIESAS-COLMICH, Hernández, Alberto, 2007, "La urbanización y el cambio religioso", en R. De la Torre y C. Gutiérrez Zuñiga (coords.), Atlas de la diversidad religiosa en México (1950-2000), CIESAS-COLEF-SEGOB-COLMICH, Hernández, Alberto, 2007, "El cambio religioso en México: Crecimiento y auge del Pentecostalismo" en C. Rivera y E. Juárez Cerdi (coords.), Más allá del espíritu. Actores, acciones y prácticas en Iglesias pentecostales, CIESAS-COLMICH, Odgers Ortiz, Olga, 2009, "Religión y migración en México/Estados Unidos: un campo de estudios en expansión" en Odgers Ortiz, O. y J. C. Ruiz Guadalajara (coord.) Migración y creencias: pensar las religiones en tiempos de la movilidad. México, Porrúa, El Colef, El Colegio de San Luis. Odgers Ortiz, O., 2007, "Aproximaciones al estudio de la relación migración / cambio religioso a partir de dos comunidades de "nueva" migración" en Escobar, A. (coord.) Dinámicas tradicionales y emergentes de la emigración mexicana, Guadalajara, ciesas Occidente. Odgers Ortiz, Olga y Renée De la Torre, 2004, "Cartografías del cambio religioso en México (1950-2000)" en Gutiérrez, C. (coord) El fenómeno religioso en el occidente de México, Guadalajara, El Colegio de Jalisco. Rivera Sánchez, Liliana, 2007, "Instituciones, actores y prácticas religiosas: La construcción de espacios públicos y organizaciones de migrantes transnacionales entre México y Estados Unidos" en M. Ibarra Mateos (coord.) Migración: Reconfiguración transnacional y flujos de población, Puebla: Universidad Iberoamericana de Puebla. Rivera Sánchez, Liliana, 2006, "Cuando los Santos también migran. Conflictos transnacionales por el espacio y la pertenencia" en Revista Migraciones Internacionales, 11, Vol. 3, Num. 4, julio-diciembre de 2006, El Colegio de la Frontera Norte, México. Rivera Sánchez, L. y Lozano Ascencio, F., 2006, "Los contextos de salida urbanos y rurales y la organización social de la migración en Morelos" en Revista Migración y Desarrollo núm. 6, primer semestre de 2006, Red Internacional de Migración y Desarrollo: México.

2 Con algunas excepciones, tales como el trabajo realizado por Odgers y Rivera-Farfán (2007), en el cual se explora esta relación con los datos censales hasta el año 2000. Asimismo, algunos otros trabajos adicionales como el artículo recientemente publicado por Heaton et al. (2012) en la revista de Religious Research Association, en el cual se examinan los datos sobre diversidad religiosa en México y su interrelación con el status socioeconómico y la estructura familiar, haciendo uso particularmente de los datos censales del año 2000. En éste último no se examina la relación diversidad religiosa/migración a Estados Unidos, pero se intersecta la variable diversidad religiosa con otras que dan cuenta de las diferencias sociales y regionales de la diversificación religiosa en el país.

3 En otros estudios se ha examinado cómo el involucramiento y la membresía religiosa afectan la probabilidad de emigrar al interior de Estados Unidos, es decir, la relación entre involucramiento religioso y movilidad espacial o asentamiento (Myers, 2000). Asimismo, en otros países como Chile, por ejemplo, se ha examinado más recientemente cómo la afiliación religiosa podría afectar también en la probabilidad de moverse o no hacerlo al interior del país, independientemente del comportamiento del mercado de trabajo (Neudörfer y Dresdner, 2013). Ambos estudios suponen que el capital social ganado a partir de asistir o participar en una Iglesia o grupo religioso es un factor relevante para tomar la decisión de emigrar o no hacerlo. El capital social generado puede posibilitar la formación de vínculos débiles o fuertes que funcionan como soporte de los individuos y sus familias.

4 Existen diversos criterios de regionalización de la migración México-Estados Unidos y se han elaborado diferentes propuestas a partir de ellos, para clasificar las regiones migratorias en México (e.g. Escobar, 1999; Verduzco, 1998; Lozano, 2000). Para los fines de la investigación, se retomará la que alude a cuatro regiones migratorias y atiende fundamentalmente criterios tanto geográficos como migratorios; se proponen cuatro grandes regiones: tradicional, fronteriza, central y sureste (Durand y Massey, 2003). La llamada región central integrada por el Distrito Federal, Guerrero, Hidalgo, el Estado de México, Morelos, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Tlaxcala, también se ha identificado como parte de una región emergente de la migración a Estados Unidos, dado que si bien inició su historia migratoria al norte en el marco del Programa Bracero (1945-1964), en esta región "la migración reciente se caracteriza por su crecimiento explosivo...y el incremento de su volumen de manera notable en las décadas de los ochenta y noventa..." (Durand y Massey, 2003:85).

De los nueve estados que conforman esta región central, tres se localizan en el grupo clasificado por el Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2002) con alto grado de intensidad migratoria (Morelos, Hidalgo y Guerrero); tres se localizan en el grupo de estados con medio grado de intensidad migratoria (Puebla, Oaxaca y Querétaro) y tres en el grupo de entidades federativas con bajo grado de intensidad migratoria (Distrito Federal, Tlaxcala y Estado de México). Las entidades federativas se agrupan en cinco categorías, según grado de intensidad migratoria, los cuales van desde muy alto, alto, medio, bajo, hasta muy bajo (CONAPO, 2002).

5 Según Los Índices de Intensidad Migratoria a Estados Unidos del Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2002) Morelos se localiza entre los siete estados del país con un grado de intensidad migratoria alta. De los siete estados, cuatro de ellos (Aguascalientes, Jalisco, Colima y San Luis Potosí) se localizan en la región tradicional de la migración México-Estados Unidos, dos en la región central (Morelos e Hidalgo) y uno en la región sur-sureste (Guerrero), tomando en cuenta la regionalización propuesta por Durand y Massey, 2003.

6 Según datos del Censo del 2010, presentados en el Boletín sobre La diversidad religiosa en México (INEGI, 2012), en el estado de Morelos, de cada 100 habitantes, 78 son católicos, 13 reconocen que profesan otra religión y seis declararon no profesar alguna religión. De los 33 municipios que conforman el estado de Morelos, 18 tienen un porcentaje de catolicismo menor al promedio nacional, el cual es de 82.7 por ciento, (INEGI, 2010).

7 La media de catolicismo en el estado de Morelos en el año 2000 fue de 83.6 por ciento (INEGI, 2000).

8 Investigación en profundidad supone en nuestro proyecto tanto el análisis sociodemográfico de las variables y su georeferenciación, como investigación en campo, particularmente el levantamiento de un cuestionario con autoridades/líderes en los establecimiento religiosos de cada una de las denominaciones presentes en el municipio y los miembros de sus respectivas comunidades religiosas, además del desarrollo de entrevistas en profundidad con fieles y/o adeptos de los diferentes grupos religiosos.

9 Supone el análisis sociodemográfico de algunas variables y su georeferenciación espacial, además de una etapa de trabajo de investigación en campo.

10 En 2010 el municipio de Tepalcingo alcanzó el primer lugar, con el mayor grado de intensidad migratoria en el estado de Morelos (CONAPO, 2012).

11 Además de esta franja de municipios con los mayores porcentajes de catolicismo, se identifican dos municipios adicionales que se localizan en el poniente del estado y que comparten límites municipales entre sí: Coatlán del Río y Tetecala (INEGI, 2010).

12 Se analizaron los datos tabulados del Censo de Población y Vivienda 2010, aún no se han publicado por localidad y denominación religiosa, sino agregados a nivel municipal.

13 El culto local a esta imagen, a la cual se le atribuye un sinnúmero de milagros, viene desde el siglo XVII (Toledano, 2005).

14 Entre los no católicos, uno de ellos se clasifica entre los protestantes históricos: la iglesia Metodista de México "La Santísima Trinidad"; seis establecimientos Pentecostales y Neopentecostales: Iglesia Cristiana Apostólica Pentecostés (ICAP) Filadelfia; Iglesia Cristiana Universal Apostólica de Jesús Pentecostés a.r. "Monte de Sión", Iglesia Cristiana Jesucristo León de Judá; Iglesia "El Buen Pastor"; Centro Cristiano Nueva Vida de Tepalcingo y el Centro Cristiano de Antioquia. Cinco establecimientos de denominación Evangélica: Iglesia de Dios en México a.r.; Iglesia de Dios (7o Día) Templo Beth-el; Iglesia de Dios (Israelita) El Elohei Israel; Emmanuel I Casa de Oración y la Iglesia de Dios Israelita El Elohei Israel. Adicionalmente, tres establecimientos de iglesias bíblicas no evangélicas: Iglesia Adventista del Séptimo día, El Salón del Reino de Dios (de los Testigos de Jehová) y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días (mormones).

 

Información sobre los autores

Liliana Rivera Sánchez. Es Doctora en Sociología por The New School for Social Research, Nueva York (2004). Entre sus publicaciones recientes se encuentran, Vínculos y prácticas de interconexión en un circuito migratorio entre México y Nueva York, Buenos Aires, Argentina: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, clacso, 2012; y, The practice of research on migration and mobilities, Springer y crim-unam, 2013 (co-editor Fernando Lozano-Ascencio). La investigación cuyos resultados se presentan en este artículo fue realizada como investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la unam. Actualmente es profesora investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de MéxicoDirección electrónica: rivesanl@yahoo.com.mx

Olga Odgers Ortiz. Doctora en Sociología por la l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (ehess-Paris). Es investigadora del Departamento de Estudios Sociales en El Colegio de la Frontera Norte desde 1998. Se ha especializado en el estudio de la relación migración/religión. Entre sus publicaciones destacan los libros: Migración y creencias, pensar las religiones en tiempos de movilidad, 2008, coordinado con J. C. Ruiz Guadalajara, y Mudando el hogar al norte: trayectorias de integración de inmigrantes mexicanos en Los Ángeles, 2012, en coautoría con R. Alarcón y L. Escala. Es directora de la revista Migraciones Internacionales. Dirección electrónica: odgers@colef.mx

Alberto Hernández. Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid; profesor-investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública en El Colegio de la Frontera Norte. Entre sus publicaciones destacan los libros Frontera Norte de México: escenarios de la diversidad religiosa, colef/colmich, 2013; Nuevos caminos de la fe: prácticas y creencias al margen institucional (coord.) colef/uanl/colmich, 2011 y Regiones y religiones en México. Estudios de la transformación sociorreligiosa, con Carolina Rivera (coords.) colef/ciesas/colmich, 2009. Sus áreas de investigación se enfocan en el Cambio Social y Diversidad religiosa en México. Dirección electrónica: ahdez@colef.mx