La reciente evolución de los patrones de asentamiento en las principales comunidades de inmigrantes en Italia

 

Recent evolution of the settlement patterns of the main foreign communities in Italy

 

Federico Benassi, Raffaele Ferrara y Salvatore Strozza

 

Instituto Nacional de Estadística ISTAT (Italia)/Universidad de Nápoles Federico II (Italia)

 

Artículo recibido el 29 de abril de 2013
aprobado el 26 de septiembre de 2015.

 

Resumen

La población extranjera que reside en Italia ha crecido considerablemente en los últimos años y muestra ahora una tendencia claramente estable. La diferente distribución territorial de las comunidades extranjeras es uno de los elementos que caracterizan a las distintas formas de adaptarse en la sociedad de inmigración. A principios del siglo XXI se han identificado tres principales modelos de asentamiento; sin embargo, la perspectiva que se puede percibir sobre el tema es ciertamente más compleja. El objetivo de este trabajo es analizar la evolución reciente del comportamiento de asentamiento de las principales comunidades de inmigrantes que residen en Italia.

Palabras clave: Población extranjera, comunidades de inmigrantes, patrones de asentamiento, distribución territorial, segregación residencial, Italia.

 

Abstract

In recent past, the foreign population usually resident in Italy has notably grown, showing a clear tendency to a sable settlement. The spatial distribution of this population is an important key to better understand the general integration process in the country of destination. At the beginning of the XXI century, scholars individuated three main settlement patterns, but nowadays the situation is quite different and probably more complex. The aim of this paper is to analyse the recent evolution of settlement patterns of the main ethnics’ groups usually resident in Italy.

Key words: Foreign population, ethnic groups, settlement models, spatial distribution, residential segregation, Italy.

 

Introducción

En los últimos años, la población extranjera que reside en Italia ha crecido considerablemente, tanto en términos de tamaños absolutos, como en el úmero de nacionalidades involucradas (Bonifazi, 1998; Di Comite y Paterno, 2002; Diana y Strozza, 2003), manifestando asimismo una fuerte tendencia al establecimiento permanente (Golini, 2006). Hoy día, la población extranjera se ha convertido en un factor fundamental, capaz de influir en las características demográficas generales del país, situación que atrae cada vez más atención entre la comunidad científica. Asimismo, la integración de los inmigrantes en la sociedad de hoy se ha convertido en uno de los puntos cruciales del debate político italiano (Benassi y Ferrara, 2011). La diferencia en la distribución territorial de las comunidades extranjeras es uno de los elementos que caracteriza el grado de adaptación (Ferrara et al., 2010). El modelo de asentamiento, si por un lado expresa los vínculos de la comunidad y el papel que juegan las redes migratorias en la determinación de la llegada y la inserción de los inmigrantes en la nueva sociedad destino; por otro lado refleja la conexión entre territorio y especialización (o segregación) ocupacional de las diferentes nacionalidades presentes en el país (Ferrara et al., 2007). A nivel internacional, el debate sobre los patrones de asentamiento de los grupos de inmigrantes tiene raíces profundas y ha dado lugar a contraposiciones en las escuelas de pensamiento. Varios estudios, sobre todo los que hacen referencia a la Escuela Ecológica de Chicago, expresan la idea que, con el tiempo, las comunidades extranjeras van asentándose en todo el territorio.

Otra corriente, sin embargo, propone que la segregación espacial es el resultado de una elección voluntaria de la misma comunidad, debido a la clara voluntad de preservar su identidad. Esto explicaría la persistencia de la concentración espacial entre diferentes grupos, tanto por antigüedad de llegada y situación económica (Motta, 2006). Desde los años 80, hay un gran interés sobre este tema en Italia: en el principio, los estudios se enfocaban a la distribución en el territorio nacional de varios grupos (Di Comite, 1986) después, el interés se ha centrado en el análisis comparativo de los patrones de asentamiento, con diferentes enfoques según el contexto geográfico observado (Montanari y Cortese, 1993; Bernardotti y Zanoni, 1996; Natale y Strozza, 1997; Blangiardo y Farina 1999; Davico y Mela, 1999) y, finalmente, se ha planteado la cuestión más bien sobre lo que eran los principales determinantes de las diferentes organizaciones territoriales (Casacchia et al., 1999; Birindelli et al., 2000; Colombo y Sciortino, 2004; Cangiano y Strozza, 2005; Montanari y Staniscia, 2006; Strozza y Zucchetti, 2006; Andreoli, 2012; Boeri et al., 2012). Todos los estudios realizados coinciden en la existencia de tres patrones principales de asentamiento al final del siglo pasado (Ferrara et al., 2010): el patrón metropolitano, que hace referencia sobre todo a las comunidades con un fuerte desequilibrio en la estructura de género, en el que las mujeres trabajan principalmente en servicios domésticos o en actividades comerciales; el patrón difuso, típicos de aquellos grupos diseminados entre las varias provincias italianas, como resultado de una más amplia gama de oportunidades de empleo; el patrón de frontera, típicos de las comunidades provenientes de países limítrofes con Italia y que se asientan en zonas geográficamente más cercanas al lugar de origen. Sin embargo, hoy día, el cuadro general de los patrones de asentamiento es diferente respecto a los anteriores (Ferrara et al., 2010). Nuevas comunidades han ido tomando una posición relevante en el contexto de la inmigración en Italia, mientras otras, más antiguas, han experimentado cambios significativos, no sólo en número, sino también en las principales características demográficas y sociales. Los inmigrantes han vivido en primera persona cambios significativos en las oportunidades de empleo, tanto a nivel de pequeña y mediana empresa, como en la demanda de servicios domésticos y de cuidado —antes concentrada en las áreas metropolitanas— ya que se ha extendido también a centros de pequeña y mediana dimensión (Ferrara et al., 2007). Además, a pesar de que la inmigración es un fenómeno reciente en Italia —sobre todo si se compara con otros países europeos con historias más largas— se ha detectado en la literatura existente una falta de análisis sobre la evolución de la distribución territorial de las principales comunidades de inmigrantes. De hecho, el objetivo de este artículo se dirige en ese sentido, es decir, ofrecer elementos para este tipo de análisis. En cada una de las principales comunidades de inmigrantes se elaboraran y procesaran, con referencia a nivel nacional tres fechas diferentes, tanto indicadores sintéticos —entre ellos los más conocidos índices de segregación residencial— como indicadores analíticos y cartogramas específicos.

Por último, en este trabajo se ofrece una síntesis de todos los resultados obtenidos por el análisis factorial con el método de los componentes principales (ACP). Los datos de nivel municipal que se utilizan en la construcción de los indicadores son los del Censo de Población del 21 de octubre de 2001, y los del "Registro Anagráfico" de 2006 y 2010, todos de fuente del Instituto Nacional de Estadística (ISTAT). El trabajo propuesto presenta algunas limitaciones a tener en cuenta. Los análisis realizados no permiten considerar las diferentes características de las comunidades de inmigrantes y los diferentes aspectos (caracteristicas socioeconómicas y productivas) relacionados con el area local de referencia. La principal limitación es que los datos disponibles sólo nos permiten adoptar un enfoque transversal y no longitudinal. A pesar de que no se puede seguir el movimiento de los individuos en el tiempo y que se debe considerar la información que se refiere a tres momentos distintos y a diferentes personas, los cambios que se encuentran en los patrones de asentamiento harán referencia, sobre todo, a la conducta de los que ya estaban presentes en el 2001 y, en parte, a los que han venido a Italia después de esta fecha. Sin embargo, contamos con el supuesto de que, por lo general, son los inmigrantes que han llegado desde hace más tiempo los que presentan una movilidad mayor, mientras que los que han venido desde hace menos, por lo general, tienen tendencia a establecerse en redes sociales ya existentes y consolidadas. Así pues, si en la primera fase, la elección sobre el lugar de vivienda depende inicialmente de una red de apoyo disponible, la cual pudiese facilitar la inserción de las recientes personas migradas a la nueva nación en turno, existen indicadores que muestran una segunda fase de migración interna y consolidación de un lugar final para vivir (Ferrara et al., 2010).

 

La distribución territorial de la población extranjera: teorías e indicadores

Marco teórico

Cuando se habla de la distribución territorial de las comunidades extranjeras, es prudente dedicar una atención especial al concepto de segregación residencial, que consiste en una distribución territorial no uniforme comparada con el resto de la población. La segregación residencial se explica por factores externos, como resultado de una actitud de rechazo o prejuicios raciales o étnicos, así como por causas endógenas, por ejemplo, medios de asistencia mutua y solidaridad dentro del grupo minoritario para proteger la propia identidad cultural. Un patrón de asentamiento geográficamente concentrado presenta, por supuesto, aspectos negativos, que consisten, por ejemplo, en la falta de relaciones sociales con la población local y las instituciones; así como aspectos positivos, tales como la preservación de la cultura de origen y la inserción en el contexto social y profesional específico (Motta, 2006). A lo largo del tiempo varias teorías han discutido sobre este tema. Entre las más conocidas destacamos, sin duda, la de la Escuela Ecológica de Chicago, que afirma que la segregación es un proceso natural que se define en función de la condición social y que se tiene que analizar en relación con tres variables claves, como el grado de integración en la sociedad, el tiempo de residencia y la condición económica.1

En esta perspectiva, la segregación residencial es un fenómeno casi inevitable que involucra a un grupo de nuevos inmigrantes: el grupo encaja en el contexto de recepción sólo con el paso de las generaciones y el proceso de inclusión en la sociedad de acogida termina con la asimilación de las minorías al modelo cultural de la mayoría y la posterior dispersión en el tejido urbano.

El modelo del Estatus Étnico representa otra escuela de pensamiento, según la cual la segregación sería el resultado de una decisión específica tomada con conciencia con el objetivo de preservar y fortalecer la identidad propia del grupo (Motta, 2005). Esto podría explicar la permanencia de la concentración residencial también entre grupos con diferentes periodos de permanencia que se han formado por individuos de condición económica diferente. La teoría de la Distancia Cultural de Boal expresa un análisis similar, destacando que la segregación depende de la distancia cultural entre las minorías étnicas y la sociedad de acogida (Boal, 1998). El concepto de "distancia cultural", por lo tanto, se utiliza como una variable determinante para explicar el fenomeno de la concentración (o segregación) y consiste en el sentimiento de cercanía o lejanía entre los individuos, según las características de los grupos étnicos. Cuan mayores serán las diferencias culturales entre los inmigrantes y la sociedad de acogida, mayores son las dificultades encontradas en el proceso de integración. La eficacia de estas teorías se puede comprobar empíricamente sólo a largo plazo. La inmigración en Italia es un fenómeno reciente y los diez años que se toman como referencia en este artículo no pueden ser suficientes para validar o refutar una u otra teoría. Además, las diferentes comunidades de inmigrantes podrían optar voluntariamente por diferentes patrones de asentamiento.

 

Las medidas adoptadas

El concepto de segregación residencial es un concepto multidimensional. Según Massey y Denton (1988), de hecho, la segregación residencial consta de cinco dimensiones (que se pueden medir con otros tipos de indicadores):

A lo largo de este trabajo, se ha decidido utilizar algunos indicadores de síntesis,2 seleccionados entre los que pertenecen a las tres primeras dimensiones mencionadas, y algunos indicadores analíticos que se describen brevemente aquí en seguida.3

La primera medida de síntesis es el índice de disimilitud (IDIS). Originalmente conocido como nonwhite section index (Duncan y Duncan, 1955), es, sin duda, la medida más conocida de homogeneidad (evenness) y es ampliamente utilizado en muchas áreas (Wong, 1993). Este indicador es función de la distribución de cada uno de dos grupos —un grupo minoritario (X) y un grupo mayoritario (Y)— entre las diferentes zonas (i) que forman la zona de referencia (Massey y Denton, 1988):

El Índice de disimilitud toma valores entre 0 y 1. Tiende a 0 cuando los dos grupos se distribuyen en proporciones similares entre las distintas zonas i del territorio; tiende a uno cuando una de las dos comunidades se asienta principalmente sólo en una zona del territorio. El índice de disimilitud tiene dos límites importantes: por su definición, es un valor que no incluye la dimensión espacial, no indica la exacta localización espacial de los grupos en el territorio; sufre un efecto de escala, es decir, su valor cambia en relación al ámbito territorial de agregación de los datos básicos utilizados. Entre mayor sea el detalle territorial, más homogénea será la mezcla de la población y mayor será el grado de segregación detectado.

La segunda medida de síntesis es el Índice delta (IDEL) (Hoover, 1941; Duncan et al., 1961). Es más bien un índice de concentración y se refiere a la cantidad relativa de espacio físico ocupado por un grupo minoritario. El índice delta toma valores entre 0 y 1. Comunidades que ocupan una pequeña parte de la superficie total del territorio en cuestión se denominan residencialmente concentradas. Su formulación analítica es la siguiente:

donde ai expresa la superfície del área i y A la superfície total.

Esta medida indica la proporción de miembros del grupo minoritario que debería cambiar de lugar de residencia, para que la densidad de los miembros de este mismo grupo sea uniforme en todo el territorio (Massey y Denton, 1988).

La tercera medida de síntesis que hemos tenido en cuenta es el Índice de interacción (IINT) (Bell, 1954). Pertenece a la categoría de los índices que miden la exposición entre grupos, o sea, el grado potencial de contacto o interacción entre los miembros de un grupo minoritario (X) y los del grupo mayoritario (Y).

En fórmula:

donde P es la población total residente en el área i.

El índice oscila entre 0 y 1 y expresa la probabilidad sobre una persona que pertenece a un grupo minoritario que pueda compartir la misma área con una persona que pertenece al grupo mayoritario. Representa un promedio de las proporciones de los miembros de la mayoría en cada área, ponderado con la proporción de personas que pertenecen a la minoría. Una desventaja de este indicador es la asimetría (xPy*yPx*). Sólo cuando los dos grupos contienen la misma proporción de población, los índices son iguales.

Los tres indicadores descritos incurren en algunos límites importantes: en primer lugar, son indicadores que no toman en cuenta los aspectos relacionados con la morfología y con la dimensión espacial del territorio (esto es una limitación que, sin embargo, no afecta nuestro análisis, ya que no se llevarán a cabo comparaciones en el espacio o entre diferentes territorios, sino sólo en el tiempo, que se relaciona con la distribución territorial de las comunidades inmigrantes en todo el país en tres fechas diferentes); ademas incurren en el error cometido cuando se atribuye a un individuo una característica derivada de la media general del grupo al que pertenece (Robinson, 1950).

Esta atribución, sin embargo, es la regla cuando se trabaja a nivel geográfico, o sea, cuando está disponible la información agregada por área. Aunque entre los tres indicadores mencionados no exista una relación única, normalmente suele ocurrir que cuando el índice de desigualdad tiene valores elevados (es decir, cuando el grupo minoritario se distribuye en proporciones muy diferentes entre las distintas áreas del territorio, en comparación con las proporciones en las que se distribuye el grupo mayoritario), también el índice de concentración tiene valores altos (es decir, cuando el grupo minoritario se establece en unas pocas zonas del territorio), y viceversa.

En cambio, el valor del índice de exposición depende de las áreas específicas en las que el grupo minoritario se asienta: si se instala sobre todo en las zonas donde hay un elevado número de miembros del grupo mayoritario, su valor será alto; si se instala especialmente en áreas donde hay una baja proporción del grupo mayoritario su valor será bajo. A pesar de que estos indicadores no agotan la descripción de un patrón de asentamiento, tendremos en cuenta algunos indicadores analíticos que señalan aspectos igualmente importantes en la distribución territorial de la población, tales como la distribución por tamaño demográfico de los municipios (menos de mil habitantes, de mil a 10 mil habitantes, de 10 mil a 50 mil habitantes, de 50 mil a 100 mil habitantes, más de 100 mil habitantes), el número de extranjeros residentes en las ciudades capitales de provincia, y el peso que cada comunidad tiene respecto a la población total residente en cada municipio italiano.

El objetivo no sólo es conocer si una comunidad se concentra en determinadas áreas o no, sino en qué tipo de municipio prefiere empadronarse.

 

Las más recientes dinámicas en las características de asentamiento de las principales comunidades de inmigrantes en Italia

Incremento de la presencia extranjera y principales comunidades

En los últimos años, el número de extranjeros residentes en Italia se ha incrementado de manera significativa, tanto que, si en 2001 era de poco más de 1.3 millones, en 2010 ya había más que triplicado, superando los 4.2 millones. Este aumento coincidió con el incremento significativo de su peso relativo, o sea, el porcentaje de incidencia en la población total, que pasa de 2.3 a siete por ciento en el mismo periodo. Esto es, por lo tanto, un componente de la población que hoy día es capaz de influir en la dinámica demográfica de los nuevos contextos de acogida, tal como algunos estudios han demostrado recientemente,4 y que, a pesar de una cierta permanencia en el territorio, requiere políticas eficaces de integración. Sin embargo, el colectivo de extranjeros no es homogéneo, todo lo contrario: se caracteriza por una articulación notable en términos de áreas de origen.

Cada nacionalidad tiene sus propias características que cambian con el tiempo y que conducen a nuevas necesidades y, a veces, incluso a una redistribución en el territorio. A nivel general, podríamos suponer que, si bien las comunidades recién llegadas incluyen un gran número de personas que se han mudado por sí solas, sin familia, expresando necesidades relacionadas con la primera acogida y una inserción laboral más rápida en los nuevos contextos sociales, en los grupos con más años de residencia encontramos muchas personas que demuestran una firme voluntad de asentarse de una forma más estable, reagrupándose con la propia familia o creando otro núcleo familiar. A este nivel, la elección de dónde vivir normalmente depende de factores que no entraban en juego en la primera fase del traslado (mercado inmobiliario más accesible y adecuado a las familias, presencia de servicios para los más jóvenes, etc.). En este trabajo, como ya se ha mencionado, se presenta información actualizada sobre la actitud que las diez comunidades extranjeras más numerosas —al principio de 2010— demuestran a la hora de asentarse en el territorio italiano. Se trata de comunidades que en 2001 representaban, juntas, casi 50 por ciento de la población extranjera empadronada y que, hoy en día, han aumentado aún más su peso relativo, alcanzando 63.6 por ciento. Hay que tener en cuenta que al principio del siglo XXI, las comunidades más numerosas fueron la marroquí y la albanesa, la primera con 180 103 habitantes y la segunda con 173 064. A lo largo de diez años, aunque hayan aumentado su presencia hasta sobrepasar las 400 mil personas, han perdido parte de su peso relativo (de 13.5 a diez por ciento para la marroquí y de 13 a 11 por ciento para la albanesa) en beneficio de las nuevas comunidades emergentes de Europa del Este. De hecho, hoy en día, la comunidad rumana es mucho más considerable que las otras, ya que ha alcanzado 887 763 personas y representa 21 por ciento de la población extranjera en Italia (Cuadro 1). El aumento de la comunidad rumana es aún más impresionante si tenemos en cuenta que en el censo de 2001 no alcanzaba las 100 mil unidades y representaba poco más de cinco por ciento de los extranjeros. En este aspecto, evidentemente, ha jugado un papel fundamental la entrada en la Unión Europea (UE) de Rumanía y la consiguiente libertad de circulación dentro del espacio europeo para los ciudadanos rumanos. De todas maneras, es el área de Europa del Este, en general (incluidos los no-UE), la que destaca por un aumento significativo tanto en el número como en el peso relativo de algunas comunidades, como demuestran los casos de los ucranianos y moldavos: en 2001, los ucranianos eran unos pocos millares; para 2010 han alcanzado más de 170 mil individuos y representan más de cuatro por ciento del total de extranjeros. Los moldavos, que en 2001 no alcanzaban cinco mil unidades, en 2010 superan las 105 mil presencias y constituyen 2.5 por ciento de la población extranjera residente. Incluso los chinos han aumentado su número considerablemente, pasando de menos de 47 mil unidades en 2001 a más de 188 mil en 2010, aunque no han subido en peso relativo de 3.5 a 4.9 puntos porcentuales. Los hindúes, filipinos y polacos han aumentado en valores absolutos, pero apenas —hasta pierden— en el peso relativo: los primeros desde 27 mil unidades en 2001 suben a más de 105 mil unidades en 2010, pero ganan apenas 0.5 puntos porcentuales en términos relativos; los filipinos, que también aumentan de poco menos de 54 mil unidades a más de 123 mil, reducen su peso relativo de poco más de un punto porcentual; los polacos pasan de 27 mil unidades a casi 106 mil, pero ganan apenas medio punto porcentual (Cuadro 1).

Evolución de los contextos de asentamiento

El análisis sobre la evolución reciente (2001-2010) de los patrones de asentamiento de las principales comunidades de inmigrantes en Italia, comienza con la observación de los valores relativos del índice de disimilitud5 y el índice delta. Lo que ha ocurrido con la transición del año 2001 al año 2010 (hasta 2006) a los extranjeros en general, ha sido una tendencia a la reducción del grado de disimilitud territorial acompañada, al mismo tiempo, por una reducción en el grado de concentración (Cuadro 2). Por lo tanto, esto significa que, en comparación con la primera fecha, los extranjeros se distribuyen ahora en proporciones similares entre las diversas ciudades italianas en comparación con la población nativa, lo cual ha dado lugar a una mayor difusión en todo el país. Entrando más en detalle de cada colectivo, nos damos cuenta de cómo estas dinámicas son características comunes de casi todas las comunidades consideradas, con la única excepción de los albaneses (para los cuales el índice de disimilitud aumentó ligeramente, Cuadro 2). Sin embargo, es interesante observar que, en la mayoría de los casos, las comunidades que fueron más concentradas en 2001 se mantienen como tales en el 2010, mientras las que mejor se habían distribuido en el territorio confirman la misma característica.

Esto se debe a que la reducción del índice delta es más contenida para aquellas comunidades que, hace diez años, poseían los niveles más altos, como en el caso de la comunidad india y filipina, mientras que las que han presentado una mayor contracción del mismo indicador son las mismas que ya se habían asentado inicialmente por el territorio nacional, como en el caso de las comunidades de Europa del Este. Sólo la comunidad china, aunque en el 2001 fuera una de las comunidades con mayor concentración geográfica, muestra una contracción considerable en el grado de agrupamiento territorial. Los tunecinos y marroquíes, que pertenecen a las comunidades con la mayor duración media de presencia, confirman en cambio un patrón de asentamiento medianamente difuso (Cuadro 2).

A lo largo del periodo examinado, el índice de interacción se ha mantenido a niveles muy altos, lo que confirma una elevada probabilidad de que los inmigrantes compartan la misma área con los italianos (Cuadro 2). Sin embargo, en términos de tendencia, hay una leve contracción debida, como veremos más adelante, al aumento de la presencia de extranjeros también en zonas donde tampoco hay una significativa presencia de italianos. Parece ser que, en muchos casos, hay un cambio hacia una nueva distribución que favorece municipios de escasas dimensiones demográficas. Pero la indicación exacta de cuales son las áreas específicas en las que se encuentran los inmigrantes, no se puede deducir a partir de los índices sintéticos considerados hasta ahora, y es por esta razón que se ha decidido utilizar también las medidas analíticas que se describen en seguida. En general, lo que muestran los cambios en la distribución de la población extranjera en los municipios de residencia y en el número de residentes en las capitales de provincia, es una reducción del peso de los inmigrantes en los municipios de grandes dimensiones, a beneficio de los de medianas dimensiones (cuadros 3a, 3b, 4). Esta transición6 se conecta a la progresiva extensión zonal de las áreas metropolitanas italianas: con el tiempo ha crecido el número de municipios que están incluidos en las areas de influencia de las principales ciudades italianas (Benassi et al., 2009; DeMaio, 2012 ).

Estas dinámicas han caracterizado casi todas las comunidades examinadas, con excepción de la albanesa y ucraniana, que destacan un ligero aumento de la capacidad de atracción ejercida por los grandes municipios. De hecho, hindúes, chinos y rumanos han destacado un aumento de los residentes en los municipios de medianas dimensiones demográficas. Las dos últimas comunidades también muestran una tendencia a no despreciar, incluso, a los municipios más pequeños, mientras que últimamente parecen "escaparse" de los municipios de tamaño más grande.

Hoy día, la comunidad filipina resulta como la comunidad más asentada en las grandes áreas metropolitanas (a principios de 2010, 79 por ciento reside en las capitales de provincia) respecto a las demás examinadas. También los chinos y moldavos muestran un número de residentes bastante elevados en las grandes ciudades (alrededor de 45 por ciento en las capitales de provincia, Cuadro 4), aunque su presencia se hace sentir también en las ciudades de tamaño medio y pequeño. La mayoría de los polacos, rumanos, ucranianos, albaneses y tunecinos (hablamos siempre de cuotas por encima de 30 por ciento de su presencia) se encuentra hoy en los municipios entre 10 mil y 50 mil habitantes, mientras que los hindúes y los marroquís se encuentran, en la mayoría de los casos, en municipios entre mil y 10 mil habitantes.

La imagen que surge es ciertamente más compleja y variada que la de 2001. Junto con el fuerte incremento del peso de cada una de las 10 comunidades en el análisis (especialmente relevante la colectividad de Europa del Este), parece evidente que los cambios ocurridos han afinado y definido de manera más clara los diferentes patrones de asentamiento, sin cambiarlos del todo. En general, las comunidades que en 2001 eran más difusas en el territorio han aumentado su nivel de difusión, mientras que las comunidades que en 2001 resultaban más concentradas en unas pocas zonas del país han mantenido esta característica, afinando más la elección del lugar donde vivir. Destacando más detalles y definiendo más las diferentes situaciones, es posible notar cómo los filipinos han fortalecido a lo largo del tiempo un patrón de asentamiento metropolitano (Mapa 1a) (las grandes ciudades de Milán, Roma, Bolonia, Florencia y Turín son las que tienen mayor presencia de los filippinos); también hindúes, chinos y moldavos empiezan y mantienen un patrón de asentamiento básicamente concentrado en unas pocas áreas, pero mientras en 2010 los primeros se concentraban especialmente en los municipios pequeños (se han asentado en los pequeños pueblos de la llanura Padana); chinos y moldavos se concentran tanto en pequeños como en grandes municipios (Mapa 1b). Los chinos, por ejemplo, residen en proporción relevante, tanto en grandes ciudades como Milán y Roma, como también en los municipios de tamaño pequeño como Campi Bisenzio.7

Marroquíes y tunecinos habían adoptado, desde el principio, un patrón de asentamiento enfocado a la dispersión y han marcado todavía más su presencia en el norte del país (Mapa 1c).

Las comunidades del Este de Europa (albaneses, rumanos, polacos y ucranianos) han incrementado de manera considerable su presencia numérica en Italia a lo largo de los últimos 10 años y, primeros entre todos, rumanos y albaneses, representan hoy día, más que otros, el modelo difuso por excelencia (mapas 1d y 1e).

 

Un marco global de los resultados obtenidos

Con el fin de proporcionar una síntesis de todos los resultados e identificar las principales características de la evolución de los patrones de asentamiento de las principales comunidades de inmigrantes en Italia durante el período considerado, se ha decidido utilizar el Análisis Factorial con el método de los Componentes Principales (ACP). Los indicadores considerados en el análisis son los siguientes:

Las unidades estadísticas consideradas han sido las mismas diez comunidades de inmigrantes en 2001, 2006 y 2011 (entonces treinta unidades estadísticas). El análisis de la matriz de correlación entre las variables introducidas en el análisis muestra ya de por sí la existencia de algunos vínculos lineales particularmente fuertes, como los que existen entre el número de residentes en las capitales de provincia y el de los residentes en municipios con una población superior a los 100 mil habitantes (0.902) y entre el índice de disimilitud y el índice delta (0.800). También el número de residentes en las capitales de provincia está muy vinculado, pero en el sentido contrario, tanto con el número de los residentes en municipios muy pequeños (-0.740) como con el de los habitantes de municipios de mediana dimensión (-0.817). El uso del análisis de componentes principales (ACP) ha hecho posible extraer un pequeño número de factores, combinaciones lineales en comparación con los indicadores elementales de entrada. En concreto, se han identificado e interpretado dos factores (los únicos con un autovalor mayor de uno) que, en conjunto, explican 80 por ciento de la variabilidad total.

El primer factor, que contiene casi 50 por ciento de la variabilidad total, expresa la atracción que ejercen los municipios grandes hacia las comunidades de inmigrantes, ya que muestra una fuerte correlación positiva con la proporción de los residentes en las capitales de provincia y municipios con más de 100 mil habitantes, mientras que está negativamente relacionado con el número de los residentes en los municipios de dimensiones demográficas pequeñas y medianas. Es una dimensión que distingue las colectividades más afectadas por la atracción urbana (semi-eje positivo) de las que prefieren establecerse en municipios pequeños (semi-eje negativo) (Cuadro 5).

El segundo factor representa un gradiente de la concentración territorial y se relaciona positivamente con el índice delta, con el índice de disimilitud y el índice de interacción. Así, distingue comunidades geográficamente más concentradas y muy diferentes de aquellas que asumen una distribución geográfica más uniforme en todo el territorio nacional. La proyección de las unidades estadísticas según el plano factorial ha permitido confirmar las tendencias y los resultados ya descritos anteriormente. Sintetizando, se puede observar con el paso del tiempo que, en la mayoría de los casos, las comunidades de inmigrantes han experimentado una mayor difusión territorial. De hecho, en 2001, casi todas las comunidades (de las que hemos analizado aquí) figuran más orientadas hacia el extremo positivo del segundo factor (elevado grado de concentración territorial y de desigualdad en comparación con los italianos), en el año 2010 se colocan cerca del negativo de la misma dimensión (bajo grado de concentración espacial y de desigualdad en comparación con los italianos). Las únicas excepciones son los filipinos y los hindúes que, también en 2010, no muestran una tendencia hacia una mayor difusión territorial. Por lo menos, en general, parece ser confirmada la teoría según la cual la difusión en el territorio de las comunidades de inmigrantes sería un fenómeno relacionado con el paso del tiempo, a través de una relación de signo positivo (Cuadro 6).

Sin embargo, otras características de asentamiento, como el tamaño de la población de los municipios de residencia, parecen estar incluidas dentro del ámbito de las opciones específicas realizadas por cada comunidad. Estas elecciones, como ya se ha mencionado, están probablemente relacionadas con sus propias características, incluyendo las oportunidades específicas proporcionadas por los contextos locales. El análisis también confirma, de hecho, que, sin tener en cuenta el período de referencia, los filipinos prefieren siempre el asentamiento en las grandes ciudades, mientras que los marroquíes y los hindúes siempre muestran una cierta tendencia de asentamiento hacia municipios de dimensiones demográficas más pequeñas (Figura 1).

La consolidación o, como mucho, los ajustes de los patrones de asentamiento ya presentes en 2001 confirman que, para muchas comunidades, la distribución espacial está vinculada a sus propias características demográficas, de migración y profesionales (Ferrara et al., 2010). De hecho, el modelo metropolitano caracteriza sobre todo las comunidades que muestran un claro predominio de la presencia femenina, en su mayoría empleadas en el servicio doméstico (por ejemplo, es el caso de los filipinos).

En cambio, la concentración en las ciudades pequeñas va relacionada sobre todo con el trabajo agrícola (es el caso de los hindúes). También la duración de la presencia juega un papel interesante: de hecho, algunas comunidades, a pesar de la presencia mayoritaria de mujeres y empleados en los servicios domésticos, por el hecho de haber llegado desde hace poco tiempo, encuentran una escasa oferta de trabajo en las grandes áreas metropolitanas y, en este sentido, se ven "obligados" a diseminarse más en el territorio (es el caso de la comunidad ucraniana). En fin, las comunidades con una estructura de edad más equilibrada y una gama más amplia de oportunidades de empleo están generalmente más difusas por todo el país (es el caso de las comunidades del Norte de África y Europa del este).

 

Breves conclusiones

En 2010 (como en 2001) siguen estando entre las diferentes comunidades de inmigrantes, los patrones de asentamiento muy diferentes, aunque en la década analizada, se observaron algunas señales de cambio.

En general, parece ser que las últimas tendencias muestran una re-distribución geográfica basada en una reducción del grado de desigualdad territorial respecto a los italianos y el grado de concentración territorial.

En comparación con el pasado reciente, es posible observar una disminución significativa en el grado de asentamiento en las principales áreas urbanas y metropolitanas, así como una predisposición diferente y más benévola hacia los municipios demográficos de tamaño medio, donde el fenómeno de la inmigración puede producir beneficios para toda la población (por ejemplo, a través de la recuperación y restauración de los centros históricos, la apertura de nuevas actividades y servicios para los extranjeros, como las transferencias de dinero o la conexión a internet, etc.).

Estos cambios, sin embargo, no indican necesariamente una radical distorsión de los patrones de asentamiento anteriores. De lo contrario, varias comunidades han confirmado en cierta medida y perfeccionado sus actitudes de distribución. Esto se debe a que en la mayoría de los casos, los patrones de asentamiento están condicionados por las características demográficas principales, la migración y el empleo de las mismas comunidades de inmigrantes, así como por las oportunidades específicas previstas en los diferentes contextos geográfico locales. Por esta razón, se considera especialmente importante estudiar, analizar y regular la inmigración en el ámbito local. Sólo de esta manera será posible elaborar políticas de integración verdaderamente adaptadas a las necesidades expresadas por la población extranjera que insiste en el territorio.

 

Bibliografía

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Notas

1 La Escuela Ecológica de Chicago fue fundada en los años 1920 y 1930. El enfoque consiste en interpretar la ciudad a través de las ideas y conceptos de la biología evolutiva con el fin de desarrollar una ecología humana. El acto y la dislocación en el territorio de las personas que persisten en contextos urbanos se interpretan a la luz de conceptos tales como el conflicto y la lucha por la sobrevivencia. De acuerdo con este enfoque, la acción humana en las zonas urbanas sería el resultado de dos esferas: una biótica que fomenta la competencia por la adquisición del espacio y una cultural, fuente de comunicación e intercambio (Motta, 2006). Esta doble dimensión ejerce una influencia significativa en la definición de la ciudad moderna, ya que los habitantes más fuertes son los que tomarán las ubicaciones con mayores ventajas en el contexto urbano (Hannerz, 1992; Mela, 1996; Park et al., 1999).

2 Las medidas de segregación residencial se utilizan normalmente en las áreas geográficas más pequeñas, es decir, áreas urbanas y metropolitanas. Sin embargo, también se utilizaron en un contexto territorial más amplio, como el contexto nacional. Véase, por ejemplo, Carella et al. (2004) y Iceland et al. (2014).

3 Para una literatura más extensa sobre los indicadores de la distribución territorial y espacial consultar, entre otros, Duncan (1957), White (1983), Wong (1993; 1999), Apparicio (2000), Feitosa et al. (2007).

4 Un estudio reciente (Strozza et al., 2015) ha demostrado, por ejemplo, cómo el crecimiento reciente de la población, experimentado en la última década intercensal en las principales zonas urbanas italianas, constituidas por una municipio central (core) y tres coronas contiguas (ring 1, ring 2 y ring 3), es exclusivo del colectivo extranjero.

5 El índice de disimilitud se calculó para cada comunidad extranjera en comparación con los italianos. Los datos básicos utilizados son los de detalle municipal, como también en el caso de todos los demás indicadores desarrollados.

6 El asentamiento de los inmigrantes en los municipios de mediano/pequeño tamaño suele explicarse sobre la base de razones económicas (una vivienda menos cara, un menor coste de la vida, posibilidad de empleo en actividades menos atractivas para la mano de obra italiana), y de motivos relacionados al desarrollo de servicios para la movilidad cotidiana que facilitan la conexión con los principales centros urbanos.

7 La inclusión en áreas tan diversas se relaciona con las actividades de trabajo llevadas a cabo principalmente por la comunidad china, el comercio y la iniciativa empresarial. Los grupos chinos basados en el comercio siguen prefiriendo los principales centros urbanos italianos; los empresarios chinos están bastante más atraídos por los municipios de tamaño de la población más pequeña, que pueden penetrar y cambiar la producción local con mayor facilidad.

 

Información sobre los autores

Federico Benassi. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Pisa. Doctor en "Demografía y Economía de las Grandes Áreas Geográficas" por la Universidad de Bari. Ha sido investigador en el departamento de estadística "G. Parenti" de la Universidad de Florencia y profesor adjunto en estadística de investigación social de la Universidad de Pisa. Desde 2010 es investigador en estadística sociodemográfica en el Instituto Nacional de Estadística (ISTAT) en el Departamento de Censos y Archivos Administrativos y Estadísticos, Censo de Población, Roma, Italia. Sus intereses de investigación se dirigen principalmente a los problemas de la demografía regional y espacial, con especial énfasis a la presencia de extranjeros en los contextos locales y a los patrones espaciales de desarrollo demográfico. A continuación, una selección de las publicaciones más significativas: Strozza S, F. Benassi, R. Ferrara y G. Gallo (2015), "Recent demographic trends in the major Italian urban agglomerations: the role of foreigners", en Spatial Demography; Benassi F., M., Deva y D. Zindato (2015), "Graph regionalization with clustering and partitioning: an application for daily commuting flows in Albania", en Regional Statistics, vol. 5; Benassi F., C. Bocci y A. Petrucci (2013). "Spatial data mining for clustering: an application to the Florentine Metropolitan Area using RedCap, en A. Giusti, G. Ritter, M. Vichi (eds.), Classification and Data Mining, Berlin, Springer Berlin/Heidelberg. Dirección electrónica: benassi@istat.it

Raffaele Ferrara. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Napoli Federico II en Italia. Doctor (PhD) en "Demografía y Economía de las Grandes Áreas Geográficas" por la Universidad de Bari. Es colaborador estable en las cátedras de demografía (cultore della materia) de la Universidad de Napoli Federico II y miembro de la Sociedad Italiana de Economía, Demografía y Estadística. Actualmente es investigador en estadística socio-demográfica en el Instituto Nacional de Estadística (ISTAT) en el Departamento de Censos y Archivos Administrativos y Estadísticos, donde ha trabajado en algunos aspectos relacionados con el diseño del Censo de Población y Vivienda del 2011. Sus intereses de investigación se dirigen principalmente a la presencia de extranjeros e a los problemas de la demografía espacial. A continuación, una selección de las publicaciones más significativas: Ferrara R. Mussino E. Strozza (2012), "Lo sfruttamento lavorativo: dimensione del fenomeno e caratteristiche degli immigrati coinvolti", en de Filippo, Strozza (a cura), Vivere da immigrati nel casertano. Profili variabili, condizioni difficili e relazioni in divenire, Franco Angeli, Milano; E. de Filippo y R. Ferrara (2012), "Fasi dell’immigrazione e principali caratteristiche demografiche e sociali della popolazione straniera", en de Filippo y S. Strozza (a cura), Vivere da immigrati nel casertano. Profili variabili, condizioni difficili e relazioni in divenire; Franco Angeli, Milano; F. Benassi y R. Ferrara (2011), "Ciclo di vita e mutamenti nella struttura demografica di alcuni sistemi urbani italiani a partire dalla seconda metà dello scorso secolo", en Rivista Italiana di Economia, Demografia e Statistica, vol. 3/4. Dirección electrónica: rferrara@istat.it

Salvatore Strozza. Es catedrático de demografía en la Universidad de Nápoles Federico II. La principal área de investigación se refiere a la migración internacional y la inmigración extranjera en Italia. Las principales aportaciones (150 artículos) se refieren a los siguientes temas: la medición y estimación de los extranjeros; la construcción de las encuestas sobre los inmigrantes; la inmigración y los mercados de trabajo; la segunda generación de inmigrantes; la ordenación territorial de los inmigrantes extranjeros; el comportamiento demográfico de los migrantes y los efectos de la migración internacional. A continuación se muestra una selección de publicaciones recientes: Bonifazi C., S. Strozza y M. Vitiello (2012), "Measuring integration in a reluctant immigration country: the case of Italy", en R. Bijl y A. Verweij (eds.), Measuring and monitoring immigrant integration in Europe, The Netherlands Institute for Social Research SCP, The Hague; Mussino E. y S. Strozza (2012), "The fertility of immigrants after arrival: the Italian case", en Demographic Research, vol. 26; Mussino E. y S. Strozza (2012), "The delayed school progress of the children of immigrants in lower-secondary education in Italy", en Journal of Ethnic and Migration Studies, vol. 38, núm. 1. Dirección electrónica: strozza@unina.it