ISSN electrónico: 2448-7147 /10.22185/24487147.2026.121.17
Artículos
El flujo migratorio en Ecuador: un análisis histórico a partir de indicadores socioeconómicos
Migratory flow in Ecuador: a historical analysis based on socioeconomic indicators
Diego Junior Loaiza-Maldonado*
Javier Andrés Chiliquinga-Amaya**
Elizabeth Mariuxi Placencio-Almache*
Guido Daniel Vallejo-Miñaca***
*Universidad Nacional de Chimborazo, Ecuador
**Universidad Estatal de Milagro, Ecuador
***Instituto Superior Tecnológico de Riobamba, Ecuador
Resumen
Desde la dolarización en 2000, Ecuador ha atravesado diversas etapas en su flujo migratorio, influenciado por factores económicos y políticos. Durante el auge petrolero y bajo el gobierno de Rafael Correa (2008-2015), la migración se redujo, ya que se implementaron políticas sociales que mejoraron las condiciones de vida. Sin embargo, la inestabilidad política y la crisis económica entre 2016 y 2019 aumentaron nuevamente las salidas, especialmente hacia Estados Unidos, España y Perú. La pandemia de Covid-19 en 2020 detuvo temporalmente estos flujos, pero en 2021 se observó un repunte significativo de migrantes. El objetivo de este trabajo es medir el flujo migratorio en Ecuador desde una perspectiva histórica, utilizando indicadores socioeconómicos para identificar las causas, características y consecuencias de este fenómeno. El estudio plantea un diseño no experimental de carácter descriptivo y analítico que permitió abordar un análisis longitudinal de los datos migratorios desde 1999 a 2023. A través del análisis de indicadores socioeconómicos, se observa que la migración ha sido tanto una respuesta a las crisis internas como una estrategia de mejora económica para los ciudadanos ecuatorianos. Periodos de estabilidad, como los años del auge petrolero y el gobierno de Rafael Correa, redujeron la migración temporalmente al mejorar las condiciones de vida. Sin embargo, la inestabilidad económica y política posterior, junto con crisis externas como la pandemia de Covid-19, han reactivado los flujos migratorios hacia destinos como Estados Unidos, España y Perú.
Palabras clave: Flujo migratorio, economía, estructura demográfica.
Abstract
Since dollarization in 2000, Ecuador has gone through various stages in its migration flow, influenced by economic and political factors. During the oil boom and under the government of Rafael Correa (2008–2015), migration decreased, as social policies were implemented to improve living conditions. However, political instability and economic crisis between 2016 and 2019 led to an increase in departures, especially to the United States, Spain, and Peru. The Covid-19 pandemic in 2020 temporarily halted these flows, but in 2021, there was a significant rise in migrants. The objective of this study is to measure migration flow in Ecuador from a historical perspective, using socioeconomic indicators to identify the causes, characteristics, and consequences of this phenomenon. The study employs a non-experimental, descriptive, and analytical design, enabling a longitudinal analysis of migration data from 1999 to 2023. Through socioeconomic indicator analysis, migration is shown to be both a response to internal crises and an economic improvement strategy for Ecuadorian citizens. Periods of stability, such as the years of the oil boom and Rafael Correa's government, temporarily reduced migration by improving living conditions. However, subsequent economic and political instability, along with external crises such as the Covid-19 pandemic, have reactivated migration flows to destinations such as the United States, Spain, and Peru.
Keywords: Migration flow, economy, demographic structure.
Recibido: 07/11/2024
Aceptado: 29/09/2025
Introducción
La historia de la migración en el Ecuador es un fenómeno que se incrementa con el pasar de los años, por lo tanto, es constante y complejo, y se encuentra influenciado por diversos factores sociales y económicos a lo largo de su historia. En los últimos años, miles de ecuatorianos han emigrado hacia países como Estados Unidos y España, con el fin de buscar mejores oportunidades laborales y una mejor calidad de vida. Los factores que inciden en la decisión de emigrar hacia estos dos destinos, por ejemplo: en Estados Unidos existen más oportunidades económicas, educación de calidad, reunificación familiar, estilo de vida; en España existe mayor facilidad migratoria, el idioma, equilibrio vida-trabajo (Salazar, Henríquez, Salazar y Henríquez, 2024). Esta migración ha estado impulsada por problemas económicos, falta de empleo, inestabilidad política y la pobreza en el país han sido las principales causas que han motivado a muchas familias a buscar una calidad de vida que les permita cubrir necesidades como la educación, salud, vestimenta y alimentación.
La diversidad de niveles de vida entre Ecuador y los países de destino ha incidido que exista una emigración constante, siendo este un factor importante para comprender el comportamiento migratorio de la población ecuatoriana desde 1997 hasta 2024 (Ordoñez, 2025). En este periodo, se ha observado una creciente diversificación de destinos: si bien Estados Unidos y España han sido históricamente los principales receptores, en años recientes se han sumado rutas hacia países como Italia, Chile, México y Canadá, así como tránsitos estratégicos por Nicaragua y El Salvador para acceder a otros territorios (OIM, 2024). Esta diversidad geográfica responde tanto a cambios en las políticas migratorias como a redes transicionales y nuevas oportunidades laborales (Tómala, Cadena y Cedeño, 2015).
En la actualidad, la migración en Ecuador refleja un proceso que se encuentra en constante cambio, en donde cada vez más ecuatorianos originarios de distintas regiones del país participan en este fenómeno demográfico. A lo largo de los años, los movimientos migratorios ecuatorianos han experimentado cambios significativos a causa de la generación de nuevos métodos migratorios temporales o irregulares hacia destinos como Estados Unidos, España, México y países de tránsito como Nicaragua y El Salvador desde 2022 (Ortega, 2023). Se ha intensificado el uso de rutas no convencionales, como el cruce por la selva del Darién o el ingreso por vía aérea a Centroamérica con fines de tránsito hacia el norte, evidenciando una transformación de los patrones migratorios tradicionales (Bonilla y Vázquez, 2023).
Los destinos más llamativos para mejorar la condición económica de los emigrantes ecuatorianos han evolucionado en los últimos años con un notable aumento en la participación de jóvenes entre 18 y 24 años, así como profesionales que buscan mejorar oportunidades de empleo y mejoras en el salario básico (Salgado, 2011). Aunque Estados Unidos y España han sido históricamente los destinos predominantes de la migración ecuatoriana, en los últimos años se ha ampliado el espectro geográfico hacia países como Argentina, Brasil, Canadá, Irlanda, Dubái y Nueva Zelanda los han ganado protagonismo por ofrecer programas académicos, oportunidades laborales y condiciones migratorias más flexibles. Según la información del Ministerio del Interior y la Organización Internacional para la Migración, esta diversificación responde a factores como el deterioro económico local, la facilidad para obtener visados estudiantiles o laborales, y el atractivo de sistemas educativos gratuitos o subsidiados (Paladines, 2018). En 2024, más de 1.7 millones de ecuatorianos salieron del país, y 10.9 por ciento lo hizo con intención de residir en el extranjero, consolidado una tendencia migratoria marcada por la búsqueda de movilizadas social y profesional.
Un análisis histórico del fenómeno migratorio en Ecuador entre 1997 y 2023 permite estudiar la evolución socioeconómica del país en cinco periodos claves. El primero, desde de 1997 a 1999, se caracteriza por la crisis financiera que culminó en el feriado bancario y el colapso de la economía, lo que provocó una masiva migración, principalmente hacia Estados Unidos y España (Calva, 2024). A partir de 2000, con la dolarización, Ecuador experimentó cierta estabilidad, pero los efectos económicos continuaron empujando a miles de ecuatorianos a buscar mejores oportunidades en el extranjero.
Entre 2008 y 2015, durante la era de auge petrolero y las políticas sociales del gobierno de Rafael Correa, hubo una disminución de la migración, ya que la mejora en las condiciones económicas y los programas de retorno atrajeron a algunos migrantes de regreso (Calva, 2024). Sin embargo, entre 2016 y 2019, con la caída de los precios del petróleo y el desempleo en aumento, resurgió la migración, especialmente de jóvenes profesionales. Finalmente, desde 2020, con la pandemia de Covid-19 y la crisis económica global, Ecuador ha experimentado un incremento en la migración, tanto de salida como de entrada, con un notable flujo de migrantes venezolanos, lo que ha cambiado la dinámica migratoria del país y ha llevado a nuevos desafíos en la gestión de este fenómeno.
El registro estadístico de entradas y salidas internacionales del Ecuador, el Instituto Nacional de Estadística y Censo, permite analizar los flujos de movilidad internacional registrados en los puntos oficiales del control migratorio. Este sistema recopila datos de ciudadanos ecuatorianos como de personas extranjeras, incluyendo nacionalidades como venezolana, colombiana y peruana, entre otras. Desde 1997 se observa un crecimiento sostenido en el volumen de movimientos, reflejo de dinámicas migratorias cada vez más complejas (INEC, 2022).
En el año 2021 se registraron 2,844,788 movimientos internacionales, de los cuales 1,376,221 correspondieron a entradas y 1,468,567 a salidas. Comparando con 1997, esto representa un incremento de 84.5 por ciento en el flujo total (Larrea, 2009). Además, ese mismo año se evidenció una mayor participación femenina en ambos sentidos del tránsito internacional, lo que sugiere una feminización progresiva de la movilidad. Estos datos se visualizan en la Figura 1, que presenta la evolución anual del flujo migratorio total entre 1997 y 2023, desagregado por sexo y tipo de movimiento (INEC, 2022).
Figura 1: Entradas y salidas de ecuatorianos según el sexo
Fuente: INEC (2022a).
En el año 2023, el flujo migratorio general registrado por el INEC alcanzó los 6,205,610 movimientos internacionales, lo que representa un incremento de 22.8 por ciento respecto al año 2022 y un crecimiento acumulado de 36.67 por ciento en comparación con 1998 (INEC, 2023). Este total se compone de 3,136,163 salidas y 3,069,447 entradas internacionales, correspondientes tanto a ciudadanos ecuatorianos como a personas extranjeras que transitan por los puntos oficiales de control migratorio. La diferencia entre salidas y entradas evidencia un saldo migratorio negativo, lo que sugiere una intensificación del proceso de emigración.
Según la Encuesta de Intenciones y Dinámicas Migratorias (ENEDIM) realizada por la Organización Internacional para las Migraciones en 2024, 63 por ciento de los ecuatorianos encuestados manifestó su intención de migrar al extranjero en los siguientes 12 meses, siendo Estados Unidos el destino preferido para 52 por ciento de ellos (OIM, 2024). Además, 72 por ciento de quienes expresaron esta intención afirmaron trabajar como empleados independientes, aunque la mitad de este grupo lo hace en condiciones laborales precarias, sin acceso al salario básico unificado (SBU, $460) ni a mecanismos formales de negociación colectiva.
Las principales motivaciones para emigrar fueron la búsqueda de oportunidades laborales (58 por ciento), la reunificación familiar (13 por ciento) y la mejora de las condiciones de vida (nueve por ciento). Cabe destacar que dos por ciento de los encuestados indicó que su decisión de migrar se debe a situaciones de persecución, conflicto, violencia o inseguridad (Acosta, Bravo, Guerrero, Povea, Bravo y Cortez, 2018). Los principales destinos de los migrantes ecuatorianos son España (38.15 por ciento), Estados Unidos (37.71 por ciento) e Italia (7.37 por ciento). La elección de estos países responde a factores lingüísticos, económicos y laborales.
España destaca como destino preferente por compartir el idioma, lo que facilita la integración social y el acceso al empleo (INEC, 2023). Estados Unidos, por su parte, atrae a quienes buscan mejorar su calidad de vida y salir de la pobreza gracias a sus oportunidades económicas y laborales más competitivas. Italia, aunque con menor porcentaje, representa una opción viable para migrantes que se insertan en sectores como el agrícola y el doméstico. Además, en cada uno de estos países existe una presencia establecida de comunidades ecuatorianas, lo que favorece la llegada de nuevos migrantes mediante redes de apoyo y vínculos familiares.
Desde una perspectiva histórica, Ecuador ha desempeñado un papel complejo dentro de los flujos migratorios regionales, no solo como país de origen de emigrantes, sino también como territorio de destino y tránsito para población extranjera. En el marco de este estudio se abordan específicamente la inmigración y el tránsito internacional dentro del país, con énfasis en los impactos socioeconómicos que estos movimientos generan. Un caso representativo es el de la migración venezolana: en 2019, se estimó que aproximadamente 4.3 millones de personas salieron de Venezuela, de las cuales 80 por ciento se dirigió a países de América Latina, incluyendo Colombia, Perú y Ecuador (Torres, Naranjo, Torres Candelejo y Naranjo, 2019).
Inicialmente, Ecuador funcionó como país de tránsito hacia otras naciones, principalmente Perú; sin embargo, entre 2015 y 2019, cerca de 400 mil venezolanos decidieron establecerse en territorio ecuatoriano. Este cambio respondió a factores como la reunificación familiar, la búsqueda de oportunidades económicas y las restricciones migratorias impuestas por otros países receptores (Bonilla y Vázquez, 2023). Como resultado, el flujo migratorio hacia Ecuador se incrementó significativamente entre 2017 y 2019, como se observa en la Figura 2. Este fenómeno permite analizar las características y consecuencias de la inmigración en Ecuador en relación con sus capacidades institucionales, condiciones laborales y dinámicas territoriales.
Figura 2: Flujo migratorio desde 2015 al 2019
Fuente: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (2020).
El perfil migratorio registrado en Ecuador en los últimos años evidencia una tendencia predominantemente joven entre quienes ingresan al país. Según datos oficiales, 35 por ciento de los migrantes corresponde al grupo etario de 26 a 35 años, seguido por jóvenes entre 19 y 25 años con 25 por ciento, y adultos de 36 a 45 años en menor proporción (Bonilla y Vázquez, 2023). Este patrón etario no es casual, sino que responde a una serie de factores estructurales que explican la movilidad internacional desde una perspectiva socioeconómica.
En primer lugar, la migración juvenil está estrechamente vinculada a contextos de crisis económica, desempleo y precariedad laboral en los países de origen, especialmente en sectores informales donde la inserción laboral es limitada. En segundo lugar, las condiciones sociales, como el acceso restringido a servicios básicos, educación y salud, generan presión sobre los grupos más vulnerables, quienes ven en la migración una alternativa para mejorar su calidad de vida. Finalmente, los factores políticos, como la inestabilidad institucional o la falta de garantías democráticas, también inciden en la decisión de migrar (López, 2024).
En contextos de crisis, la migración se configura como una estrategia viable para mejorar los ingresos familiares, acceder a condiciones de vida más dignas y escapar de situaciones de precariedad estructural. Esta decisión está motivada por factores económicos profundamente arraigados, entre los que destacan las recesiones prolongadas, la inflación descontrolada y la escasez de oportunidades laborales, todos ellos con efectos directos sobre el bienestar económico de los hogares. La incapacidad del mercado laboral para absorber a la población activa intensifica la presión sobre los sectores más vulnerables, especialmente jóvenes y trabajadores informales, quienes enfrentan mayores barreras para acceder a empleos estables y remunerados (Sanmartín, Pillco, Sotomayor y Jaramillo, 2024).
Además, el acceso limitado a servicios fundamentales como salud, educación y seguridad, junto con una creciente disparidad social, configura un entorno de insatisfacción que afecta directamente la percepción de bienestar de la población. Esta carencia de oportunidades educativas y sanitarias adecuadas, sumada a la inseguridad ciudadana, genera frustración especialmente entre los sectores más vulnerables. A ello se suman factores externos como la violencia, la corrupción y la inestabilidad política que deterioran la confianza de los ciudadanos en una mejora sostenida de las condiciones nacionales (Mejía-Macías, 2023)
Por otro lado, la falta de empleo y las dificultades sociales en Ecuador están impulsando la migración de miles de personas. Dado que la tasa de desempleo oficialmente registrada es relativamente elevada, con 3.9 por ciento en enero de 2024, el subempleo afecta a 20.4 por ciento de la población (Fiallos, Bucaram y Narváez, 2024). Es decir, que un gran número de empleados se encuentran en el ámbito informal, enfrentando contratiempos elevados y salarios bajos. Estas condiciones, junto con la carencia de oportunidades laborales formales y los bajos salarios, generan una sensación de incertidumbre económica que impulsa a muchas personas a buscar mejores oportunidades en el ámbito internacional (Jaramillo, 2014).
Asimismo, el incremento del costo de vida, tales como los combustibles y los productos esenciales, ha incrementado aún más el poder adquisitivo de las familias ecuatorianas, exacerbando la urgencia de emigrar (Soto, Alvarado y Malla, 2024). La crisis económica no es el único factor. La inseguridad en el país ha empeorado significativamente con un aumento de secuestros y extorsiones, especialmente en ciudades como Guayaquil y Quevedo. Estos problemas de seguridad pública han añadido otra razón para que las familias ecuatorianas busquen salir del país, en busca no solo de mejores oportunidades económicas, sino también de una vida más segura (Jaramillo, 2014).
El fenómeno migratorio de Ecuador ha evolucionado constantemente, transformándose en un factor relevante económica y socialmente. Los factores socioeconómicos, tales como el desempleo, la pobreza, las disparidades sociales y el acceso reducido a servicios básicos, desempeñan un papel fundamental en la decisión de abandonar el país, ya que son elementos que tienen un impacto directo en la calidad de vida de las personas. Conviene subrayar que la emigración en el Ecuador ha impactado tanto en la demografía como en la economía. En este contexto, la situación socioeconómica en Ecuador ha sido un factor determinante en las migraciones tanto de salida como de entrada. La carencia de empleo, la pobreza, la disparidad social y las crisis económicas habituales han impulsado a miles de habitantes ecuatorianos a emigrar en busca de mejores oportunidades.
En este sentido, el presente artículo tiene como finalidad analizar el flujo migratorio en Ecuador desde una perspectiva histórica, utilizando indicadores socioeconómicos para identificar las causas, características y consecuencias de este fenómeno. El estudio presenta cuatro dimensiones que dieron lugar a las siguientes preguntas específicas: ¿cómo ha evolucionado el flujo migratorio en Ecuador durante las últimas décadas? ¿Cuáles son los principales factores socioeconómicos que influyen en la migración en Ecuador, y cómo impactan variables como el empleo, los ingresos y las condiciones de vida? ¿Cuál ha sido el impacto de la migración en la economía y la sociedad ecuatoriana? ¿Qué políticas migratorias ha implementado Ecuador, y cuán efectivas han sido en la gestión del fenómeno migratorio?
Materiales y métodos
El presente artículo tiene como finalidad el análisis del flujo migratorio en Ecuador desde una perspectiva histórica, empleando indicadores socioeconómicos para identificar las causas, características y consecuencias de esta problemática. El procedimiento metodológico que adoptará el presente estudio se encuentra estructurado de la siguiente manera: en primera instancia se utilizaron fuentes de datos secundarios, particularmente base de datos históricos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Los indicadores socioeconómicos se basaron en la relevancia de la información para las siguientes dimensiones de estudio: evolución del flujo migratorio, factores socioeconómicos, impacto en la economía y la sociedad y políticas migratorias.
El estudio plantea un diseño no experimental de carácter descriptivo y analítico que permitió abordar un análisis longitudinal de los datos migratorios desde 1999 a 2023. Se utilizan gráficos y tablas para ilustrar las tendencias y patrones históricos de los flujos migratorios del Ecuador. En cuanto a los factores socioeconómicos se identificaron los principales, tales como empleo, ingreso y condiciones de vida. Se utilizó estadística paramétrica para determinar la relación de estos factores y las tasas de migración. Para valorar el impacto en la economía y la sociedad se evaluaron las repercusiones en distintos sectores como el mercado laboral, la economía local y el bienestar social. Finalmente, se revisaron las políticas migratorias implementadas por el gobierno ecuatoriano.
Para el procesamiento y análisis de los datos se utilizó software estadístico mediante SPSS, el mismo que permitió calcular medidas descriptivas y se realizaron pruebas estadísticas para identificar patrones significativos y relación entre variables. Para evaluar la confiabilidad de las estimaciones, se calculó el coeficiente de variación de las principales variables socioeconómicas. Este coeficiente proporciona una medida de la precisión de los datos y su fiabilidad en el contexto de las encuestas históricas. Los resultados que se presentan en el presente documento demuestran que la emigración ecuatoriana en las últimas décadas refleja un problema persistente y multifactorial, incidido principalmente por las crisis económicas, la inestabilidad política y las condiciones laborales precarias. Las políticas aplicadas han mostrado avances parciales, pero su efectividad ha sido limitada por no atacar las causas estructurales del fenómeno.
Análisis de resultados
La evolución del flujo migratorio en las últimas décadas
El flujo migratorio en Ecuador en los últimos años ha estado marcado por una dinámica cambiante que se encuentra incidida por factores económicos, políticos y sociales que han determinado tanto la salida como el retorno de miles de ciudadanos ecuatorianos. Desde la estabilización económica a partir del inicio de la dolarización en el año 2000, pasando por la reducción del flujo migratorio desde las políticas sociales entre 2008 a 2015, hasta el repunte de salidas a partir de 2016 debido a la crisis económica actual y la inestabilidad política, la migración se ha consolidado como un problema estructural en la realidad actual del país. Estos factores, agudizados por la incidencia temporal de la pandemia del Covid-19 y el posterior incremento histórico en 2021, permiten entender la migración no solo como una causa de las crisis internas, sino también como una estrategia de mejora y supervivencia para los sectores más vulnerables de la población ecuatoriana.
Figura 3: Evolución histórica del flujo migratorio en Ecuador
Fuente: INEC (2024a).
El gráfico presenta una visión histórica del flujo migratorio de ecuatorianos entre el año 1999 y el año 2023, el mismo que permite observar tendencia ascendente tanto en las entradas como en las salidas. Este crecimiento constante alcanza su punto máximo en 2019 con entradas de 1,513,513 y de salidas 1,544,708 ecuatorianos. Sin embargo, en el año 2020 se observa una caída del flujo migratorio en las entradas y salidas a causa de las restricciones impuestas por la Organización Mundial de Salud por la pandemia del Covid-19. Los años subsiguientes, 2021 y 2022, muestran signos de recuperación, aunque sin alcanzar los niveles prepandémicos, lo que sugiere un impacto duradero en los patrones de movilidad.
El proceso migratorio tiene varias etapas históricas. En primera instancia, encontramos el periodo marcado por la crisis económica latinoamericana de los años 80 (crisis de la deuda externa) que impactó fuertemente a Ecuador desarrollando inflación, desempleo y caída del poder adquisitivo. Durante la etapa del feriado bancario, el Ecuador estuvo marcado por la inestabilidad política. La caída de los precios del petróleo y el endeudamiento aceleraron la precariedad económica que afectó a las clases baja y media, viendo como única solución salir del país en búsqueda de nuevas oportunidades económicas (Vizuete, 2023). Esto provocó un incremento continuo de ecuatorianos; aproximadamente 519,979 salieron del país hacia otras naciones de los cuales 78,343 no regresaron a Ecuador. Esto representó un aumento de la migración de 138.4 por ciento.
La segunda fase fue partir de 2000. Con la dolarización, Ecuador experimentó cierta estabilidad, pero los efectos económicos continuaron empujando a miles de ecuatorianos a buscar mejores oportunidades en el extranjero. Vizuete (2023) afirma que de 1997 a 2000 estuvo marcado por la migración y las causas están vinculadas a la inestabilidad política del país, ya que en este periodo existieron cinco gobiernos y la destitución de dos presidentes (Vizuete, 2023, p. 2). Estos problemas políticos causaron crisis social y económica a nivel nacional, lo que provocó que los emigrantes ecuatorianos durante este periodo aumentaran 186.9 por ciento, provocando que 626,106 ecuatorianos emigren (INEC, 2023).
En la tercera fase de migración entre 2008 y 2015, durante la era de auge petrolero y las políticas sociales del gobierno de Rafael Correa (Rodríguez, Romero e Hidalgo, 2015). A partir de este periodo, el país experimentó importantes cambios económicos debido al boom petrolero y las políticas sociales del gobierno de Rafael Correa. Este periodo, conocido como la Revolución Ciudadana, vio una amplia inversión estatal en programas de bienestar social, educación, atención médica e infraestructura.
Estos avances ayudaron a reducir la pobreza y la desigualdad, lo que a su vez repercutió en los patrones de migración al reducir la necesidad de migración económica. El enfoque de Ecuador en el desarrollo inclusivo, con mejoras sustanciales en atención médica, educación y oportunidades de empleo, redujo la salida de ecuatorianos que buscaban mejores oportunidades en el extranjero. Además, el gobierno de Correa implementó políticas que atrajeron a los migrantes retornados, ofreciéndoles incentivos como exenciones fiscales y programas de reintegración.
Entre 2016 y 2019, el número de ecuatorianos que salieron del país mostró variaciones importantes, con un total de 1,544,708 salidas registradas según el INEC. Los destinos más frecuentes fueron Estados Unidos, España y Perú, motivados principalmente por razones económicas y laborales (Ramírez y Umpierrez, 2019). Durante la pandemia en 2020, las restricciones internacionales redujeron significativamente los desplazamientos al exterior. Sin embargo, a partir de 2021, se evidenció un repunte en las salidas: ese año emigraron aproximadamente 867,973 personas, cifra que aumentó en 2022 a más de 1,357,644. Los principales factores detrás de esta tendencia fueron la búsqueda de empleo, la reunificación familiar y el deterioro de la situación económica interna (Ramírez y Umpierrez, 2019).
En segundo orden se analizan las entradas y salidas de ecuatorianos con el fin de comprender la evolución del flujo migratorio como un fenómeno profundamente vinculado a los indicadores socioeconómicos del país. Este enfoque histórico revela cómo las decisiones de emigrar o retornar responden a contextos de crisis económica, desempleo, inseguridad, reformas políticas, así como a factores de atracción en los países de destino como oportunidades laborales, educativas o redes familiares consolidadas (Tamayo, J., Tamayo, L., Pérez y Pérez, 2023). Al investigar estos movimientos, se busca demostrar que la migración no es un hecho aislado, sino una respuesta estructural y estratégica de la población frente a condiciones internas y externas. Además, permite identificar patrones de movilidad como migración circular, tránsito o retorno y establecer comparaciones entre periodos, regiones y perfiles sociodemográficos.
Las tasas de entradas durante el periodo 2019–2021 se presenta en la Tabla 1. Estados Unidos se consolidó como el principal país de procedencia de los ecuatorianos que retornaron o ingresaron nuevamente al país, registrando en 2021 un total de 478,863 entradas, lo que representó 60.9 por ciento del total. Este dato refleja no solo la magnitud del flujo migratorio, sino también los fuertes lazos históricos, familiares y laborales que los ecuatorianos mantienen con Estados Unidos, donde se estima que residen más de 1,224,056 personas de origen ecuatoriano (Ruano, 2024).
Tabla 1: Entradas de emigrantes ecuatorianos según el país de procedencia
|
País de Procedencia |
Años |
Total |
||||||
|
2019 |
2020 |
2021 |
||||||
|
f |
% |
f |
% |
f |
% |
f |
% |
|
|
Estados Unidos |
518,935 |
34.3 |
226,258 |
44.4 |
478,863 |
60.9 |
1,224,056 |
43.6 |
|
México |
102,778 |
6.8 |
39,709 |
7.8 |
57,752 |
7.3 |
200,239 |
7.1 |
|
España |
103,067 |
6.8 |
32,115 |
6.3 |
51,310 |
6.5 |
186,492 |
6.6 |
|
Colombia |
159,040 |
10.5 |
42,053 |
8.3 |
50,317 |
6.4 |
251,410 |
8.9 |
|
Perú |
345,085 |
22.8 |
86,907 |
17.1 |
35,570 |
4.5 |
467,562 |
16.6 |
|
Panamá |
74,803 |
4.9 |
16,267 |
3.2 |
28,673 |
3.6 |
119,743 |
4.3 |
|
Italia |
19,389 |
1.3 |
6,167 |
1.2 |
12,269 |
1.6 |
37,825 |
1.3 |
|
Chile |
37,400 |
2.5 |
14,280 |
2.8 |
12,194 |
1.6 |
63,874 |
2.3 |
|
República Dominicana |
8,392 |
0.6 |
1,644 |
0.3 |
9731 |
1.2 |
19,767 |
0.7 |
|
Brasil |
19,253 |
1.3 |
6,546 |
1.3 |
7,341 |
0.9 |
33,140 |
1.2 |
|
Argentina |
28,110 |
1.9 |
8,171 |
1.6 |
4,510 |
0.6 |
40,791 |
1.5 |
|
Alemania |
6,279 |
0.4 |
2,530 |
0.5 |
3,227 |
0.4 |
12,036 |
0.4 |
|
Holanda |
7,979 |
0.5 |
2,186 |
0.4 |
2,584 |
0.3 |
12,749 |
0.5 |
|
Canadá |
8,026 |
0.5 |
2,684 |
0.5 |
2,471 |
0.3 |
13,181 |
0.5 |
|
Francia |
6,040 |
0.4 |
1,855 |
0.4 |
2,009 |
0.3 |
9,904 |
0.4 |
|
Guatemala |
22,37 |
0.1 |
771 |
0.2 |
1,835 |
0.2 |
4,843 |
0.2 |
|
Suiza |
2,482 |
0.2 |
919 |
0.2 |
1,726 |
0.2 |
5,127 |
0.2 |
|
Costa Rica |
3,458 |
0.2 |
865 |
0.2 |
1,448 |
0.2 |
5,771 |
0.2 |
|
El Salvador |
5,165 |
0.3 |
827 |
0.2 |
1,296 |
0.2 |
7,288 |
0.3 |
|
Bolivia |
4,154 |
0.3 |
1,097 |
0.2 |
1,257 |
0.2 |
6,508 |
0.2 |
|
Otros |
51,441 |
3.4 |
15,748 |
3.1 |
19832 |
2.5 |
8,7021 |
3.1 |
|
Total |
1,513,513 |
53.87 |
509,599 |
18.14 |
786,215 |
28.0 |
2,809,327 |
100.0 |
Fuente: Tamayo, J. O., Tamayo, L. A., Pérez, V. L. y Pérez, S. P. (2023).
La atracción hacia Estados Unidos responde a factores como la demanda de mano de obra, la existencia de redes migratorias consolidadas, y la percepción de mayores oportunidades económicas y educativas (Ruano, 2024). En segundo lugar se encuentra Perú, con 22.8 por ciento de entradas en 2019, aunque esta cifra descendió a 4.5 por ciento en 2021, evidenciando una disminución progresiva del flujo. Perú ha sido históricamente un destino cercano por proximidad geográfica, vínculos comerciales y presencia de comunidades ecuatorianas en zonas fronterizas.
México, por su parte, se ha convertido en un país de tránsito migratorio, especialmente en rutas hacia Estados Unidos. En 2021, representó 7.1 por ciento de los ingresos, con 200,239 ecuatorianos registrados. Aunque no es un destino final para la mayoría, su papel como corredor migratorio ha cobrado relevancia en los últimos años, influenciado por cambios en las políticas migratorias y el aumento de flujos irregulares.
Otros países como España, Argentina, Brasil y Colombia también figuran como destinos significativos, aunque con porcentajes menores. España mantiene una comunidad ecuatoriana establecida, con vínculos familiares y laborales que datan de las oleadas migratorias de principios de los años 2000. Argentina y Brasil ofrecen oportunidades en sectores agrícolas, educativos y de servicios, mientras que Colombia comparte una dinámica transfronteriza con Ecuador, especialmente en zonas del norte.
Tabla 2: Salidas de emigrantes ecuatorianos según el país de destino
|
País de destino |
Años |
Total |
||||||
|
2019 |
2020 |
2021 |
||||||
|
f |
% |
f |
% |
f |
% |
f |
% |
|
|
Estados Unidos |
528,486 |
34.2 |
220,170 |
43.3 |
484,419 |
55.8 |
1,233,075 |
42.2 |
|
México |
119,280 |
7.7 |
54,258 |
10.7 |
127,130 |
14.6 |
300,668 |
10.3 |
|
Colombia |
153,031 |
9.9 |
37,153 |
7.3 |
52,737 |
6.1 |
242,921 |
8.3 |
|
España |
97,907 |
6.3 |
30,428 |
6.0 |
48,586 |
5.6 |
176,921 |
6.1 |
|
Perú |
356,166 |
23.1 |
84,619 |
16.7 |
37,524 |
4.3 |
478,309 |
16.4 |
|
Panamá |
56,834 |
3.7 |
12,778 |
2.5 |
22,090 |
2.5 |
91,702 |
3.1 |
|
Chile |
38,534 |
2.5 |
14,109 |
2.8 |
14,378 |
1.7 |
67,021 |
2.3 |
|
Italia |
21,997 |
1.4 |
8,558 |
1.7 |
11,760 |
1.4 |
42,315 |
1.4 |
|
República Dominicana |
9,522 |
0.6 |
1,952 |
0.4 |
10,896 |
1.3 |
22,370 |
0.8 |
|
Brasil |
21,721 |
1.4 |
6,991 |
1.4 |
8,267 |
1.0 |
36,979 |
1.3 |
|
Argentina |
32,966 |
2.1 |
8,768 |
1.7 |
5,563 |
0.6 |
47,297 |
1.6 |
|
Alemania |
8,504 |
0.6 |
2,786 |
0.5 |
3,778 |
0.4 |
15,068 |
0.5 |
|
Turquía |
1,222 |
0.1 |
187 |
0.0 |
1,683 |
0.2 |
3,092 |
0.1 |
|
Canadá |
9,567 |
0.6 |
2,833 |
0.6 |
3,865 |
0.4 |
16,265 |
0.6 |
|
Francia |
6,184 |
0.4 |
1,623 |
0.3 |
2,722 |
0.3 |
10,529 |
0.4 |
|
Holanda |
3,875 |
0.3 |
1,026 |
0.2 |
1,517 |
0.2 |
6,418 |
0.2 |
|
Suiza |
3,181 |
0.2 |
1,062 |
0.2 |
1,947 |
0.2 |
6,190 |
0.2 |
|
Costa Rica |
3,969 |
0.3 |
994 |
0.2 |
1,578 |
0.2 |
6,541 |
0.2 |
|
Venezuela |
6,653 |
0.4 |
1,283 |
0.3 |
1,485 |
0.2 |
9,421 |
0.3 |
|
Bolivia |
4,822 |
0.3 |
1,107 |
0.2 |
1,404 |
0.2 |
7,333 |
0.3 |
|
Otros |
60,287 |
3.9 |
15,410 |
3.0 |
24,644 |
2.8 |
100,341 |
3.4 |
|
Total |
1,544,708 |
52.89 |
508,095 |
17.40 |
867,973 |
29.7 |
2,920,776 |
100.0 |
Fuente: Tamayo, J. O., Tamayo, L. A., Pérez, V. L. y Pérez, S. P. (2023).
La Tabla 2 muestra las salidas de emigrantes ecuatorianos según el país de destino durante el periodo entre 2019 y 2021; un total de 2,920,776 ecuatorianos emigraron. La mayoría lo hizo en 2019 (1,544,708, 52.89 por ciento), seguido de 2021 (867,973, 29.7 por ciento), y el menor número emigró en 2020 (508,095, 17.4 por ciento). Esto podría reflejar el impacto de la pandemia de Covid-19 en la movilidad global durante 2020. Estados Unidos fue el principal destino en los tres años, recibiendo 1,233,075 emigrantes (42.2 por ciento del total), con un notable aumento en 2021 (55.8 por ciento). México fue el segundo país más importante, con un incremento sostenido en las cifras de emigración, pasando de 7.7 por ciento en 2019 a 14.6 por ciento en 2021, acumulando 300,668 emigrantes (10.3 por ciento del total).
Estados Unidos muestra un crecimiento significativo, lo que lo convierte en un país de destino principal para los emigrantes ecuatorianos desde el año 2021. México se ha convertido en un país de tránsito como un segundo destino relevante, duplicando su porcentaje de emigrantes desde 2019 (7.7 por ciento) hasta 2021 (14.6 por ciento), lo cual es reflejo de la utilización de canales irregulares para llegar a cruzar la frontera de Estados Unidos, Perú y Colombia.
Perú y Colombia disminuyeron su participación relativa como destinos para los emigrantes ecuatorianos, particularmente en 2021, donde Perú pasó de representar 23.1 por ciento de las salidas en 2019 a 4.3 por ciento en 2021. Países europeos como España e Italia tienen una participación menor, pero estable en la emigración ecuatoriana, lo que sugiere la presencia de redes migratorias consolidadas, aunque menos activas en los últimos años.
Hay que mencionar que el análisis de la evolución del flujo migratorio ecuatoriano hacia el exterior también estudia el fenómeno de la inmigración, en particular el ingreso numeroso de ciudadanos venezolanos al Ecuador (Tabla 3). Este es un fenómeno que se ha vuelto cada vez más prevalente y es uno de los mayores movimientos humanos en la historia reciente de América del Sur que comenzó a acelerarse desde 2016. Ya ha afectado a Ecuador de una manera enorme, tanto en términos del gran número de llegadas (a través de la inmigración) y, sobre todo, las implicaciones sociales, económicas y culturales de acoger a una población migrante en un entorno caracterizado por problemas económicas y transformaciones políticas internas.
La crisis económica y política que atraviesa Venezuela ha llevado a más de 7.7 millones de sus ciudadanos a emigrar en búsqueda de mejores oportunidades, constituyendo así el éxodo más significativo en la región. De este total, más de 6.5 millones han decidido establecerse principalmente en América Latina y el Caribe. Dentro de esta área, Ecuador se posiciona como el quinto país con mayor recepción de migrantes venezolanos, superado únicamente por Colombia, Perú, Brasil y Chile. Este éxodo ha generado desafíos significativos para el Estado ecuatoriano, que, amparado en su tradición humanitaria reflejada en la Constitución, los ha enfrentado conforme a la norma suprema y sus compromisos en materia de derechos humanos. Ecuador también ha intensificado sus esfuerzos para abordar los flujos migratorios desde una perspectiva inclusiva, que valora el potencial de la población migrante para contribuir de manera sustancial y sostenida al desarrollo del país.
Tabla 3: Población venezolana en Ecuador
|
Año |
Frecuencia |
% |
|
2017 |
34,087 |
7.79 |
|
2018 |
169,579 |
8.90 |
|
2019 |
331,029 |
17.3 |
|
2020 |
334,614 |
17.5 |
|
2021 |
336,237 |
17.6 |
|
2022 |
340,554 |
17.8 |
|
2023 |
360,010 |
18.8 |
|
Total |
1,906,110 |
100,0 |
Fuente: Bastidas (2020).
Hasta agosto de 2023, los datos del Ministerio del Interior indican que 360,010 ciudadanos venezolanos han ingresado al país de manera regular. En contraste, estimaciones de la plataforma R4V revelan que, para junio de 2023, había aproximadamente 474,945 venezolanos en Ecuador, lo que sugiere que al menos 114,935 personas habrían entrado de forma irregular. Estos movimientos migratorios han influido en el aumento de las solicitudes de asilo. Desde 2015 hasta junio de 2024, Ecuador ha recibido un total de 56,219 peticiones de refugio por parte de ciudadanos venezolanos, una cifra notable que podría seguir creciendo (Sáez, 2021).
Asimismo, se anticipa que los venezolanos que residen en Ecuador continuarán estableciéndose especialmente en las cuatro provincias principales: Pichincha, Guayas, Manabí y Azuay, donde más de 70 por ciento de la población migrante venezolana se encuentra (Guachamboza, Cortez y Silva, 2025). De acuerdo con datos del Registro Migratorio del Ministerio del Interior, 32 por ciento de esta comunidad reside en Quito, 22 por ciento en Guayaquil, cinco por ciento en Cuenca y 2.5 por ciento en Manta. Aunque también hay presencia de migrantes en otras partes del país, esta es menos significativa y está distribuida a lo largo del territorio nacional.
La población migrante y refugiada de Venezuela posee tanto experiencia laboral como educación académica y técnica adquirida en su país natal. Un 40 por ciento ha obtenido un título de bachillerato general o técnico, mientras que 19.5 por ciento tiene un grado de educación superior, y 1.9 por ciento cuenta con posgrados, maestrías o doctorados. La mayoría de estas personas se desempeñan en el sector servicios, ocupando roles como vendedores, asistentes, ayudantes, cuidadores y similares (Guachamboza, Cortez y Silva, 2025).
Al igual que en otros países, los migrantes venezolanos en Ecuador constituyen un bono demográfico para la nación. Esto significa que se trata de una población joven en edad productiva cuya integración al mercado laboral puede facilitar el desarrollo y crecimiento económico del país (Guachamboza, Cortez y Silva, 2025). El 73 por ciento de los migrantes venezolanos se encuentra dentro del rango etario productivo de 18 a 55 años. En contraste, en Ecuador, la proporción de la población entre 20 y 54 años es de 48 por ciento, una cifra inferior a la de los venezolanos (Sáez, 2021).
Análisis de factores socioeconómicos que influyen en la migración
La migración es un problema complejo que responde a un conjunto de factores sociales, económicos y políticos que influyen en la decisión de las personas de abandonar su país de origen en búsqueda de mejores condiciones laborales y de vida. En el caso del flujo migratorio ecuatoriano están relacionados significativamente con las crisis económicas, desigualdad social y oportunidades laborales.
Figura 4: Tasa de desempleo, periodo 1999 al 2023
Fuente: Banco Mundial (2024).
El gráfico muestra la evolución de la tasa de desempleo entre 1999 y 2023, destacando fluctuaciones importantes a lo largo del tiempo. Se observa un aumento significativo en 2005, con un pico de 5.66 por ciento, seguido de una caída hasta alcanzar su valor más bajo en 2013, con 3.08 por ciento. A partir de 2014, la tasa presenta ciclos de subidas y bajadas, con un máximo histórico de 6.1 por ciento en 2020 debido al impacto de la pandemia de Covid-19. Posteriormente, el desempleo disminuye de forma constante hasta llegar a 3.8 por ciento en 2023, lo que sugiere una recuperación económica en los años más recientes.
Según García Osorio (2013), la inflación pasó de 43.4 por ciento en 1998 a más de 90 por ciento durante el primer año de la dolarización, una de las consecuencias de esta crisis fue el crecimiento del desempleo que llegó a más de 15 por ciento. Durante el gobierno de Rafael Correa se pudo observar la disminución del desempleo para 2012, la tasa de desempleo llego a 3.4 por ciento la más baja registrada en el Ecuador (Hernández, Ordoñez, Granda y Sotomayor-Pereira (2021).
Hay que mencionar además que el desempleo es un problema que afecta a la mayoría de los países a nivel mundial, y Ecuador no es la excepción. Durante la pandemia, el crecimiento del desempleo fue notorio aumentando 13.3 por ciento (Sumba, Saltos, Rodríguez y Tumbaco, 2020).
Al analizar la tasa de desempleo en Sudamérica, se evidencia una correlación notable entre el desempleo y el aumento de los flujos migratorios. En naciones como Venezuela y Haití, donde la tasa de desempleo actual supera diez por ciento, se observa una escasez de oportunidades laborales y una inestabilidad económica que impulsan a las personas a buscar mejores perspectivas económicas en otros países. Esta realidad contrasta con la de Ecuador y Perú, que presentan tasas de desempleo más bajas, de 3.8 por ciento y seis por ciento, respectivamente. A pesar de que estos países con menores tasas logran atraer mano de obra migrante, la capacidad del mercado laboral para absorberla no siempre resulta adecuada, lo que provoca un incremento en la informalidad y el subempleo. Por lo tanto, el desempleo no solo influye en la decisión de emigrar, sino que también afecta las dinámicas laborales y sociales en los lugares de destino.
Tabla 4: Evolución de indicadores de empleo y desempleo en Ecuador (2018–2023)
|
Año |
Tasa de desempleo |
Tasa de empleo adecuado |
Tasa de subempleo |
Tasa de empleo |
Sector informal |
|
2018 |
3.9 |
40.2 |
17.8 |
96.1 |
46.8 |
|
2019 |
4.2 |
38.3 |
18.2 |
95.8 |
47.3 |
|
2020 |
6.1 |
30.8 |
22.7 |
64.3 |
53.5 |
|
2021 |
5.2 |
32.5 |
23.2 |
94.8 |
49.5 |
|
2022 |
4.4 |
34.4 |
22.2 |
95.6 |
50.6 |
|
2023 |
3.8 |
36.3 |
19.6 |
96.2 |
52.5 |
Fuente: INEC (2024b).
La tasa de desempleo en Ecuador mostró una tendencia creciente, pasando de 3.9 por ciento en 2018 a 6.1 por ciento en 2020, coincidiendo con la pandemia de Covid-19. Esta afectó directamente al sistema económico y a la pérdida del empleo derivado de las medidas impuestas por el Ministerio de Salud Pública. A partir de 2021, la tasa de desempleo disminuyó a una tasa de 3.8 por ciento en 2023, lo que permite determinar la recuperación del mercado laborar ecuatoriano.
El empleo adecuado, que refleja la proporción de personas que perciben ingresos suficientes y trabajan las horas completas, ha disminuido notablemente desde 2018, cuando era de 40.2 por ciento. En 2020 alcanzó su punto más bajo con solo 30.8 por ciento, lo que subraya las dificultades para acceder a empleos formales y adecuados durante la crisis sanitaria. El subempleo, que mide la proporción de personas que no trabajan las horas completas o perciben ingresos insuficientes, experimentó un aumento notable, pasando de 17.8 por ciento en 2018 a 23.2 por ciento en 2021. Esto refleja el deterioro de la calidad del empleo durante los años más críticos de la pandemia.
Sin embargo, en 2023, el subempleo disminuyó a 19.6 por ciento, lo que sugiere una lenta pero positiva recuperación en la calidad de los empleos siguientes. Esto ha mostrado signos de mejora, alcanzando 36.3 por ciento en 2023. La tasa de empleo en general ha sido consistentemente alta, manteniéndose por encima de 94 por ciento en todos los años, excepto en 2020, cuando cayó drásticamente a 64.3 por ciento debido al cierre temporal de muchas empresas y la paralización de actividades económicas. La rápida recuperación hacia 96.2 por ciento en 2023 refleja un regreso a la normalidad, aunque con una menor proporción de empleo adecuado.
El sector informal ha crecido considerablemente durante este periodo. En 2018, 46.8 por ciento de los trabajadores se encontraba en el sector informal, cifra que aumentó hasta 53.5 por ciento en 2020. Este crecimiento refleja la fragilidad del mercado laboral, que en tiempos de crisis tiende a generar más empleo informal. A pesar de una ligera reducción en 2021 y 2022, el sector informal volvió a crecer en 2023, alcanzando 52.5 por ciento, lo que sigue siendo una preocupación para la estabilidad económica de los trabajadores.
Por lo tanto, el mercado laboral del Ecuador se encuentra altamente afectado por la crisis económica derivada de la pandemia, con una disminución en el empleo adecuado y un aumento en el subempleo y el sector informal. A pesar de la recuperación en los últimos años, se observa que el mercado laboral aún no ha alcanzado los niveles de estabilidad previos a 2020, especialmente en términos de calidad del empleo.
Tabla 5: Evolución de indicadores de pobreza y desigualdad en Ecuador, 2018–2023. (En porcentaje)
|
Año |
Pobreza por Ingresos |
Pobreza Extrema por Ingresos |
Pobreza por Necesidades Básicas |
Pobreza Multidimensional |
Pobreza Extrema Multidimensional |
|
2018 |
22.3 |
7.9 |
32.2 |
37.7 |
16.3 |
|
2019 |
22.4 |
8.5 |
31.8 |
37.9 |
16.2 |
|
2020 |
22.6 |
9.0 |
33.2 |
38.1 |
16.4 |
|
2021 |
28.8 |
10.3 |
31.1 |
39.6 |
16.9 |
|
2022 |
25.5 |
9.1 |
29.3 |
38.4 |
15.5 |
|
2023 |
23.9 |
8.7 |
28.4 |
36.9 |
14.5 |
Fuente: INEC (2024b).
En 2018, 22.3 por ciento de la población se encontraba en situación de pobreza por ingresos. Este porcentaje aumentó ligeramente hasta 22.6 por ciento en 2020. En 2021 hubo un notable incremento a 28.8 por ciento, probablemente como consecuencia de la pandemia de Covid-19. Sin embargo, la tasa disminuyó a 23.9 por ciento en 2023, mostrando signos de recuperación económica. La pobreza extrema por ingresos se mantuvo estable entre 7.9 por ciento y nueve por ciento de 2018 a 2020, con un pico en 2021 de 10.3 por ciento. A partir de ahí, ha disminuido progresivamente, llegando a 8.7 por ciento en 2023.
En cuanto a la pobreza por las necesidades básicas se presentó una ligera disminución general a lo largo de los años, desde 32.2 por ciento en 2018 hasta 28.4 por ciento en 2023, lo que indica una mejora en la satisfacción de necesidades básicas en la población. La pobreza multidimensional mostró un aumento constante de 2018 a 2021, alcanzando 39.6 por ciento. Después de 2021 comenzó a descender, llegando a 36.9 por ciento en 2023. Esto refleja una leve mejora en aspectos como la salud, la educación y el acceso a servicios básicos. Y finalmente, la pobreza extrema multidimensional, este indicador también experimentó una disminución leve, desde 16.3 por ciento en 2018 hasta 14.5 por ciento en 2023, lo cual sugiere una mejora en las condiciones de vida de las personas en situación de pobreza extrema multidimensional.
De acuerdo con el Banco Mundial, 30.6 por ciento de la población ecuatoriana se encontraba en situación de pobreza y 10.8 por ciento en pobreza extrema, mientras que el coeficiente de Gini registraba un valor de 0.45, indicando una alta disparidad en los ingresos. Asimismo, el país ocupaba el puesto 86 a nivel mundial en el Índice de Desarrollo Humano, lo cual subrayaba la necesidad de abordar las brechas existentes en educación, salud y niveles de ingreso para fomentar un desarrollo más equitativo y sostenible. Aunque la pobreza en Ecuador a 2021 se redujo frente a 2020 y es menor que el promedio de la región, se observa un retroceso que ubica la pobreza a niveles similares a los de 2011. En los últimos años, Ecuador ha enfrentado desigualdades en el ámbito del empleo y la protección social. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2020 la tasa de desocupación se situó en 8.1 por ciento afectando especialmente a los jóvenes (Lara, López, Gómez y Mayorga, 2023).
Figura 5: Promedio del ingreso percápita por quintiles
Fuente: INEC (2024b).
El promedio de ingreso per cápita se distribuye por quintiles, lo que permite observar las diferencias económicas entre distintos sectores de la población. En el quintil 1, que representa el grupo con menores ingresos, el promedio es de $49.16, mientras que en el quintil 5, el grupo con mayores ingresos, el promedio asciende significativamente a $561.45. Esta gran diferencia entre los extremos refleja una marcada desigualdad en la distribución de los ingresos, donde las personas en el quintil más alto reciben más de diez veces el ingreso promedio de aquellas en el quintil más bajo. A medida que se avanza en los quintiles intermedios, se observa un aumento gradual pero constante en los ingresos. El quintil 2 tiene un promedio de $102.07, seguido por el quintil 3 con $156.73 y el quintil 4 con $237.40. Sin embargo, el salto más significativo ocurre entre el quintil 4 y el quintil 5, lo que sugiere que la mayor concentración de riqueza se encuentra en el quintil superior. Este patrón refleja una estructura económica en la que las diferencias en el ingreso per cápita entre los quintiles más bajos y altos son amplias, lo que podría ser indicativo de una disparidad socioeconómica considerable.
Análisis de correlación
Para el análisis de los factores socioeconómicos, se incorporaron en el modelo econométrico variables como el desempleo y la pobreza extrema medida por ingresos. Este enfoque se fundamenta en las teorías clásicas contemporáneas sobre migración, específicamente la teoría neoclásica y la teoría de Pusch. Estas teorías sugieren que las personas tienden a abandonar regiones con condiciones económicas desfavorables para trasladarse a aquellas que ofrecen mayores oportunidades laborales. En este contexto, el desempleo se considera un factor significativo que indica la escasez de oportunidades. Además, tanto la pobreza por ingresos como la pobreza extrema son aspectos fundamentales del bienestar económico que afectan directamente las decisiones relacionadas con la migración. Altos niveles de pobreza incrementan la vulnerabilidad de los hogares, impulsándolos a buscar alternativas de supervivencia fuera de su entorno, convirtiendo así la migración en una opción necesaria. Por lo tanto, incluir estas variables permite capturar de manera integral cómo las condiciones socioeconómicas impactan los flujos migratorios. El modelo econométrico (Tabla 6) tiene como objetivo explicar la migración como una respuesta estructural ante el deterioro económico y la desigualdad social, en el cual el desempleo y la pobreza funcionan como factores expulsivos, mientras que los ingresos actúan como un indicador de estabilidad que modera esta relación.
Tabla 6: Análisis de correlación entre las variables socioeconómicas y las tasas de migración
|
Migración |
Factores socioeconómicos |
|
||
|
Desempleo |
Pobreza por Ingresos |
pobreza extrema por ingresos |
Ingresos |
|
|
Correlación |
0.802 |
0.846 |
0.880 |
- 0.659 |
|
Sig. |
0.000 |
0.005 |
0.001 |
0.004 |
|
p |
0.89 |
0.91 |
0.93 |
0.81 |
|
1-β |
1 |
1 |
1 |
1 |
Fuente: elaboración propia con base en INEC (2024b).
El análisis de correlación entre las tasas de migración y los factores socioeconómicos muestra relaciones estadísticamente significativas y fuertes entre la migración y tres variables clave: desempleo, pobreza por ingresos y pobreza extrema por ingresos. Los coeficientes de correlación son altos y positivos, indicando que a medida que aumentan el desempleo (r = 0.802, p = 0.000), la pobreza por ingresos (r = 0.846, p = 0.005)00 y la pobreza extrema por ingresos (r = 0.880, p = 0.001), también aumenta la tasa de migración. Esto sugiere que el deterioro en las condiciones socioeconómicas impulsa a las personas a migrar en busca de mejores oportunidades.
Estas correlaciones son altamente significativas, ya que los valores de significancia (p) son menores a 0.05. Por otro lado, existe una correlación negativa0 entre los ingresos y la migración (r = -0.659, p = 0.004), lo que indica que a medida que aumentan los ingresos, la migración tiende a disminuir. Esto es consistente con la idea de que mayores ingresos reducen la necesidad de migrar (Macias, Allán, Cedeño, Rivera, Bernal, 2024). En cuanto al poder de la prueba estadística (1-b), todos los valores son iguales a 1, lo que significa que las pruebas tienen un poder estadístico óptimo y aseguran que los resultados obtenidos son robustos y fiables.
Figura 6: Distribución de la población por grupos de edad, género, tamaño de hogar, y otros factores demográficos
Fuente: INEC (2022c).
Impacto de la migración en la estructura demográfica
Se analiza la distribución de la población según grupos de edad y género, junto con otros indicadores demográficos importantes, como el índice de juventud, el índice de vejez, la edad media, la relación de dependencia y el promedio de hijos por mujer. En cuanto a la distribución por género, observamos que la población total se divide en 48.7 por ciento de hombres y 51.3 por ciento de mujeres. Esto revela una ligera mayoría femenina, un fenómeno común en muchas sociedades, especialmente debido a la mayor esperanza de vida de las mujeres en comparación con los hombres.
La distribución por grupos de edad refleja una población diversa con varios subgrupos. Los niños (0 a 11 años) representan 19.7 por ciento de la población, mientras que los adolescentes (12 a 17 años) constituyen 11.2 por ciento. Este grupo joven representa casi un tercio de la población, lo cual implica que se necesita un enfoque fuerte en educación y programas de desarrollo infantil para garantizar un futuro prometedor para esta generación. El grupo de los jóvenes, de entre 18 y 29 años, constituye 20.3 por ciento de la población. Esta es una proporción importante, ya que es la etapa de vida en la que muchas personas ingresan al mercado laboral o se embarcan en la educación superior.
Los adultos de 30 a 64 años representan el grupo más numeroso, con 39.7 por ciento de la población total. Esta población en edad laboral es clave para la economía del país, ya que incluye tanto a los profesionales experimentados como a aquellos en sus años de máxima productividad. Por otro lado, las personas adultas mayores (65 años o más) representan nueve por ciento de la población. Aunque este porcentaje es relativamente bajo en comparación con los grupos más jóvenes, su presencia es significativa y puede aumentar en los próximos años debido al envejecimiento de la población.
El índice de juventud es de 284, lo que indica una alta proporción de jóvenes en relación con el total de la población. En contraste, el índice de vejez es de 35, lo que muestra que, aunque la población de adultos mayores es considerable, es aún inferior comparada con la de los jóvenes. Finalmente, la relación de dependencia es de 53, lo que significa que hay 53 personas dependientes (jóvenes y mayores) por cada 100 personas en edad de trabajar. Este es un indicador importante, ya que sugiere una carga moderada sobre la población activa. Además, el promedio de hijos por mujer es de 2.3, una tasa de fecundidad que contribuye a mantener el reemplazo generacional, aunque es necesario monitorear esta tasa para asegurar un balance demográfico sostenible en las próximas décadas.
Tabla 7: Evolución de la población ecuatoriana
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Indicador |
2001 |
2010 |
2022 |
|
Población total |
12,142,429 |
14,459,077 |
16,938,986 |
|
Hombres |
6,010,246 |
7,165,170 |
8,252,523 |
|
Mujeres |
6,132,183 |
7,293,907 |
8,686,463 |
|
Relación hombres mujeres |
98 |
98 |
95 |
|
Relación dependencia |
67 |
61 |
53 |
|
Índice juventud |
497 |
482 |
284 |
|
Índice vejez |
20 |
21 |
35 |
|
Edad media |
27 |
28 |
32 |
Fuente: INEC (2022c).
Los indicadores demográficos revelan tendencias significativas en la estructura de la población entre 2001, 2010 y 2022. En términos generales, se observa un crecimiento continuo de la población total que aumentó de 12,142,429 en 2001 a 16,938,986 en 2022. Este crecimiento poblacional sostenido plantea retos y oportunidades para el desarrollo económico y social del país, ya que un mayor número de habitantes puede impulsar el mercado laboral, pero también implica la necesidad de ampliar los servicios de educación, salud e infraestructura.
Al analizar la distribución por género, se evidencia una ligera mayoría femenina en todos los años observados. La relación de hombres a mujeres era de 98 por cada 100 mujeres en 2001 y 2010, y disminuyó a 95 en 2022. Esta ligera mayoría femenina podría explicarse por una mayor longevidad de las mujeres en comparación con los hombres, una tendencia común en varios países. La relación de dependencia muestra una tendencia a la baja, pasando de 67 personas dependientes por cada 100 personas en edad de trabajar en 2001 a 53 en 2022. Esta reducción sugiere que, en términos proporcionales, hay menos personas jóvenes y mayores que dependen de la población activa.
El índice de juventud ha experimentado una reducción significativa, pasando de 497 en 2001 a 284 en 2022. Esto implica una disminución en la proporción de personas jóvenes dentro de la población total, lo cual es un reflejo de la caída en las tasas de natalidad y un cambio hacia una estructura poblacional más madura. En contraste, el índice de vejez ha mostrado un incremento, de 20 en 2001 a 35 en 2022. Este aumento refleja un proceso de envejecimiento poblacional en el que la proporción de personas mayores de 65 años está creciendo de forma considerable. Este fenómeno plantea retos importantes para el sistema de salud y de pensiones, ya que los adultos mayores suelen requerir mayores servicios de salud y apoyo social.
Finalmente, el aumento de la edad media de 27 años en 2001 a 32 en 2022 refuerza la tendencia hacia una población más envejecida. Este incremento en la edad promedio no solo refleja la baja en el índice de juventud y el aumento del índice de vejez, sino que también señala la importancia de planificar a largo plazo para atender las necesidades de una población en proceso de envejecimiento. A medida que la población envejece, se deben desarrollar políticas sostenibles que aborden estos cambios demográficos, incluyendo el fortalecimiento de los sistemas de salud, pensiones y servicios sociales para asegurar una calidad de vida adecuada para todos los grupos etarios.
Tabla 8: Tabla de contingencia entre el género y motivo de migración
|
Motivo de migración |
Género de la población |
|||||
|
Hombres |
Mujeres |
Total |
||||
|
f |
% |
f |
% |
f |
% |
|
|
Búsqueda de empleo |
250,000 |
46.5 |
150,000 |
37.5 |
400,000 |
42.1 |
|
Reunificación familiar |
100,000 |
18.6 |
150,000 |
37.5 |
250,000 |
26.3 |
|
Estudios |
50,000 |
9.3 |
70,000 |
17.5 |
120,000 |
12.6 |
|
Calidad de vida |
60,000 |
11.2 |
50,000 |
12.5 |
110,000 |
11.6 |
|
Refugiado |
30,000 |
5.6 |
40,000 |
10.0 |
70,000 |
7.4 |
|
Otros |
20,000 |
3.7 |
20,000 |
5.0 |
40,000 |
4.2 |
|
Total |
510,000 |
57.3 |
480,000 |
42.7 |
95,000 |
100.0 |
Fuente: OIM (2023).
La tabla de contingencia entre motivo de migración y género muestra tendencias distintas entre hombres y mujeres. La búsqueda de empleo es el motivo principal de migración, representando 42.1 por ciento del total, y es mayormente seguido por hombres (46.5 por ciento) en comparación con mujeres (37.5 por ciento). Esto refleja que los hombres tienden a migrar con mayor frecuencia por razones económicas. En cambio, la reunificación familiar, que constituye 26.3 por ciento de los migrantes, es más común entre las mujeres (37.5 por ciento) que entre los hombres (18.6 por ciento), indicando que las mujeres suelen migrar para mantener la cohesión familiar. Asimismo, migrar para estudiar es también más frecuente entre mujeres (17.5 por ciento) que entre hombres (9.3 por ciento), lo que puede estar relacionado con una mayor búsqueda de superación personal entre las mujeres.
Por otro lado, la calidad de vida como motivo de migración presenta una distribución equilibrada entre géneros, aunque es ligeramente más alto en mujeres (12.5 por ciento) que en hombres (11.2 por ciento). La migración por motivos de refugio o asilo es también algo más frecuente en mujeres (diez por ciento) que en hombres (5.6 por ciento), posiblemente por su vulnerabilidad en contextos de conflicto o violencia. En términos generales, los datos sugieren que mientras los hombres migran principalmente por razones económicas, las mujeres están más motivadas por razones familiares, educativas y de protección, reflejando tanto los roles tradicionales de género como un cambio en la búsqueda de oportunidades para mejorar su calidad de vida y desarrollo personal.
Figura 7: Distribución de la población migratoria según el tipo de trabajo y el salario
Fuente: OIM (2023).
La distribución de la población migratoria antes de salir al extranjero muestra que la mayoría trabajaba de forma independiente (44.1 por ciento), mientras que 28.9 por ciento tenía un empleo dependiente. En contraste, 19.2 por ciento de los migrantes estaba desempleado y 7.9 por ciento se dedicaba a otras actividades. En cuanto a la calidad del trabajo, la gráfica circular indica que solo un pequeño porcentaje (3.4 por ciento) contaba con empleo “adecuado”, mientras que la mayoría enfrentaba condiciones laborales desfavorables. 38.9 por ciento consideraba su empleo inadecuado por falta de formalidad, otro 36.7 por ciento lo calificaba como inadecuado debido a un bajo salario, y 21 por ciento lo veía como precario. Estos datos reflejan que gran parte de la población migrante experimentaba dificultades para acceder a empleos de calidad en el Ecuador, lo cual probablemente influyó en su decisión de migrar con la esperanza de encontrar mejores oportunidades laborales en el extranjero.
Tabla 9: Impacto de la migración en la estructura social
|
Indicador |
2001 |
2010 |
2022 |
|
Número de hogares |
2,879,907 |
3,810,548 |
5,188,827 |
|
Tamaño promedio hogar |
4.19 |
3.78 |
3.25 |
|
Mujeres representantes del hogar |
25.4 |
28.7 |
38.5 |
|
Hombres representantes del hogar |
74.6 |
71.3 |
61,5 |
|
numero de migrantes |
626,611 |
893,408 |
950,000 |
Fuente: INEC (2022c).
Durante el periodo analizado, el número de hogares en Ecuador ha aumentado considerablemente, pasando de 2,879,907 en 2001 a 5,188,827 en 2022. Este incremento sugiere un crecimiento poblacional que, en parte, podría estar relacionado con la migración interna y externa. Simultáneamente, se ha observado una disminución en el tamaño promedio de los hogares, que ha bajado de 4.19 en 2001 a 3.25 en 2022. Esta tendencia hacia hogares más pequeños puede reflejar varios factores, siendo la migración uno de los más relevantes. Cuando los miembros más jóvenes de una familia migran, los hogares que quedan atrás tienden a tener menos integrantes, lo que contribuye a esta reducción. Además, los cambios en las pautas de vida y en la economía podrían estar llevando a la formación de unidades familiares más nucleares, en contraste con las familias extendidas tradicionales.
El análisis también revela un cambio significativo en la representación de género dentro de los hogares. La proporción de mujeres como representantes del hogar ha aumentado de 25.4 por ciento en 2001 a 38.5 por ciento en 2022, mientras que la representación masculina ha disminuido de 74.6 a 61.5 por ciento. Este cambio puede ser interpretado como un indicativo de que muchos hombres, que tradicionalmente ocupaban roles de liderazgo familiar, han emigrado en busca de mejores oportunidades. Como resultado, las mujeres asumen un papel más central en la toma de decisiones y la gestión económica del hogar, lo que podría tener un impacto positivo en su empoderamiento y en la dinámica familiar.
La migración no solo afecta la estructura familiar, sino que también tiene implicaciones económicas significativas. Con la salida de miembros de la familia en busca de trabajo, las familias que quedan en el país pueden experimentar una disminución en los ingresos, lo que podría llevar a una mayor dependencia de las mujeres. Estas mujeres, ahora a cargo de los hogares, podrían verse obligadas a adaptarse rápidamente a nuevos roles, enfrentando desafíos como la gestión de recursos limitados y la búsqueda de empleo en un mercado laboral que podría no estar preparado para ellas.
En situaciones de emigración, cuando hombres o mujeres dejan sus hogares para trabajar en el extranjero, las mujeres que permanecen tienden a asumir más responsabilidades. Este proceso puede producir nuevas dinámicas de poder y redefinir los roles de género. Tal cambio proporciona un terreno fértil para los movimientos de igualdad de género y empoderamiento femenino, cuestionando las costumbres y prácticas predominantes que han inhibido la participación de las mujeres. En contraste, las tradiciones culturales, habilidades lingüísticas y prácticas que se adquieren con la migración o el regreso de individuos al país también pueden influir en el desarrollo de la estructura familiar y social. Así, la migración, ya sea hacia afuera o hacia adentro, no solo cambia la composición de las familias, sino que también puede provocar cambios sociales dramáticos y de gran alcance.
La migración ha tenido un impacto notable en la estructura demográfica de Ecuador, manifestándose en un aumento del número de hogares, una disminución en su tamaño promedio y un cambio en la representación de género. Estos cambios reflejan no solo el desplazamiento de individuos en busca de mejores oportunidades, sino también la transformación de las dinámicas familiares y sociales en el país. A medida que Ecuador continúa enfrentando retos relacionados con la migración, es fundamental comprender y abordar estos impactos para fomentar un desarrollo social y económico inclusivo y sostenible.
Discusión y conclusiones
Desde la dolarización en 2000, Ecuador experimentó cierta estabilidad económica, pero las dificultades llevaron a muchos ciudadanos a buscar oportunidades en el exterior. Entre 2008 y 2015, el auge petrolero y las políticas sociales del gobierno de Rafael Correa redujeron la migración, mejorando la calidad de vida y creando un entorno más favorable en el país. Sin embargo, entre 2016 y 2019, la inestabilidad política y la crisis económica provocaron un aumento en las salidas, especialmente hacia Estados Unidos, España y Perú, donde los migrantes buscaban empleo y reunificación familiar. La pandemia de Covid-19 en 2020 impactó temporalmente el flujo migratorio, pero en 2021 las salidas se dispararon nuevamente, alcanzando 1,357,644. En ese año, el 60.9 por ciento de los ingresos de ecuatorianos procedieron de Estados Unidos, reflejando la continua atracción de este país, que representó 55.8 por ciento de las salidas en 2021. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por mejorar las condiciones internas, muchos ecuatorianos siguen sintiendo la necesidad de emigrar.
Por lo consiguiente, la evolución del flujo migratorio en Ecuador durante las últimas décadas ha sido el resultado de una compleja interacción de factores económicos, políticos y sociales. A pesar de los avances logrados en algunos periodos, la migración sigue siendo un recurso esencial para muchos ecuatorianos que buscan mejorar sus condiciones de vida. La trayectoria migratoria indica que, aunque existen momentos de estabilización, la tendencia hacia la emigración no parece disminuir debido a la continua búsqueda de oportunidades y la necesidad de responder a crisis internas. Así, el fenómeno migratorio ecuatoriano se presenta como un desafío persistente que requiere atención en políticas públicas que promuevan el desarrollo sostenible y la creación de oportunidades en el país.
Los datos analizados evidencian una relación compleja entre las condiciones socioeconómicas en Ecuador y los patrones migratorios. La estabilización económica que trajo la dolarización en 2000 inicialmente redujo la presión migratoria, permitiendo que muchos ecuatorianos encontraran oportunidades laborales dentro del país, especialmente durante el auge petrolero y el gobierno de Rafael Correa, donde se implementaron políticas sociales que mejoraron la calidad de vida (Vargaz, Zuñiga, Vega y Sotomayor, 2021). Sin embargo, a partir de 2016, factores como la inestabilidad política y la crisis económica revirtieron esta tendencia, incrementando las salidas hacia destinos tradicionales como Estados Unidos, España y Perú. Esta migración no solo refleja la búsqueda de mejores oportunidades económicas, sino también la necesidad de seguridad social, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la incertidumbre política y económica.
Además, el impacto de la pandemia de Covid-19 en 2020 introdujo un nuevo elemento en el escenario migratorio al interrumpir temporalmente los flujos. Sin embargo, la rápida recuperación de las salidas en 2021 sugiere que las motivaciones para emigrar son persistentes y se adaptan a nuevas realidades. El hecho de que 60.9 por ciento de los ingresos de ecuatorianos en 2021 provenga de Estados Unidos destaca la fuerte conexión entre la migración y las remesas económicas, subrayando el papel crucial que desempeñan los migrantes en el sustento de sus familias en Ecuador. Esto indica que, a pesar de los esfuerzos del gobierno por mejorar las condiciones internas, la migración sigue siendo vista como una opción viable para alcanzar una mejor calidad de vida.
La migración de ecuatorianos refleja un fenómeno multifacético que está influenciado por factores económicos, políticos y sociales. A pesar de periodos de estabilidad y desarrollo, las crisis recurrentes han llevado a muchos a buscar mejores oportunidades en el extranjero, principalmente en Estados Unidos. La pandemia de Covid-19 ha añadido complejidad a este fenómeno, pero no ha cambiado fundamentalmente la tendencia de los ecuatorianos a emigrar. Así, la migración se consolida como una estrategia de supervivencia y mejora económica, destacando la necesidad de políticas que aborden no solo los efectos de la migración, sino también las causas subyacentes que la fomentan.
Los resultados del análisis demográfico y migratorio en Ecuador revelan transformaciones significativas en la estructura de la población, evidenciando tanto oportunidades como desafíos para el desarrollo del país. En primer lugar, la disminución del índice de juventud y el aumento del índice de vejez reflejan una transición hacia una población más envejecida, lo cual plantea retos importantes en términos de atención a la salud, pensiones y servicios sociales. Este cambio demográfico también indica que se deben desarrollar políticas sostenibles que aseguren la calidad de vida de una población que, cada vez más, necesitará apoyo en sus años avanzados. La reducción de la relación de dependencia sugiere que, a corto plazo, hay menos personas dependientes por cada individuo en edad laboral, lo que podría favorecer un aumento en la productividad y el crecimiento económico. Sin embargo, es crucial que este crecimiento vaya acompañado de la adecuada atención a las necesidades educativas y de salud de la población joven, que aún representa una parte importante de la estructura poblacional.
Por otro lado, el análisis de los motivos de migración y las condiciones laborales de la población migrante proporciona una visión crítica sobre las dinámicas sociales en el país. La búsqueda de empleo se destaca como el principal motivo de migración, especialmente entre los hombres, mientras que las mujeres tienden a migrar más por razones familiares y educativas. Estos patrones reflejan no solo las desigualdades en el acceso a oportunidades laborales, sino también las tradicionales expectativas de género que influyen en las decisiones de migración. Además, la mayoría de los migrantes provenía de trabajos independientes o desempleados, evidenciando la precariedad laboral en Ecuador. Este contexto subraya la importancia de implementar políticas que no solo fomenten la migración como una vía de mejora, sino que también atiendan las condiciones laborales de quienes permanecen en el país. La disminución del tamaño promedio de los hogares y el incremento de mujeres como jefas de hogar son indicadores de cambios socioculturales que se deben considerar al diseñar estrategias de desarrollo que respondan a la nueva realidad demográfica y migratoria del Ecuador.
Por lo tanto, la estructura demográfica y los patrones de migración en Ecuador evidencia una transformación significativa en la población, caracterizada por un envejecimiento progresivo y cambios en las dinámicas familiares y laborales. Estos resultados resaltan la necesidad de un enfoque integral en la formulación de políticas públicas que aborden los desafíos que plantea el envejecimiento poblacional, garantizando al mismo tiempo oportunidades de desarrollo para los jóvenes y apoyo a las mujeres que asumen roles de liderazgo en los hogares. Además, es fundamental crear estrategias que mejoren las condiciones laborales en el país, a fin de reducir la migración forzada por razones económicas. En este sentido, se requiere un compromiso multidimensional que busque no solo mitigar las causas de la migración, sino también fortalecer la cohesión social y mejorar la calidad de vida de todos los ecuatorianos.
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Resumen curricular de los autores
Diego Junior Loaiza Maldonado
Licenciado en Ciencias de la Educación, Profesor de ciencias sociales, de la Facultad de Ciencias de la Educación, Humanas y Tecnológicas de la Universidad Nacional de Chimborazo (UNACH), con posgrado en Maestría Universitaria en Métodos de Investigación en Educación realizada en la Universidad de la Rioja. Docente a tiempo completo en el Instituto Superior Tecnológico “Riobamba”. Gestor de la Coordinación de Investigación, Desarrollo Tecnología e Innovación, con responsabilidad en indicados de Investigación y desarrollo del IST Riobamba. Ejecutivo para la Comunicación de la Revista Científica y Desarrollo. Editor ejecutivo de la Editorial del Instituto Superior Tecnológico Riobamba.
Dirección electrónica: juniorloaiza36@gmail.com
Registro ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6992-1930
Javier Andrés Chiliquinga Amaya
Sociólogo por la Universidad Central del Ecuador, Comunicador Social por la misma universidad, Maestro en Sociología Política por FLACSO-Ecuador, Doctorando en la Universidad de Salamanca. Docente Tiempo Completo en la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad Estatal de Milagro.
Dirección electrónica: javierchiliquingaamaya@gmail.com
Registro ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1781-1075
Elizabeth Mariuxi Placencio Almache
Licenciada en Ciencias de la Educación, Profesor de ciencias sociales, de la Facultad de Ciencias de la Educación, Humanas y Tecnológicas de la Universidad Nacional de Chimborazo (UNACH).
Dirección electrónica: elyzaplc@gmail.com
Registro ORCID: https://orcid.org/ 0009-0006-1285-8145
Guido Daniel Vallejo Miñaca
Estudio Derecho en la Universidad Regional Autónoma de Los Andes (UNIANDES) con un marcado interés en el Derecho Internacional. Reconocido por su participación en el grupo “Líderes en Desarrollo” provincial, destacando en las habilidades de oratoria y pensamiento crítico aplicadas al análisis jurídico.
Dirección electrónica: guidovallejo2003@gmail.com
Registro ORCID: https://orcid.org/0009-0008-8606-4473
ANEXO 1
Matriz de especificaciones de las variables del estudio
|
Dimensión |
Variable |
Definición |
Indicador |
Fuente de Datos |
Método de Medición |
|
Evolución del flujo migratorio
|
Tasa de migración |
Número de personas que migran hacia o desde Ecuador en un año. |
Número de migrantes por año, expresado en porcentaje. |
INEC, Registros Migratorios |
Estadística descriptiva, gráficos de series temporales |
|
Saldo migratorio neto |
Diferencia entre inmigrantes y emigrantes en un periodo. |
Saldo migratorio neto anual. |
INEC, Registros Migratorios |
Estadística descriptiva, gráficos de series temporales |
|
|
Factores socioeconómicos
|
Tasa de empleo |
Porcentaje de la población en edad laboral que está empleada. |
Porcentaje de empleo en la población activa. |
ENIGH, Encuestas Nacionales |
Cálculo de tasas a partir de encuestas y registros |
|
Ingresos promedio |
Promedio de los ingresos mensuales o anuales de los hogares. |
Ingreso promedio mensual o anual. |
ENIGH, Encuestas Nacionales |
Cálculo de medias a partir de encuestas |
|
|
Condiciones de vida |
Medidas de la calidad de vida, como acceso a servicios básicos. |
Índices de acceso a servicios de salud, educación, etc. |
ENIGH, Encuestas Nacionales |
Índices compuestos, análisis descriptivo |
|
|
Impacto en la economía y en la sociedad |
PIB perápita |
Producto Interno Bruto dividido por la población. |
Valor del PIB per cápita anual. |
INEC, Banco Central |
Estadística descriptiva, análisis de tendencias |
|
|
Tasa de pobreza |
Porcentaje de la población que vive por debajo del umbral de pobreza. |
Porcentaje de población en situación de pobreza. |
INEC, Encuestas Nacionales |
Cálculo de tasas a partir de encuestas y registros |
|
Políticas migratorias
|
Número de políticas migratorias implementadas |
Cantidad de políticas y programas migratorios en vigor. |
Número de políticas migratorias implementadas. |
Documentos gubernamentales, INEC |
Revisión documental, análisis cualitativo |
|
Evaluación de la efectividad |
Grado en que las políticas migratorias han logrado sus objetivos. |
Opinión sobre la efectividad, indicadores de éxito. |
Evaluaciones gubernamentales, estudios previos |
Análisis cualitativo, comparación de objetivos y resultados |