ISSN electrónico: 2448-7147                                           /10.22185/24487147.2026.121.16

 

Artículos

 

La actual migración de argentinos a España. Un análisis de su composición e inserción laboral

The Current Migration of Argentinians to Spain. An Analysis of its Composition and Labor Insertion

 

Fernando Osvaldo Esteban*

Alejandro Daniel Pizzi*

 

*Universidad de Valencia, España

 

Resumen

 

Este artículo analiza la migración de argentinos hacia España entre 2016 y 2024, pone especial atención a su composición sociodemográfica y su inserción en el mercado laboral, para ello se emplean microdatos de la Encuesta de Población Activa, la Estadística de Variaciones Residenciales y el Padrón Municipal de Habitantes, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística de España. Los resultados evidencian el surgimiento de un nuevo ciclo migratorio a partir de 2017, que se intensifica tras la pandemia de Covid-19, incrementando en 66 por ciento el stock de población argentina en España. Aunque este flujo mantiene rasgos históricos —como la paridad de género, la migración familiar y el asentamiento en regiones con elevada demanda de mano de obra y calidad de vida en la costa mediterránea—, se distingue por una mayor proporción de personas con ciudadanía comunitaria y nivel educativo medio-superior. Estos factores han favorecido una inserción laboral más equilibrada, entre ocupaciones de cuello blanco y cuello azul, y una mayor presencia de trabajadores autónomos y emprendedores.

 

Palabras clave: Inmigración argentina; España; inserción laboral; composición sociodemográfica; derechos de ciudadanía.

 

Summary

 

This article analyses the migration of Argentine nationals to Spain between 2016 and 2024, with particular attention to their sociodemographic composition and integration into the labour market. To this end, the study draws on microdata from the Labour Force Survey, the Residential Variation Statistics, and the Municipal Register of Inhabitants, all compiled by Spain’s National Statistics Institute (INE). The findings reveal the emergence of a new migratory cycle beginning in 2017, which intensified following the Covid-19 pandemic, resulting in a 66 por ciento increase in the stock of Argentine residents in Spain. While this flow retains historical features —such as gender parity, family-based migration, and settlement in regions with high labour demand and quality of life along the Mediterranean coast— it is distinguished by a higher proportion of individuals holding EU citizenship and possessing upper-secondary or tertiary education. These factors have contributed to a more balanced labour market integration, with Argentine migrants distributed across both white- and blue-collar occupations, and a notable presence of self-employed workers and entrepreneurs.

 

Keywords: Argentine immigration; Spain; labour market integration; sociodemographic composition; citizenship rights.

 

Recibido: 19/06/2024

Aceptado: 22/08/2025

 

 

Introducción

 

 

Los movimientos de población entre España y Argentina datan de la época de la colonia, pero puede decirse que cobran entidad en la “era de la migración masiva” (De Haas, Castles y Miller, 2020). Se estima que en torno a dos millones de españoles llegaron a la Argentina entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX (Sánchez Alonso, 1992). Desde entonces, se ha ido construyendo un subsistema migratorio (Domínguez-Mujica, López de Lera, Ortega-Rivera y Pérez-Caramés, 2020) en el que se producen constantes flujos en un sentido u otro que oscilan según diversas coyunturas nacionales (como crisis económicas o contextos políticos represivos).

Las migraciones de españoles a Argentina se han constituido en un prolífico campo de estudio a partir de los años 70 del siglo XX, sobre todo desde la historia (ver el trabajo pionero de Sánchez Albornoz, 1977, entre otros). Las migraciones de argentinos hacia España se erigieron como objeto de investigación un poco más tarde, en la década de 1990. Los primeros trabajos fueron investigaciones históricas sobre el exilio durante la última dictadura militar (Jensen, 2022; Mira Delli-Zotti, 2021). Posteriormente, en los años 2000 comenzaron a analizarse en clave sociológica en el marco del mayor flujo de migraciones económicas de la historia argentina, producido entre 2001 y 2004 (Cacopardo, Maguid y Martínez, 2007; Actis y Esteban, 2008; Cerruti, Maguid y Díaz, 2011). A partir de la segunda década del siglo XXI se intensifican los estudios sobre retornos y diferentes tipos de movilidades como reemigraciones, migraciones circulares y migraciones calificadas, en un contexto histórico marcado por una profunda crisis económica en España y la recuperación del empleo en Argentina (Herrera y Arjona, 2025; Cassain, 2022; Rivero, 2024; Cerrutti y Maguid, 2016).

Actualmente se observa un significativo flujo migratorio de argentinos hacia España (Cerrutti, Almeijeiras y Maguid, 2022), que cuenta con una amplia repercusión mediática (Navarro Conticello, 2022), en un contexto que algunos investigadores denominan como el segundo boom de la migración latinoamericana a España (Domingo y Bayona-i-Carresco, 2024). Una migración que tiene origen en factores pull, como son la demanda de trabajadores y las redes migratorias preexistentes, pero sobre todo en factores push entre los que destacan la inestabilidad política (como en Venezuela), la inseguridad creciente (especialmente en Centroamérica, agravada por las restricciones migratorias en Estados Unidos) y las tensiones sociales derivadas de políticas neoliberales (como en Argentina).

El objetivo de este trabajo es contribuir al conocimiento sobre la migración reciente de ciudadanos argentinos a España. Para ello se plantean dos objetivos específicos: por un lado, analizar la composición demográfica del nuevo flujo migratorio y su impacto en el stock de población residente; por otro, examinar la inserción laboral de los inmigrantes argentinos en el contexto español. Este análisis se realiza en diálogo con flujos migratorios previos, con el fin de identificar continuidades y rupturas respecto a las tendencias señaladas en la literatura especializada. La investigación se basa en el análisis de datos secundarios procedentes de diversas fuentes disponibles en el Instituto Nacional de Estadística de España (INE).

La novedad de este estudio radica en que aborda un proceso migratorio reciente y aún escasamente explorado, que se desarrolla en un contexto pospandémico y en medio de transformaciones estructurales tanto en España como en Argentina. A diferencia de investigaciones previas centradas en la crisis de 2008-2015 (Rivero y Navarro Conticello, 2021; Cerruti, Almeijeiras y Maguid, 2022), este trabajo ofrece una mirada actualizada sobre un fenómeno en expansión, con implicaciones relevantes para el análisis de las migraciones Sur-Norte en el marco de las relaciones postcoloniales. Su especificidad —por la composición social del colectivo, sus vínculos transnacionales y su acceso diferencial a derechos de ciudadanía— lo convierte en un caso paradigmático para repensar las dinámicas migratorias contemporáneas.

El texto se organiza de la siguiente manera: en el primer apartado presentamos una síntesis de las principales investigaciones empíricas realizadas sobre las migraciones de argentinos hacia España y hacemos énfasis en la composición demográfica de flujos y stock de inmigrantes y en las características de su inserción en el mercado de trabajo. En el segundo, describimos la metodología utilizada en este artículo. A continuación presentamos nuestro análisis empírico y finalizamos con una conclusión.

 

 

Las migraciones de argentinos hacia España: un estado de la cuestión

 

 

Actis y Esteban (2008) identificaron, desde una perspectiva sociohistórica, cuatro etapas de las migraciones de argentinos hacia España: el exilio político (1975-1983), el inicio de las migraciones económicas (1984-1992), un receso y reanudación de la migración (1993-1999), y el éxodo del “corralito” (2000-2008). Posteriormente, Rivero (2018) agregó una etapa más reciente: el “boom del retorno” (2009-2015). En la actualidad hay evidencias de que se está produciendo un nuevo flujo migratorio de dimensiones significativas (Domingo y Bayona-i- Carrasco, 2024; Cerrutti, Almeijeiras y Maguid, 2022).

Los cambios socioeconómicos y políticos de ambos países se reflejan en la historia de la migración de argentinos a España. En los años setenta arribó a España un significativo flujo migratorio de argentinos compuesto mayoritariamente por exiliados políticos de la última dictadura militar en Argentina (Jensen, 2022; Mira Delli-Zotti, 2021). Esta migración incluía a familias con una elevada proporción de mujeres y niños. Madrid y Barcelona fueron los destinos principales, aunque también hubo una presencia considerable en regiones turísticas y costeras como Islas Canarias, Islas Baleares, Málaga y Alicante (Esteban, 2015). Este periodo corresponde a la primera etapa de la “formación de la España inmigrante” (Cachón, 2002). Más de 180 mil, de los 200 mil extranjeros residentes en España en 1981, provenían de países del mismo entorno cultural (Europa y Latinoamérica) y, en general, más desarrollados que España (Colectivo IOE, 2005). Con todo, el conjunto de la población extranjera no llegaba a uno por ciento de la población del país.

En la década de los años 1980 comenzó una nueva ola migratoria impulsada por las crisis económicas de Argentina. En este periodo, conocido como el “flujo de la hiperinflación” (Actis y Esteban, 2008), se registró un fuerte incremento de casi 160 por ciento, una proporción similar a la que se registró en la etapa del exilio (132 por ciento). Sin embargo, la estabilización y el crecimiento de la economía argentina a partir de 1993 produjo una disminución en la emigración durante los años noventa. Durante esta época la inmigración mostró un ligero predominio masculino en los periodos de mayores entradas (1984-1986 y 1989-1991) y femenino en los periodos de recesión (1993-1998).

 El “flujo del corralito”, desencadenado por la crisis económica y política argentina que estalló en 2001, provocó un aumento sin precedentes del volumen de argentinos en España (Cacopardo, Maguid y Martínez, 2007; Calvelo, 2011) con un incremento de 312 por ciento. Este flujo tuvo dos velocidades: una inmigración intensa hasta 2004, durante el periodo más crítico en Argentina y en el marco de un contexto expansivo de la economía española, en el cual el número de inmigrantes aumentó 222 por ciento; y una moderada, en torno a 13 por ciento entre 2005 y 2009, cuando la situación socioeconómica había mejorado notablemente en Argentina. Este flujo llegó a España en el primer boom de la migración latinoamericana (Domingo, Sabater y Verdugo, 2015), cuando el país se consolidó como el segundo destino migratorio internacional después de Estados Unidos (División de Población de la Naciones Unidas, 2009).

Durante este periodo se produjo un incremento extraordinario de inmigrantes argentinos con nacionalidad italiana (1.767 por ciento) y, aunque menos importante en términos relativos, de hispanoargentinos (125 por ciento). Se trata de descendientes de antiguos inmigrantes italianos y españoles en Argentina. En este sentido vale recordar que Argentina es el país con mayor número de ciudadanos españoles residentes en el extranjero con 482,176 al 1º de enero de 2024 (INE) y también de ciudadanos italianos con un total de 884,187 personas (Toldi, 2024). A partir de entonces, el elevado componente de inmigrantes con ciudadanías comunitarias se transformó en una característica distintiva de los flujos migratorios y de los residentes argentinos en España.

Asimismo, aumentó el índice de masculinidad, como venía sucediendo en los periodos de intensa inmigración. Ello contrasta con el predominio femenino en otras colonias latinoamericanas (Colectivo IOE y Fernández, 2010). La llegada masiva de población con menos de 45 años resultó en un rejuvenecimiento del colectivo, en este grupo se registró una presencia significativa de menores, lo cual refleja la importancia de la emigración de grupos familiares que incluían dos generaciones (Cerruti y Maguid, 2016). Esteban (2015) encontró que predominaban las personas con educación secundaria (41 por ciento), aunque existía un segmento importante con educación superior (35 por ciento).

El flujo del corralito cambió la distribución territorial de los argentinos en el país (Colectivo IOE y Fernández, 2010). Si bien continuó el flujo hacia zonas de costa, especialmente en la Comunidad Valenciana, Andalucía y los archipiélagos (Islas Canarias e Islas Baleares), se inició otro de “difusión” hacia zonas del interior. Madrid perdió importancia relativa mientras que Barcelona continuó ganando peso. Las capitales gallegas volvieron a recibir importantes contingentes de argentinos en una “inmigración de retorno a las raíces” (Laíz Moreira, 2020).

La crisis económica que afectó a España entre 2009 y 2015 tuvo consecuencias importantes sobre los flujos migratorios hacia y desde España y sobre la población extranjera asentada en el país (Izquierdo y López de Lera, 2003). Principalmente se incrementaron los retornos y las reemigraciones de residentes extranjeros (Domingo, Sabater y Verdugo, 2015) y la emigración de nativos (Izquierdo, Jimeno y Lacuesta, 2014). En el caso de los argentinos, se observa una reducción de la llegada de inmigrantes a partir de 2005, debido a la estabilización económica en Argentina y una profundización de esa tendencia, a partir de 2008, con el comienzo de la crisis en España. Al mismo tiempo, Cerruti, Almeijeiras y Maguid (2022) observan un incremento de las bajas padronales debido a los retornos y a las reemigraciones. Esto condujo a un saldo migratorio negativo entre 2009 y 2015 y a una disminución en el stock de argentinos en España de 45,538 personas (15.4 por ciento).

En este caso, el retorno también estuvo protagonizado por hombres (57 por ciento frente a 43 por ciento de mujeres). De acuerdo con la nacionalidad y la edad, Domingo y Blanes (2015) demuestran que estuvo compuesto por niños nacidos en España, jóvenes nacidos en el extranjero (sobre todo en Argentina) y antiguos emigrantes españoles retornados que emprendieron una segunda emigración a Argentina.

Diversas fuentes detectan que a partir de 2015 se produjo un cambio de tendencia en la migración de argentinos hacia España. Aparece un saldo migratorio positivo y creciente que perdura hasta la actualidad (Cerrutti, Almeijeiras y Maguid, 2022). Esta migración se produce en el marco del denominado segundo boom de la migración latinoamericana en España (Domingo y Bayona-i-Carrasco, 2024), un proceso que protagonizan migrantes procedentes de países que también dominaron el primer boom, como Colombia, Argentina y Perú; pero también de migrantes procedentes de Venezuela, Honduras, Nicaragua y Cuba. En estos casos, aunque las migraciones anteriores a la crisis económica no eran desconocidas, no fue hasta el segundo auge cuando empezaron a destacar.

 

 

La inserción laboral de los argentinos en España

 

 

Los argentinos que arribaron en las décadas de 1970 y 1980 se encontraron con la primera etapa de “la constitución de la España inmigrante (Cachón, 2009). Casi dos tercios de esta población eran europeos procedentes de la entonces Comunidad Económica Europea que eran “turistas residenciales” (Giner-Monfort y Hall, 2024) que estaban retirados de la actividad económica o trabajadores cualificados en empresas de sus países de origen. El tercio restante eran latinoamericanos que buscaban refugio por situaciones adversas en sus países de origen. Se trataba de un contexto de recepción favorable para una eficaz inserción social y laboral en términos de demanda de empleo, de política migratoria y de consideración social del extranjero (Herranz, 1998).

El flujo del corralito arribó a España en un ciclo diferente. El comienzo del siglo XXI trajo consigo un incremento sin precedentes de una nueva inmigración extranjera. Nueva por sus zonas de origen, por su motivación estrictamente laboral, por sus rasgos fenotípicos (magrebíes, negros y asiáticos) y sus tradiciones culturales y religiosas (musulmanes), que la hacían fácilmente perceptible entre la población (Torres, 2011). Los “recién llegados” se encontraron con un mercado de trabajo en expansión y transformación que operaba como un formidable “factor de atracción”, por un lado, debido a una escasez relativa de trabajadores autóctonos de 16 a 35 años (Alonso, 2007); por otro, a un fuerte y rápido proceso de aumento del “nivel de aceptabilidad” de estos, que condujo a una demanda de trabajadores extranjeros para cubrir puestos fundamentalmente (pero no de modo exclusivo) en algunas ramas de actividad, y en ciertos ámbitos geográficos, que se pueden calificar como del mercado de trabajo secundario (Cachón, 2009). Todo ello en el marco de un excepcional ciclo expansivo de la economía conocido como la “década prodigiosa”.[1] Así, a las fracturas de género y generacionales que ya existían en el mercado de trabajo español, se agregó la fractura étnica.

Respecto a la inserción laboral de los argentinos, un estudio de Cacopardo, Maguid y Martínez (2007), con datos del censo de 2001, se detectó una elevada participación en las ocupaciones de mayor calificación (directivos de empresas, técnicos y profesionales científicos y de apoyo), con proporciones que superaban incluso a los españoles (Pajares, 2009). Sin embargo, se observó que un tercio de los trabajadores desempeñaba tareas manuales y en torno a 20 por ciento trabajaba como empleado de los servicios o vendedor de comercio. Las ocupaciones también denotaban un sesgo significativo según la edad, el sexo y la nacionalidad.

Posteriormente, la ENI 2007 permitió el acceso a información más detallada. Sobre esta base, algunos estudios confirmaron los hallazgos previos acerca de que los argentinos lograron tener acceso a un espectro sectorial más amplio que otros colectivos de inmigrantes extracomunitarios y que incluía actividades de mayor prestigio social (Colectivo IOÉ y Fernández, 2010; Cerruti y Maguid, 2016). Entre los inmigrantes más antiguos, las mujeres presentaban una mayor proporción de asalariados en el sector público y de autónomos (Esteban, 2018). Los datos ponen de manifiesto que más de la mitad de los ocupados estaban desempeñando tareas manuales (59 por ciento) y alrededor de un tercio tareas técnico-profesionales y directivas (33 por ciento), proporciones que dan cuenta de una inserción diversificada, pero en la cual priman los trabajadores que ingresaron en la estructura ocupacional “por abajo”. La distribución por sexo muestra a los hombres ocupando actividades manuales en mayor medida que las mujeres (63 frente a 54 por ciento). Finalmente, en 2007 los niveles de temporalidad ascendían a 39 por ciento en las mujeres y 35 por ciento en los hombres (Esteban, 2018).

Le extrema sensibilidad del empleo al ciclo económico en España permitió que el impacto de las crisis económicas se trasladara con facilidad al mercado de trabajo (Muñoz Comet, 2016). Los argentinos también fueron afectados por la destrucción de empleo, en 2013 la tasa de desempleo trepó a 32.2 por ciento, superando a la de los españoles (24.4 por ciento), pero aún bastante inferior a la de extranjeros no comunitarios (39.5 por ciento) y similar a la de extranjeros comunitarios (30.3 por ciento) (Esteban, 2018). El desempleo creció más entre los hombres que entre las mujeres, tanto en términos absolutos como relativos, igual que sucedió en el conjunto de trabajadores. Este tremendo impacto del desempleo contribuye a comprender el descenso del volumen de inmigrantes argentinos en España bajo la forma de retornos y reemigraciones.

 

 

Metodología e hipótesis

 

 

En este trabajo planteamos dos hipótesis: i) probablemente la composición sociodemográfica de esta nueva oleada migratoria presenta variaciones en términos de sexo, edad, nacionalidad y lugar de asentamiento de los migrantes debido a la incorporación de nuevos sectores sociales al flujo migratorio; ii) es de esperar que se incremente la participación de los inmigrantes ocupados en el segmento secundario del mercado de trabajo donde encuentran nichos étnicos que permiten un acceso más fácil y rápido a la actividad económica.

En este estudio consideramos inmigrante argentino a las personas nacidas en Argentina que residen en España independientemente de su nacionalidad. Por ello, hemos trabajado con fuentes del Instituto Nacional de Estadística de España (INE) que permiten discriminar a la población de acuerdo a su país de nacimiento. En este sentido, el análisis de flujos migratorios se realizó con datos de la Estadística de Variaciones Residenciales (EVR) hasta el año 2021 (último disponible) y la Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia (EMCR), que ha reemplazado a la anterior, para el periodo 2021-2023.[2] Ambas se nutren de las variaciones residenciales de los padrones municipales. Ambas sirven como fuentes oficiales para el análisis de los flujos migratorios en España.

El stock de la población argentina que reside en España lo analizamos a partir de los datos del Padrón Continuo de Habitantes. Se trata del registro administrativo donde constan los vecinos del municipio. Su formación, mantenimiento, revisión y custodia corresponden a los respectivos municipios y de su actualización se obtiene la Revisión del Padrón Municipal con referencia al 1º de enero de cada año que publica el INE. Aunque la información que suministra es incomparablemente menor a la de un censo, tiene dos grandes ventajas: por un lado, dispone de datos actualizados anualmente y, por otro, de cara al registro de los inmigrantes, es ampliamente comprehensivo.[3]

El análisis de la inserción laboral de los inmigrantes lo llevamos a cabo con los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2023. La EPA es una encuesta continua de periodicidad trimestral dirigida a las familias residentes en España, cuyo principal objetivo es obtener datos de la fuerza de trabajo y de la población inactiva. La muestra completa incluye aproximadamente 65 mil familias y abarca a 160 mil personas tanto de nacionalidad española como extranjera. La muestra de la población nacida en Argentina asciende a 605 personas de un total de 373,064.

 

 

Resultados

La inmigración de argentinos a España entre 2016 y 2023

 

 

En la Figura 1 se pueden percibir con claridad tres etapas en las migraciones de argentinos a España en el siglo XXI: el “flujo del corralito” entre los años 2000 y 2009, el “boom del retorno” entre 2009 y 2015, el comienza de un nuevo flujo migratorio a partir de 2016 que crece rápidamente a pesar del descenso brusco de 2020 influenciado por la cancelación del tráfico aéreo como consecuencia de la pandemia de Covid-19.

 

Figura 1: España. Población inmigrada nacida en Argentina. 1998-2023

Fuente: elaboración propia con base en Estadística de Variaciones Residenciales (EVR) 1998-2021 y Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia (ECMR) 2022-2023. Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

 

En la Figura 2 podemos observar el peso significativo y creciente que tienen los migrantes con ciudadanía española e italiana en el flujo migratorio. En el momento más álgido del “flujo del corralito” (2002-2005), en torno a 75 por ciento de los recién llegados portaban ciudadanía argentina. Dos décadas después esa proporción descendió a 50 por ciento. No obstante, en los últimos dos años se aprecia un ligero crecimiento en la llegada de personas con nacionalidad argentina. Así, aunque la presencia de migrantes con ciudadanía italiana (28 por ciento) y española (13 por ciento) constituye un rasgo distintivo respecto de otros colectivos nacionales, un volumen considerable de argentinos continúa necesitando una autorización del Estado español para residir y ejercer actividades laborales. Esta situación puede derivar en irregularidad administrativa y conducir a escenarios de vulnerabilidad social.

 

Figura 2: España. Población inmigrada nacida en Argentina por país de nacionalidad, 2002-2023

Fuente: elaboración propia con base en EVR 1998-2021 y ECMR 2022-2023. Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Si observamos la composición por sexo del actual flujo migratorio, observamos una continuación de la tendencia histórica de paridad entre hombres y mujeres en las migraciones de argentinos/as hacia España (Figura 3), no obstante, “hilando más fino”, se aprecia en este flujo un ligero predominio femenino. Esto representa una novedad respecto a los flujos anteriores, ya que en tiempos de elevada intensidad migratoria (flujos del exilio, de la hiperinflación y del corralito) hubo mayor proporción de hombres migrantes (Esteban, 2015).

 

Figura 3: España. Población inmigrada nacida en Argentina por sexo, 2002-2023

Fuente: elaboración propia con base en EVR 2002-2021 y ECMR 2022-2023. Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

La composición de la inmigración argentina a España según grandes grupos de edad (Figura 4), muestra que entre 60 y 70 por ciento de los migrantes constituye una población potencialmente activa (entre 18 y 49 años). En torno a 20 por ciento es menor de 17 años y entre 10 y 20 por ciento tiene más de 50 años. A falta de un análisis más profundo, puede decirse que la migración está compuesta por una gran proporción de familias nucleares conformadas por dos generaciones. Esta tendencia se incrementó en años recientes con la llegada del último flujo migratorio, pero se trata de una situación que se registró en los flujos anteriores y constituye una característica de la migración argentina a España.

 

Figura 4: España. Población inmigrada nacida en Argentina por grandes grupos de edad, 2002-2023, en porcentajes

Fuente: elaboración propia con base en EVR 2002-2021 y ECMR 2022-2023. Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Por último, si atendemos a los lugares de destino de este nuevo flujo migratorio, observamos que solo cinco provincias aglutinan 75 por ciento de la inmigración procedente de Argentina en los últimos tres años: Barcelona (26 por ciento), Madrid (17 por ciento), Málaga (diez por ciento), Valencia (nueve por ciento), Islas Baleares (siete por ciento) y Alicante (seis por ciento).[4] Es decir, predominan las provincias del litoral mediterráneo y la capital del Estado. Madrid, Barcelona y Málaga eran antiguos lugares de asentamiento de la colonia argentina desde la época del exilio (Jensen, 2022). En cambio, Valencia, Alicante y Baleares emergieron como nuevos destinos durante el “flujo del corralito” (Esteban, 2015) y ahora se han consolidado con la llegada de nuevos inmigrantes, sobre todo Valencia, siguiendo cadenas migratorias y “ecos” producidos en las redes sociales (Navarro Conticello, 2022).

 

 

La población argentina residente en España: el aporte del actual flujo migratorio

Volumen y periodo de llegada

 

 

En 2009, al comienzo de la “Gran Recesión”, había 295,401 personas nacidas en Argentina empadronadas en municipios de España (Tabla 1). Esta cifra, la más alta registrada hasta entonces, fue el resultado de cinco décadas de migraciones, pero sobre todo del “flujo del corralito” entre 2000 y 2009. A partir de entonces, esa población comenzó a descender progresivamente hasta 2016 (Tabla 1). Este descenso (15.4 por ciento) se debió a retornos y reemigraciones, en el marco de una amplia tendencia que afectó a la población de origen extranjero en España y también a la población nativa, que inició un proceso de emigración internacional (Domingo y Blanes, 2015). En el caso de los argentinos, el retorno ha sido estudiado desde varias aristas (Luchilo y Flores, 2007; Schmidt, 2012; Lozano Ascencio y Martínez Pizarro, 2015; Cerruti y Maguid, 2016; Cassain, 2022; Rivero, 2018).

 

Tabla 1: España. Población empadronada nacida en Argentina agrupada según flujo migratorio de llegada, 2009-2022

Años

Total

Flujos

 

 

 

N

Crec. (%)

N

%

Retorno

 

 

 

2009

295,401

1.76

 

 

2010

291,740

-1.24

-45,538

-15.4

2011

286,449

-1.81

2012

280,286

-2.15

2013

271,149

-3.26

2014

259,870

-4.16

2015

252,955

-2.66

2016

249,863

-1.22

Actual

 

 

 

2017

250,400

0.21

165,587

66.1

2018

256,071

2.26

2019

268,292

4.77

2020

293,037

9.22

2021

302,406

3.2

2022

327,475

8.28

2023

373,064

8.28

2024

415,987

8.28

Fuente: elaboración propia con base en el Padrón de Habitantes, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

La paulatina recuperación de la economía española y la generación de empleo se tradujo en saldos migratorios positivos a partir de 2015, volviendo a una dinámica similar a la de “la década prodigiosa” (Alonso, 2008). El volumen de argentinos comenzó a crecer nuevamente a partir de 2017 hasta alcanzar las 415,987 personas en enero de 2024 (Tabla 1). Primero lo hizo de manera moderada (2017-2019), luego de forma más intensa (ocho-nueve por ciento), acompañando el deterioro de la situación económica en Argentina. Este cambio de tendencia indica el comienzo de un nuevo ciclo de migraciones de argentinos hacia España, que ya supera en 66 por ciento el stock acumulado durante cuatro décadas de migraciones (1975-2015).

 

 

Sexo y edad

 

 

La inmigración argentina en España se caracteriza por un equilibrio en la composición por sexo, con un moderado predominio masculino en los periodos de migración más intensa. El actual flujo migratorio también presenta una paridad entre sexos, pero se aprecia un mayor crecimiento en el stock de mujeres (Figura 5). En 2009 las mujeres representaban 48.2 por ciento del conjunto de la población argentina, mientras que en 2024 esa proporción aumentó a 49.9 por ciento.

 

Figura 5: España. Población empadronada nacida en Argentina según sexo, 2002-2024

Fuente: elaboración propia a partir del Padrón Continuo de Habitantes. Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

En la Figura 6 podemos ver la evolución de la distribución de la población argentina empadronada en España, por grandes grupos de edad, en cuatro momentos clave: 2024 (último dato disponible), 2016 (el comienzo del actual flujo); 2009 (cuando comenzó la crisis económica en España y el retroceso de la inmigración) y 2004 (cuando concluyó el éxodo masivo del flujo del corralito). A lo largo de los años disminuyó considerablemente la proporción de niños y adolescentes, mientras que aumentó el número de personas de mediana edad y mayores. Esto indica dos procesos: envejecimiento de los inmigrantes que llegaron de forma masiva entre 2000 y 2004, es decir, es la huella demográfica del flujo del corralito, y la llegada de “nuevos” inmigrantes adultos jóvenes sin descendencia.

 

Figura 6: España. Población empadronada nacida en Argentina por grandes grupos de edad. En 2004; 2009; 2016; 2024. En porcentajes

Fuente: elaboración propia con datos del Padrón Continuo de Habitantes. Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Esa huella también se percibe en la evolución de la edad promedio de la población argentina que reside en España que aumentó de 35.6 años en 2004 a 43.3 en 2022. En torno a 2010 la edad promedio era de casi 41 años, situándolos entre los colectivos de inmigrantes más envejecidos (Esteban, 2015). Esta situación se explica por la antigüedad de la colonia y porque tanto hombres como mujeres emigraron a edades más avanzadas que otros colectivos de extranjeros.

En la Figura 7 podemos ver las pirámides de población de las personas nacidas en España, Argentina, la UE-27 y América Latina residentes en España en 2024. Se puede apreciar claramente que la población autóctona está más envejecida que la población inmigrante, compuesta mayoritariamente por cohortes de edad potencialmente activa (20 a 64 años).

Por otra parte, los inmigrantes procedentes de América Latina y Argentina se concentran más en grupos de edad jóvenes, entre 20 y 49 años, con 64 por ciento y 60 por ciento, respectivamente. En cambio, los inmigrantes procedentes de la Unión Europea presentan una menor proporción de personas en esos rangos de edades (55 por ciento) y una mayor concentración en cohortes que se han retirado del mercado de trabajo, denominados “turistas residenciales” (Giner-Monfort y Hall, 2024). Los tres grupos de inmigrantes tienen alrededor de cinco por ciento de niños y adolescentes (de 0 a 14 años) nacidos en sus países de origen que emigraron con sus progenitores.

 

Figura 7: España. Porcentaje de población nacida en España (A), Argentina (B), Unión Europea-27 (C) y América Latina (D), según sexo y grupos quinquenales de edad, al 1º de enero de 2024

Fuente: elaboración propia con datos del Padrón Continuo de Habitantes. Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

 

Situación legal en España

 

 

Como hemos visto en la sección anterior, el actual flujo migratorio de argentinos a España está compuesto en gran parte por personas con ciudadanía comunitaria, lo cual tiene consecuencias positivas inmediatas para su inserción social en las ciudades de destino.

Asimismo, también está integrado por un volumen creciente de argentinos con permisos de residencia y certificados de registro (Tabla 2),[5] estos son los llamados “inmigrantes con papeles”. Si bien este grupo se incrementó en 23.4 por ciento, lo han hecho en mucha mayor medida los certificados de registro que las autorizaciones (51.8 por ciento frente a 3.5 por ciento). Esto indica que la mayor parte de los ciudadanos argentinos que están migrando son familiares de ciudadanos comunitarios. En estos casos un miembro del núcleo familiar, como un cónyuge o un progenitor, otorga la residencia comunitaria a sus familiares.

 

Tabla 2: España. Población con ciudadanía argentina con autorización de residencia o certificado de registro 2016-2022, al 31 de diciembre de cada año

 

Autorización

Certificado de registro

Total

N

%

N

%

N

%

2015

35,482

 

24,027

 

59,509

 

2016

34,122

-3.8

23,837

-0.8

57,959

-2.6

2017

34,182

0.2

25,370

6.4

59,552

2.7

2018

34,221

0.1

27,148

7.0

61,369

3.1

2019

34,620

1.2

30,055

10.7

64,675

5.4

2020

33,872

-2.2

32,574

8.4

66,446

2.7

2021

35,325

4.3

36,187

11.1

71,512

7.6

2022

38,767

9.7

43,367

19.8

82,134

14.9

2016-2022

1,203

3.5

12,350

51.8

13,553

23.4

Fuente: elaboración propia con datos del OPI- SGAM.

 

En resumen, si observamos la evolución de la inmigración argentina en España desde 2017 hasta 2022 según su situación jurídica, encontramos una situación diversa (Figura 8).

·       Aquellos con ciudadanía española aumentaron 16.2 por ciento. De los nuevos inmigrantes, una pequeña parte llegó con esta nacionalidad (26 por ciento), mientras que la mayoría la adquirieron por residencia (74 por ciento). En 2022 representaban casi la mitad del total de argentinos en España, aunque esta proporción ha disminuido debido a la llegada de nuevos inmigrantes con otras ciudadanías.

·      Los argentinos con ciudadanía italiana experimentaron un notable crecimiento (67 por ciento), aunque su número total es similar al de aquellos con ciudadanía española y argentina, su aumento relativo ha sido más significativo. Este grupo constituye una característica distintiva de la inmigración argentina. En 2022 representaban una quinta parte del total de inmigrantes argentinos en España.

·      Los ciudadanos argentinos empadronados en España crecieron 39 por ciento, este grupo incluye a aquellos que llegaron recientemente y que aún mantienen su ciudadanía argentina. En 2022 representaban poco más de una cuarta parte del total de argentinos en España. La mayoría posee un permiso de residencia, aunque una parte se encuentra en situación irregular, además, una proporción significativa de estos permisos de residencia está en régimen comunitario, lo que facilita su integración social y laboral.

·      Los argentinos que viven en España con otras nacionalidades aumentaron significativamente entre 2017 y 2022 (63 por ciento). La mayoría son franceses, alemanes y portugueses. Son descendientes de antiguos inmigrantes europeos en Argentina que recuperaron la nacionalidad de sus abuelos o bisabuelos para emigrar en mejores condiciones.

 

Figura 8: Población empadronada nacida en Argentina, según nacionalidad y situación jurídica de residencia, 2016-2022, al 1º de enero de cada año

Fuente: elaboración propia con base en el Padrón de Habitantes, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

 

Nivel de estudios

 

 

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) de 2007, la mayoría de los argentinos emigrados a España, en edades comprendidas entre los 16 y los 64 años, tenían educación secundaria (52 por ciento). El resto se dividía entre aquellos con educación primaria (13 por ciento) y con educación superior (35 por ciento) (Esteban, 2015). La Encuesta de Población Activa (EPA) de 2023 muestra que las personas con educación primaria, concluida o no, representan solo 5.7 por ciento; las personas con educación secundaria, incluyendo bachillerato, formación profesional y educación secundaria obligatoria, constituyen 53.7 por ciento; y aquellas con educación superior, definida aquí como educación postsecundaria (incluyendo formación profesional de grado superior, grados universitarios, diplomaturas, licenciaturas, másteres y doctorados) ascienden a 40.6 por ciento (Tabla 3).

 

Tabla 3: España. Porcentaje de población nacida en Argentina según nivel de estudios, 2023

Nivel de estudios

%

Nivel Agrupado

Estudios primarios incompletos

0.4

E. Primaria 5.7%

Educación Primaria

5.3

Primera Etapa de E. Secundaria

19.6

E. Secundaria 53.8%

Bachillerato

27.1

Formación profesional básica y media

7.1

Formación profesional superior

9.5

E. Superior 40.6%

Grados universitarios y similares

23.6

Masters y equivalentes

5.9

Doctorado

1.6

Fuente: elaboración propia con datos de la EPA, primer trimestre, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Aunque estas fuentes no son directamente comparables, se puede identificar una tendencia al alza en el nivel educativo de los inmigrantes argentinos en España, hay más personas con educación superior y menos con educación primaria. Esto podría deberse a un mayor nivel de selectividad en los flujos migratorios recientes, ya que estarían emigrando los más cualificados,[6] sumado a la desaparición gradual de inmigrantes más ancianos que tenían menos años de educación o a las mayores oportunidades que existen en España para que los jóvenes migrantes continúen formándose. Con todo, estos datos sugieren que la comunidad argentina en España se ha vuelto más educada con el tiempo, lo cual tiene implicaciones positivas para su integración y participación en el mercado laboral español.

 

 

La inserción laboral de los inmigrantes argentinos en España después de la “Gran Recesión”.

El contexto de llegada

 

 

Un primer aspecto destacado del comportamiento reciente del mercado de trabajo en España es el notable incremento de la población activa entre 2016 y 2023. Este crecimiento de 1.2 millones de personas (5.7 por ciento) se da principalmente entre las mujeres, cuyo número en el mercado laboral aumentó en 7.3 por ciento comparado con 4.3 por ciento en los hombres. Este fenómeno se explica casi en su totalidad por la incorporación de población extranjera, que aumentó 36 por ciento, mientras que la población activa española disminuyó ligeramente.

Otro aspecto importante es la resiliencia del empleo en España. A pesar de la pandemia, la guerra en Ucrania y el endurecimiento de la política monetaria debido a la inflación, el empleo ha crecido de manera notable. En 2023 había 2.8 millones más de personas empleadas que en 2016, lo que representa un aumento de 15.5 por ciento. Aunque en términos absolutos el incremento fue mayor entre los españoles, en términos proporcionales el crecimiento fue mucho más significativo entre los extranjeros (52.7 por ciento frente a 8.4 por ciento de los españoles). Este incremento sugiere que los inmigrantes están llenando los vacíos dejados por la jubilación de la generación del baby boom y la baja tasa de natalidad.

Los trabajadores argentinos en España

Según la EPA (para el primer trimestre de 2023), más de la mitad de los argentinos se encontraba ocupado, aunque una pequeña fracción de este grupo estaba subocupada y cerca de diez por ciento se encontraba en paro. Con todo, la PEA ascendía a 69.8 por ciento.[7] Además, una proporción considerable, alrededor de un tercio, se encontraba inactiva, lo cual es un dato llamativo que merece un análisis específico (Tabla 4).

 

Tabla 4: España. Porcentaje de población nacida en Argentina según situación en el mercado de trabajo (ocupado, parado, inactivo), 2023

Situación en el mercado de trabajo

%

%

 

Ocupados subempleados por insuficiencia de horas

4.1

58.3

PEA*

69.8

Ocupados

54.2

Parados que buscan primer empleo

0.9

11.5

Parados que han trabajado antes

10.6

Inactivos 1 (desanimados)

0.2

30.2

PI**

30.2

Inactivos 2 (junto con los desanimados forman los activos potenciales)

0.7

Inactivos 3 (resto de inactivos)

29.3

*Población económicamente activa ** Población Inactiva.

Fuente: elaboración propia con base en EPA, 1º Trimestre, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

De acuerdo con la situación profesional, la mayoría de los inmigrantes argentinos ocupados en España es asalariado (77.1 por ciento), mientras que 22.9 por ciento trabaja de manera autónoma. Dentro del grupo de asalariados predominan aquellos que trabajan en el sector privado, superando con creces a los que están en el sector público. Por otro lado, entre los autónomos, la mayoría son trabajadores independientes sin empleados, aunque ha habido un incremento de empresarios con asalariados desde la llegada del actual flujo migratorio.

Los argentinos presentan una proporción de trabajadores autónomos más elevada que los inmigrantes procedentes de América Latina, pero inferior a la media del mercado laboral en España. Sin embargo, dentro del grupo de autónomos, los argentinos están sobrerrepresentados en la categoría de empresarios con asalariados, superando a los españoles, otros extranjeros, comunitarios y latinoamericanos en esta categoría. Esto supone un salto cualitativo respecto a la situación del colectivo argentino antes de la crisis. Se puede inferir, entonces, que el incremento de empresarios con trabajadores se produjo con la llegada de los “nuevos” inmigrantes.

Al observar la situación profesional por sexo (Figura 9), en el sector privado predominan moderadamente los hombres asalariados, mientras que en el sector público la mayoría son mujeres. En general, hay una mayor presencia masculina entre los asalariados y esta diferencia es aún mayor entre los trabajadores autónomos, especialmente entre los empleadores. Estas tendencias son similares a las observadas en el conjunto del mercado laboral en España y en otros colectivos nacionales de trabajadores.

 

Figura 9: España. Porcentaje de población ocupada nacida en Argentina según situación profesional y sexo, 2023

Fuente: elaboración propia con base en EPA, 1º Trimestre, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Si observamos la ocupación principal de la población argentina en España a comienzos de 2023 (Tabla 5), encontramos una distribución equilibrada entre actividades intelectuales y manuales, 17.9 por ciento de los argentinos trabajan como profesionales y técnicos, científicos e intelectuales; 13.3 por ciento como profesionales de apoyo y técnicos; y 9.4 por ciento como empleados administrativos y de oficina. Junto con 4.8 por ciento de directivos, estos grupos conforman el conjunto de empleados en ocupaciones de mayor estatus en el mercado laboral. Por su parte, los trabajadores manuales representan un poco más de la mitad (54.5 por ciento).

 

Tabla 5: España. Porcentaje de población ocupada nacida en Argentina según ocupación principal, 2023 (CNO-11 a un dígito)

Ocupaciones

%

Segmento

Estatus ocupacional

Directores y gerentes

4.8

Primario

Actividades intelectuales

45.5%

Profesionales y técnicos científicos e intelectuales

17.9

Profesionales de apoyo, técnicos

13.3

Empleados administrativos y de oficina

9.4

Trabajadores de servicios de restauración

25.8

Secundario

Actividades Manuales

54.5%

Trabajadores cualificados del sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero

1.5

Artesanos y trabajadores cualificados de las industrias

14.2

Operadores de instalaciones y maquinarias, montadores

5.8

Ocupaciones elementales

7.3

Total

100.0

Fuente: elaboración propia en base a EPA, 1º Trimestre, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

En la Figura 10 comparamos a los trabajadores argentinos con los nativos y los procedentes de países de la Unión Europea y de América Latina, agrupando las categorías de la tabla anterior en dos segmentos siguiendo la clásica clasificación de Wright Mills (2002): ocupaciones de cuello blanco, en las cuales los trabajadores realizan actividades de tipo intelectual, y ocupaciones de cuello azul, en las que los trabajadores realizan actividades manuales. Esta distinción también conlleva la percepción de que los trabajadores de cuello blanco tienen un nivel educativo más elevado, mayores ingresos y, por consiguiente, suelen ser empleos más codiciados y se consideran más prestigiosos que los de cuello azul.

 

Figura 10: España. Porcentaje de población ocupada nacida en Argentina, España, países de América Latina y de la Unión Europea, según segmentos del mercado de trabajo, 2023

Fuente: elaboración propia en base a EPA, 1º Trimestre, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Los trabajadores del resto de América Latina tienen una representación significativamente menor que los argentinos en empleos del segmento primario (21 por ciento) y mayor en el secundario (79 por ciento). Los trabajadores comunitarios se sitúan a medio camino con 32.4 por ciento en el segmento primario y 67.6 por ciento en el secundario. En síntesis, los argentinos se ubican en el mercado de trabajo de una manera más favorable que otros grupos de trabajadores extranjeros, con una distribución más equilibrada entre los segmentos primario y secundario.

Si observamos la distribución de las ocupaciones por sexos (Figura 11), encontramos que hay más hombres realizando actividades manuales que mujeres, con 59 por ciento frente a 49 por ciento. En las tareas administrativas las proporciones son similares. Sin embargo, en cargos técnicos y directivos las mujeres tienen una mayor inserción. Esta situación es bastante similar a la que existía antes de la crisis económica y refleja una persistencia en las tendencias de ocupación por género (Esteban, 2018).

 

Figura 11: España. Porcentaje de población ocupada nacida en Argentina, según ocupación principal y sexo, 2023

Fuente: elaboración propia en base a EPA, 1º Trimestre, Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Tanto los hombres como las mujeres argentinas presentan una mayor proporción de efectivos en ocupaciones del segmento primario del mercado de trabajo (directores, gerentes, científicos, intelectuales, técnicos de apoyo e incluso empleados administrativos) en comparación con otros trabajadores extranjeros. En el caso de las mujeres esta diferencia es más notable: 50.7 por ciento de argentinas desempeña ocupaciones en el segmento primario, en contraste con 19.5 por ciento de latinoamericanas y 37.7 por ciento de comunitarias. Por su parte, 41 por ciento de los hombres argentinos ocupa puestos en el segmento primario, frente a 22.8 por ciento de latinoamericanos y 27.6 por ciento de comunitarios.

En cuanto a la población asalariada nacida en Argentina, 84.6 por ciento tiene contrato indefinido y 15.4 por ciento contrato temporal. La tasa de temporalidad para el conjunto de los asalariados en España fue de 17.28 por ciento en el primer trimestre de 2023, según la EPA. Si comparamos estos valores con los que existían antes de la crisis económica, encontramos una mejora sustancial. En 2007 los niveles de temporalidad de los trabajadores argentinos estaban en torno a 37 por ciento (Esteban, 2015), mientras que la tasa de temporalidad para el conjunto de la economía española se situaba alrededor de 31.8 por ciento según la EPA.

La situación actual se puede explicar por el nuevo mercado de trabajo generado por la Reforma Laboral de 2022, la cual produjo una drástica reducción de la tasa de temporalidad en España. La proporción de contratos indefinidos discontinuos entre los asalariados argentinos en España se situó en 4.7 por ciento según la EPA, una cifra similar al conjunto de los trabajadores donde 4.4 por ciento tienen este tipo de contrato.

 

 

Conclusiones

 

 

Los datos presentados en este estudio muestran que, tras un periodo de reducción de la inmigración durante la crisis económica en España, se ha registrado un incremento de las llegadas de argentinos a partir de 2016. Este nuevo flujo migratorio alcanzó un volumen significativo después de la pandemia Covid-19. Como resultado, el stock de argentinos en España aumentó 66 por ciento. Este fenómeno pone de relieve la resiliencia de la migración argentina, caracterizada por su capacidad de adaptación a diversos contextos socioeconómicos y políticos, dicha resiliencia sugiere la existencia de un subsistema migratorio consolidado entre Argentina y España, y refleja una transformación estructural en el patrón migratorio argentino que pasó de ser predominantemente receptor a convertirse también en emisor sistemático de población, aunque en menor escala que otros países de la región.

El análisis de los datos permite responder a las hipótesis planteadas. En relación con la primera, se constata que la composición sociodemográfica del nuevo flujo migratorio presenta elementos novedosos respecto a oleadas anteriores. En primer lugar, se observa un leve predominio femenino en contraste con la histórica figura del migrante varón “pionero” de etapas previas. En segundo lugar, aunque la migración familiar sigue siendo relevante, su peso relativo disminuyó, lo que contribuye al envejecimiento del colectivo. En tercer lugar, destaca la creciente presencia de personas con ciudadanía comunitaria —principalmente italiana y española— o con vínculos familiares que les permiten acceder a permisos de residencia permanente. Este acceso constituye una ventaja comparativa en el mercado laboral al facilitar la inserción y reducir la vulnerabilidad asociada a la irregularidad documental. En este sentido, la ciudadanía europea puede entenderse como una forma de “capital de movilidad” que se suma a los capitales cultural, económico y social ya identificados en la literatura especializada. El patrón de asentamiento geográfico reproduce en gran medida las tendencias históricas con una fuerte presencia en las provincias costeras del litoral mediterráneo, las Islas Baleares y Madrid. No obstante, destaca el crecimiento del colectivo en la Comunidad Valenciana, especialmente en la provincia de Valencia que se ha consolidado como uno de los principales destinos. Este mapa migratorio refleja la atracción de territorios con mayores oportunidades económicas, calidad de vida asociada al clima mediterráneo y redes sociales preexistentes.

Respecto a la segunda hipótesis, se anticipaba una mayor concentración de los migrantes en el segmento secundario del mercado laboral por su accesibilidad. Sin embargo, los datos muestran una inserción relativamente equilibrada entre ocupaciones de cuello blanco (profesionales, técnicos y administrativos) y de cuello azul (servicios, industria y agricultura). Este perfil diverso contrasta con la especialización sectorial de otros colectivos migrantes y sugiere una mayor capacidad de adaptación. Asimismo, se observa una proporción significativa de contratos indefinidos —favorecida por la reforma laboral de 2022— y un notable incremento de trabajadores autónomos y emprendedores, lo que indica una mayor capacidad económica y organizativa del nuevo flujo migratorio.

A modo de agenda para futuras investigaciones, proponemos reflexionar sobre la naturaleza de esta nueva migración. Indicadores como el estatus jurídico, el nivel educativo, el lugar de residencia y la ocupación permiten caracterizarla como una “migración organizada”, es decir, un proceso planificado que contrasta con las salidas urgentes motivadas por crisis económicas o políticas del pasado. Esta migración, aunque socialmente heterogénea y compuesta en gran parte por sectores de clase media, parece orientarse no solo a la búsqueda de oportunidades económicas, sino también a la realización de proyectos vitales más amplios.

 

Agradecimientos

Resultado del Proyecto de Investigación: “Movilidad y migración calificada desde y hacia una ciudad global: el caso de Buenos Aires” (2022-2024). Subvenciones a grupos de investigación de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Los autores agradecen a Martin Koolhaas sus sugerencias para el análisis de fuentes estadísticas.

 

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Schmidt, S. (2012). “El imaginario del retorno en las historias de migración del cine argentino-español”. En Temas de historia argentina y americana 20. Disponible en https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/7216

Toldi, Puglia (2024). “Rapporto Italiani nel Mondo 2024”. En Revista della Fundazione Migrantes: Tau Editrice. Disponible en Sintesi_RIM2020.pdf

Torres, F. (2011). La inserción de los inmigrantes. Luces y sombras de un proceso. Madrid: Talasa.

Wright Mills, C. (2002). White Collar: The American Middle Classes: 50th anniversary edition. New York: Oxford University Press.

 

Resumen curricular de los autores

Fernando Osvaldo Esteban-Apreda

Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (Argentina), Máster en Estudios Latinoamericanos y Doctor en Sociología por la Universidad de Salamanca (España). Luego, ha sido becario postdoctoral en la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es profesor titular en la Universidad de Valencia y miembro del Grupo de investigación MIDICO (Migraciones, Diversidad y Cohesión Social). Sus investigaciones se enfocan en varios aspectos de la inmigración extranjera a España (demografía, integración laboral, colectivos específicos, etc.) y la emigración internacional de argentinos. Fruto de esta labor son una decena de artículos y de capítulos en libros colectivos.

Dirección electrónica: Fernando.esteban@uv.es

Registro ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1666-3656

Alejandro Daniel Pizzi

Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y Doctor por la Universidad Rovira i Virgili (España). Actualmente es profesor titular en la Universidad de Valencia y miembro de los Grupos de investigación CECPI (Centro de estudios sobre cultura, poder e identidades) y JOCASOT (Jóvenes, cambio social y trabajo). Sus investigaciones se enfocan en aspectos sociológicos del trabajo y la cultura, resultado de ello son decenas de artículos publicados en revistas de prestigio internacional.

Dirección electrónica: Daniel.Pizzi@uv.es

Registro ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6819-402X

 



[1] Entre 1995 y 2008 hubo un incremento medio anual del PIB de 3.5 por ciento en el cual se crearon 7.5 millones de empleos.

[2] Si bien la Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia (EMCR) y la Estadística de Variaciones Residenciales (EVR) son dos fuentes del INE que tratan sobre movimientos de población, tienen diferencias importantes en cuanto a metodología, cobertura y precisión. La EMCR proporciona una estimación estadística de los flujos migratorios, tanto internacionales como internos, con un enfoque analítico y comparativo a nivel nacional e internacional. En cambio, la EVR registra cambios administrativos de residencia basados en las altas y bajas en el padrón municipal. Es una fuente más administrativa que estadística.

[3] Ley Orgánica 4/2000, del 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social (BOE núm. 10, del 12 de enero), modificada por la Ley Orgánica 8/2000, del 22 de diciembre (BOE núm. 307, del 23 de diciembre). A partir de la puesta en marcha de esta norma, la tendencia al empadronamiento masivo se explica porque hizo depender del mismo importantes ventajas como el acceso a servicios de educación y salud. Además, la inscripción padronal fue vista crecientemente como una prueba de presencia en el país ante futuras regularizaciones extraordinarias.

[4] En torno a 90 por ciento de los inmigrantes que llegó a las provincias de Madrid, Valencia y Barcelona reside en la ciudad capital (con el mismo nombre). En cambio, los que arribaron a las provincias de Alicante y Málaga también residen en otros municipios (56 y 40 por ciento respectivamente residen en la capital).

[5] El permiso de residencia es la autorización que concede el gobierno español a un extranjero no comunitario para residir legalmente en el país durante un periodo superior a 90 días. Existen dos tipos de permiso de residencia: temporal y de larga duración. Se regula en la Ley de Extranjería y en el Reglamento de la Ley de Extranjería. En cambio, el certificado de registro de ciudadano de la Unión es el documento que acredita la inscripción en el Registro Central de Extranjeros de los ciudadanos de un Estado miembro de la Unión Europea, o de otro Estado parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, que van a residir en España por un periodo superior a tres meses.

[6] De acuerdo con el censo de 2022, el nivel educativo de la población total en Argentina es el siguiente: 45.1 por ciento posee educación primaria o menos, 31.1 educación secundaria y 23.8 por ciento, educación superior. Instituto Nacional de Estadística y Censos, Argentina.

[7] Vale remarcar que se trata de una proporción similar al que presenta el conjunto de la población extranjera en España (69.1 por ciento), pero bastante inferior a la que presentan los inmigrantes oriundos de Latinoamérica (76.4 por ciento).