ISSN electrónico: 2448-7147                                                doi: /10.22185/24487147.2025.120.19

 

Artículos

 

Uso del tiempo y trabajo doméstico y de cuidado no remunerado de mujeres de la Región de Coquimbo, Chile

Time use and unpaid domestic and household care work of women in the Coquimbo Region, Chile

 

Sebastián Araya-Pizarro*

Sara Rivera-Rojas**

 

*Universidad de La Serena, Chile

**Universidad Central, Chile

 

Resumen

 

El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado de las mujeres es subvalorado, lo que genera una distribución desigual del tiempo que refuerza las brechas de género. Este estudio analiza el tiempo dedicado por las mujeres de la Región de Coquimbo, cuarta área metropolitana más poblada de Chile, a diferentes actividades diarias, así como su satisfacción y estrés percibidos con el uso de su tiempo y diferentes aspectos de vida. Los datos fueron recolectados mediante un cuestionario basado en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) y analizados usando estadística descriptiva y un modelo multivariante. Se obtuvo que las mujeres enfrentan una doble carga laboral al tener que balancear su vida personal y profesional, y que las tareas domésticas y de cuidado afectan su nivel de satisfacción y estrés.

 

Palabras clave: Uso del tiempo, trabajo doméstico, cuidado del hogar, género, Chile.

 

Abstract

 

Women's unpaid domestic and household care work is undervalued, causing an unequal distribution of time that reinforces the gender gaps. This study analyzes the time-use of women in the Coquimbo Region, the fourth most populous metropolitan area in Chile, across various daily activities. Additionally, the study analyzes women's satisfaction and perceived stress levels across different aspects of their lives. Data was collected via a questionnaire based on the National Time Use Survey (ENUT) and analyzed using descriptive statistics and a multivariate model. The findings highlight the dual burden that women face in society as they strive to balance personal and professional responsibilities. Moreover, they reveal that domestic and caregiving tasks have a significant impact on women's satisfaction and stress levels.

 

Keywords: Time use, domestic work, household care, gender, Chile.

 

Recibido: 18/10/2023

Aceptado: 29/09/2024

 

 

Introducción

 

 

El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (TDNR) es una actividad laboral de gran valor y relevancia realizada por mujeres en todo el mundo (Singh y Pattanaik, 2020). En general, consiste en llevar a cabo diversas tareas, como la limpieza del hogar, la preparación de alimentos y el cuidado de niños, ancianos y personas enfermas, entre otras, sin recibir una compensación económica. Estas tareas son principalmente asumidas por mujeres, a pesar de su alto nivel educativo y su creciente participación en el mercado del trabajo (Boo, 2021). Esto demuestra que, aunque las tasas de participación de las mujeres en la fuerza laboral han aumentado significativamente, las contribuciones de los hombres al trabajo doméstico no han aumentado lo suficiente como para compensar este cambio. Por lo tanto, la división del trabajo no remunerado parece no haber cambiado de manera significativa, manteniéndose altamente basada en el género (Thennakoon, Wanninayake y Kailasapathy, 2022).

Esta situación conduce a una pérdida de oportunidades para las mujeres que afecta tanto su vida personal como profesional. Por un lado, implica mayores esfuerzos y sacrificios, ya que deben hacer frente a una carga de responsabilidades que no se reconoce ni se remunera adecuadamente (trabajo invisible). Por otro lado, la falta de valoración social de este tipo de trabajo perpetúa la discriminación y la desigualdad de género en muchos aspectos de la vida, especialmente en relación con el acceso a empleos y oportunidades educativas y profesionales. Como señalan Batthyány y Scavino (2018), esta realidad limita la autonomía y el ejercicio de la ciudadanía social de las mujeres, resultando en una escasa disponibilidad de tiempo para sí mismas, efectos negativos en su salud y una reducción de sus posibilidades de socializar con amigos y vecinos, además de afectar sus oportunidades de estudio y empleo.

También, es fundamental destacar la interrelación entre la perspectiva del cuidado, los mercados laborales y el análisis de las políticas públicas, tanto a nivel nacional como internacional. Esto es especialmente relevante en contextos como el de Chile y otros países de América Latina, donde se enfrentan desafíos significativos, como el envejecimiento de la población, que incrementa la demanda de servicios de cuidado (Undurraga y López, 2021), y la inmigración de personas que trabajan en el sector doméstico. Al respecto, diversas investigaciones, como las de Arriagada y Todaro (2012), García (2019), Margarit, León, Roessler, Torres y Álvarez (2022), sostienen que la movilidad internacional latinoamericana se distingue por una creciente participación de mujeres, siendo la formación de las cadenas globales de cuidado uno de los fenómenos más representativos del actual proceso de feminización de las migraciones. Esta dinámica refleja cómo las condiciones del mercado laboral influyen en la estructura de cuidado y en la distribución de responsabilidades entre los diferentes actores sociales, lo que, a su vez, afecta el acceso a estos servicios.

En este sentido, la literatura subraya la relevancia de que las políticas públicas reconozcan el valor del trabajo de cuidado y regulen adecuadamente el empleo migrante (Rival-Carrillo, Valenzuela-Valenzuela y Cartes-Velásquez, 2021). Asimismo, se enfatiza la necesidad de garantizar el acceso a servicios de cuidado asequibles y de calidad, así como de promover la corresponsabilidad en el cuidado entre hombres y mujeres (Álvarez, 2015; Rea, Montes de Oca y Pérez, 2021). Por lo tanto, es esencial que estas interacciones guíen la creación de políticas públicas que enfrenten los desafíos actuales y promuevan un sistema de cuidado equitativo y sostenible.

Las cifras publicadas por organizaciones internacionales reflejan la importancia del trabajo doméstico no remunerado realizado por mujeres a nivel mundial. Según Addati, Cattaneo, Esquivel y Valarino (2019), las mujeres dedican en promedio 3.2 veces más tiempo que los hombres al cuidado no remunerado, invirtiendo cuatro horas y 25 minutos al día, frente a una hora y 23 minutos en el caso de los hombres. Además, se estima que a nivel global se destinan 16,400 millones de horas diarias a este tipo de trabajo, lo que equivale a dos mil millones de personas trabajando ocho horas al día sin recibir remuneración. Si se valorara este trabajo aplicando un salario mínimo por hora, representaría nueve por ciento del PIB mundial, siendo las mujeres responsables de 76.2 por ciento del trabajo de cuidados no remunerados.

En América Latina, la desigualdad de género en la distribución del trabajo no remunerado no es una excepción, y se caracteriza por contar con datos inquietantes. Por ejemplo, en Colombia, las mujeres dedican 4.3 horas más al trabajo no remunerado que los hombres, mientras que en México, Uruguay y Perú esta diferencia es de 3.7 horas, 3 horas y 2.7 horas respectivamente (Amarante y Rossel, 2018).

En Chile, según estimaciones del Banco Central para el año 2020, las mujeres destinaban 2.8 veces más tiempo que los hombres a labores no remuneradas fuera de la frontera de producción (Avilés-Lucero, 2020). Además, se reporta que los hombres ganaban, en promedio, 20 por ciento más en estas actividades. El mismo estudio señala que el valor total del trabajo doméstico no remunerado representó 25.6 por ciento del PIB ampliado, siendo 17.5 por ciento correspondiente al trabajo de las mujeres y 8.1 por ciento al de los hombres. Estos resultados evidencian la brecha de género existente, en la que la razón Mujer/Hombre se aproxima a dos veces.

En este contexto, el presente artículo plantea por objetivo analizar el tiempo dedicado por las mujeres de la Región de Coquimbo, la cuarta área metropolitana más poblada de Chile, a las diferentes actividades de la vida diaria para identificar posibles desigualdades de género. Adicionalmente, se examina el nivel de satisfacción y estrés que las mujeres perciben en diferentes aspectos de sus vidas. Así, este estudio pretende proporcionar información actualizada a la escasa literatura existente en la región sobre la distribución del uso del tiempo de las mujeres, así como identificar los factores que determinan su satisfacción con la vida. Al brindar una revisión empírica de este fenómeno se busca visibilizar la importancia del trabajo no remunerado en el hogar y las desigualdades de acceso laboral y educativo entre géneros.

Se espera que los resultados de este estudio ayuden a generar conciencia sobre la relevancia de mejorar la calidad de vida de las mujeres y aporten a los responsables de políticas públicas las herramientas necesarias para desarrollar estrategias efectivas, enfocadas en garantizar la igualdad de oportunidades y derechos para todas las personas, sin excepción. Además, el reconocimiento del valor del trabajo doméstico no remunerado de las mujeres y su justa compensación económica serían importantes avances hacia la equidad de género y la disminución de la brecha salarial.

El manuscrito consta de cinco apartados, junto con la presente introducción. En el primero, se presenta una revisión de literatura sobre el trabajo doméstico y de cuidado remunerado de las mujeres. En el segundo, se describe la metodología de la investigación. El tercer apartado resume los principales resultados, mientras que la cuarta parte se dedica a la discusión de estos hallazgos. Por último, en la quinta sección se presentan las conclusiones del estudio.

 

 

Perspectivas teóricas y empíricas del trabajo no remunerado en mujeres

 

 

Históricamente, el trabajo no remunerado ha sido excluido por las teorías económicas convencionales, clásicas y neoclásicas, como parte de la frontera de producción, por no ser considerado como un bien económico o un bien de mercado (Singh y Pattanaik, 2020).

Sin embargo, en la década de 1960, surgió la economía feminista, lo que llevó a cuestionar las dimensiones de género en la dinámica económica y su impacto en la vida de las mujeres. Se reconoció la necesidad de abordar las desigualdades presentes en el ámbito laboral, así como en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, que mayoritariamente recae en las mujeres (García, 2019; Odriozola e Imbert, 2020).

En contraposición a la perspectiva de la escuela neoclásica, la economía feminista releva el rol del trabajo doméstico como indispensable para la vida y el desarrollo de la sociedad, y pone de manifiesto que su falta de valoración aumenta la jerarquía en las relaciones de género y perpetúa las desigualdades tanto en la familia como en la economía (Brunett y Santamaría, 2016; Singh y Pattanaik, 2020).

En este sentido, la visión feminista personifica diferentes fases en el proceso de ruptura de la división sexual del trabajo, al atribuir un estatus superior a la labor doméstica. De acuerdo con Matthaei (2001), este proceso puede explicarse en tres etapas. En la primera, denominada la polarización de género, la división del trabajo es rígida, donde el trabajo remunerado se asigna a los hombres y el trabajo no remunerado en el hogar a las mujeres. Es decir, la representación del modelo tradicional familiar male breadwinner en el que el hombre es el principal proveedor económico del hogar, mientras que la mujer se encarga principalmente de las responsabilidades domésticas y del cuidado de los hijos (Bustos, 2017). En la segunda etapa, llamada libertad de género, las mujeres comienzan a participar en el trabajo remunerado, además de continuar con el trabajo no remunerado. Finalmente, en la tercera etapa, conocida como integración de género, tanto hombres como mujeres buscan combinar el trabajo remunerado y no remunerado. En este proceso integrador, estas fases son interdependientes, y las fuerzas que instigan el avance y retroceso de cada etapa son complejas.

Al respecto, Elson (2017) propone tres estrategias, conocidas como el enfoque triple R: reconocer, reducir y redistribuir, que buscan integrar el trabajo no remunerado de las mujeres en la economía dominante. La primera estrategia se basa en reconocer que las tareas domésticas requieren tiempo y energía, y tienen un costo de oportunidad, lo que implica valorar y apreciar su contribución. La segunda estrategia se enfoca en reducir el trabajo doméstico realizado por las mujeres, debido a que estas tareas conllevan, a menudo, a la división desigual del trabajo en el hogar y en la sociedad en general. La tercera estrategia, sostiene que el trabajo doméstico es separable del trabajador y podría ser realizado por otros, por lo que se centra en la redistribución del trabajo doméstico entre hombres y mujeres. De este modo, el desafío para las instituciones como el Estado, el mercado y la sociedad consiste en colaborar para reconocer el valor del trabajo doméstico, encontrar formas de reducir la carga desproporcionada que recae sobre las mujeres y promover una distribución más equitativa de las responsabilidades domésticas en el hogar.

Es importante denotar que la mayor parte del trabajo no remunerado no es una elección para las mujeres, sino más bien una limitación impuesta por la sociedad y las normas convencionales. Se espera que asuman la responsabilidad del trabajo en el hogar, lo cual obstaculiza su entrada al mercado laboral, refuerza la división del trabajo y limita su independencia económica (Odriozola e Imbert, 2020).

En esta línea, Singh y Pattanaik (2020) proponen un marco conceptual que explora las limitaciones, opciones y trayectorias de las mujeres en el trabajo doméstico, considerando determinantes a niveles macro, meso y micro, tal como se ilustra en la Figura 1.

 

Figura 1: Marco conceptual sobre las mujeres en el trabajo doméstico e interconexión entre sus determinantes macro, meso y micro

Fuente: adaptado de Singh y Pattanaik (2020)

 

Según este marco conceptual, factores demográficos como la edad, el nivel educativo, la tasa de fertilidad y la estructura familiar, junto con las características del hogar, como el estatus social, económico y laboral, son elementos cruciales para determinar la condición de las mujeres como trabajadoras no remuneradas.

Además, la falta de alternativas de cuidado y asistencia por parte del Estado, como el acceso a servicios básicos, transporte y cuidado infantil, también incrementa la carga del trabajo no remunerado, lo que restringe las oportunidades de empleo remunerado para las mujeres. Asimismo, la asignación de la responsabilidad del TDNR en las mujeres por parte de la sociedad, limita sus opciones laborales a trabajos de tiempo parcial o por cuenta propia, los cuales a menudo ofrecen salarios bajos y escasa seguridad social.

Por otro lado, en el mercado laboral, quienes realizan trabajos domésticos remunerados suelen enfrentar un estatus, salarios y condiciones laborales inferiores debido al bajo costo de oportunidad asociado con este tipo de actividad. En este contexto, el estudio del uso del tiempo resulta crucial para comprender las desigualdades de género en la construcción de las trayectorias laborales. Además, es una herramienta valiosa para analizar las distintas dimensiones del trabajo (remunerado y no remunerado), y para examinar la distribución del tiempo como un aspecto relevante del bienestar de la población (Domínguez, Muñiz y Rubilar, 2019).

Las investigaciones específicas sobre el tiempo dedicado por las mujeres al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado proporcionan evidencias empíricas que demuestran que las mujeres a menudo enfrentan una doble carga de trabajo (doble jornada laboral), tanto dentro como fuera del hogar (Addati, Cattaneo, Esquivel y Valarino, 2019; Domínguez, Muñiz y Rubilar, 2019; Odriozola e Imbert, 2020). Estas evidencias también respaldan la teoría del intercambio económico, que destaca que factores como los ingresos, el nivel educativo y el tipo de ocupación influyen significativamente en esta dinámica (Pinto y Coltrane, 2009).

De manera general, numerosas investigaciones a nivel mundial han demostrado que las mujeres dedican considerablemente más tiempo que los hombres a trabajos no remunerados, como las labores domésticas y el cuidado. Ejemplos recientes de estos hallazgos son los estudios de Ratheesh y Anitha (2022) y de Singh y Pattanaik (2020) en la India; Espino, Hermeto y Luz (2022) en Guatemala; Doan, Thorning, Furuya-Kanamori y Strazdins (2021) en Australia; Ukhova (2022) en Rusia; Vu (2018) en Vietnam; Muriithi, Mutegi y Mwabu (2020) en Kenia; Esparza (2020) en México; Samtleben y Müller (2022) en Alemania; Jiménez-Fontana (2016) en Costa Rica; y Domínguez, Muñiz y Rubilar (2019) en Argentina, Chile y España. Estas diferencias exacerban las desigualdades de género en la economía y contribuyen a la exclusión de las mujeres de empleos remunerados y otras oportunidades de desarrollo.

El estudio realizado por Domínguez, Muñiz y Rubilar (2019) en Chile, Argentina y España analizó las brechas de género en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. Al examinar el uso del tiempo, se encontró que en los tres países las mujeres realizan 70 por ciento de este tipo de trabajo. Además, se evidenció que en los países latinoamericanos persisten valores, normas sociales y culturales androcéntricas que asignan roles específicos a mujeres y hombres según las relaciones de género, que acentúan las disparidades.

En el caso de Chile, el estudio señala que la brecha de género se explica por factores contextuales y una ideología de género profundamente desigualitaria que subyace en la división sexual del trabajo. Por lo tanto, son las actitudes y valores masculinos los que tienen un mayor impacto en la participación de los hombres en el trabajo no remunerado y, en consecuencia, en los procesos de desigualdad.

Por otra parte, es importante mencionar que existe evidencia empírica que indica que el trabajo doméstico no remunerado es considerado por muchas mujeres como rutinario, estresante y una fuente de problemas familiares y de salud (Janzen y Hellsten, 2021; Soria y Lara de Jesùs, 2018; Soria y Mayen, 2017). Ervin, Taouk, Alfonzo, Hewitt y King (2022) realizaron una revisión sistemática de la literatura en la que examinaron las diferencias de género en la asociación entre el trabajo no remunerado y la salud mental en adultos empleados, encontrando que existen diferencias sustanciales de género en la división de este tipo de trabajo. En general, los resultados muestran que el trabajo no remunerado está negativamente asociado con la salud mental de las mujeres, con efectos menos evidentes en los hombres. A nivel mundial, las mujeres dedican más tiempo al trabajo no remunerado, lo que sugiere que las desigualdades en la distribución de este tipo de trabajo las exponen a un mayor riesgo de problemas de salud mental en comparación con los hombres. Más recientemente, Ervin, Taouk, Hewitt y King (2023) mostraron que el incremento en el tiempo dedicado al trabajo doméstico tiene una asociación negativa con la salud mental, pero con diferencias según el tipo de cuidado realizado. En el caso del cuidado de adultos (como personas discapacitadas o mayores), se observa una asociación negativa con la salud mental de las mujeres. En contraste, el cuidado infantil se asocia positivamente con la salud mental.

Finalmente, es importante destacar que las investigaciones actuales han revelado que la pandemia de Covid-19 ha agravado las desigualdades de género en la distribución del trabajo no remunerado (Farré, Fawaz, González y Graves, 2022; Furtado, Seens, Ziebart, Fraser y MacDermid, 2022; Thennakoon, Wanninayake y Kailasapathy, 2022). En particular, las mujeres han asumido una carga significativamente mayor de trabajo doméstico y de cuidado, lo cual ha tenido un impacto negativo en su participación en el empleo remunerado (segregación ocupacional) y ha contribuido al aumento de las brechas salariales de género. Así, se resalta la imperante necesidad de establecer políticas públicas de mitigación y medidas de conciliación laboral y familiar que impidan que los efectos sociales y económicos de la pandemia se extiendan en el tiempo y continúen acentuando las múltiples desigualdades preexistentes (Escalante-Herrera y Ramírez-Montes, 2022).

 

 

Metodología

Diseño y muestra de estudio

 

 

La presente investigación utilizó un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental de tipo descriptivo-explicativo y alcance transeccional. La población de estudio fueron mujeres residentes en la Región de Coquimbo, con edades entre 20 y 74 años (N = 269,765). El tamaño muestral (n = 384) se determinó considerando un nivel de confianza de 95 por ciento, un margen de error de cinco por ciento y un nivel de heterogeneidad de 50 por ciento. La muestra se diseñó utilizando un muestreo con afijación proporcional, donde los estratos correspondieron a las tres provincias de la Región de Coquimbo: Elqui, Limarí y Choapa (Ver Figura 2). Este enfoque garantiza que cada territorio esté adecuadamente representado en la muestra, lo que permite obtener resultados más precisos y generalizables, y es pertinente porque refleja la diversidad de la población de la región, facilitando así el análisis de las variaciones en las respuestas y experiencias de las mujeres según su ubicación geográfica y sus particularidades.

 

Figura 2: Provincias de la Región de Coquimbo. Mujeres de entre 20 y 74 años

Fuente: adaptado de centroderecursos.educarchile.cl

 

Los datos fueron recolectados mediante un muestreo probabilístico sistemático, con un intervalo de diez, en diferentes zonas de alta afluencia, como centros comerciales, supermercados, plazas y lugares recreativos. Este método fue pertinente por su capacidad para recoger la heterogeneidad de la población en áreas concurridas, sin requerir un marco muestral específico. La selección estratégica de estos lugares, caracterizados por su diversidad demográfica, asegura una representación amplia de perfiles de mujeres, reflejando así las experiencias de distintos grupos socioeconómicos y etarios.

 

 

Recolección de datos

 

 

El instrumento de recolección de datos se basó en la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT), la cual abarca una amplia gama de preguntas sobre las actividades realizadas por los hogares en un periodo de 24 horas, e incluye información subjetiva sobre la percepción de la distribución del tiempo en el hogar. Esta encuesta permite una aproximación a los factores culturales, usualmente difíciles de medir, y su uso ayuda a identificar patrones sociodemográficos del uso del tiempo, así como posibles factores que contribuyen a la desigualdad de género, poniendo especial atención en el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres y su impacto en la economía invisible (Ospina-Cartagena y Garcia-Suaza, 2020). La ENUT fue aplicada por única vez en Chile en 2015 con el fin de caracterizar el tiempo destinado por las personas a las distintas actividades de la vida diaria, como el trabajo remunerado, el trabajo no remunerado y las actividades personales (Instituto Nacional de Estadísticas, 2018).

El cuestionario usado en este estudio fue ajustado y validado mediante el juicio de tres expertos, y su confiabilidad se midió través del coeficiente alfa de Cronbach. Este instrumento constó de 35 preguntas agrupadas en cuatro secciones.

El primer apartado abarcó preguntas de caracterización de las encuestadas, incluyendo variables como edad, estado civil, hijos, nivel educacional, tamaño del hogar, zona de residencia, entre otras.

A continuación, el segundo apartado se centró en el trabajo en ocupación y se dividió en ocho secciones: situación laboral durante la semana de referencia, caracterización de la situación actual en la que se encuentra, contextualización del uso de tiempo, ingresos de trabajo en ocupación, cuidado a niñas, niños y personas mayores o dependientes, administración del hogar, abastecimiento del hogar y cuidado de mascotas y plantas.

El tercer apartado se enfocó en el trabajo doméstico y se dividió en cuatro secciones: preparación y servicios de comida, limpieza de la vivienda, limpieza y cuidado de ropa y calzado, mantenimiento y reparaciones menores en el hogar.

Finalmente, el cuarto apartado se dedicó a la satisfacción con el uso del tiempo y constó de cinco preguntas, en su mayoría con una escala Likert, que evaluaban el nivel de satisfacción con el tiempo dedicado a diversas situaciones, como uno mismo, pareja, hijos, padres, trabajo, amistades, pasatiempo y descanso. También se consideraron diferentes aspectos de la vida, como situación económica, trabajo, cantidad de tiempo libre, equilibrio trabajo-familia, estabilidad emocional, desarrollo personal y desarrollo profesional. La escala Likert utilizada fue de cinco puntos, desde uno: Totalmente insatisfecha hasta cinco: Totalmente satisfecha. Al respecto, los resultados de confiabilidad de las escalas aplicadas fueron favorables, tanto para la satisfacción con la dedicación del tiempo (α = 0.924) como para la satisfacción con la vida (α = 0.908).

Por lo demás, esta sección incluyó preguntas para evaluar la satisfacción con la división de las tareas del hogar, así como el nivel y las principales fuentes de estrés percibido, que abarcaron aspectos como el trabajo fuera del hogar, el trabajo doméstico, el cuidado de personas, problemas económicos, vida familiar, estudios, tráfico, delincuencia, trabajo remunerado y problemas de salud.

 

 

Análisis de la información

 

 

Los datos recopilados fueron analizados mediante el uso de varios estadísticos descriptivos y pruebas inferenciales. Particularmente, en el ámbito descriptivo, se computaron medidas de posición, tendencia central y dispersión, tales como la media aritmética, mediana, moda, rango y desviación estándar. También, se construyeron tablas de frecuencias, gráficas de visualización y tablas de contingencia. En el caso de las pruebas inferenciales, se aplicaron pruebas de medias para datos paramétricos (prueba t-Student y Anova) y no paramétricos (Prueba U de Mann-Whitney y Prueba de Kruskal-Wallis), además de la prueba Chi-Cuadrado de independencia para variables categóricas y la prueba de Kolmogorov-Smirnov para evaluar la hipótesis de normalidad en los datos.

Los análisis se estratificaron de acuerdo a la provincia de residencia y por el tipo de ocupación principal ejercida: si se trata de trabajo doméstico y cuidado no remunerado o no.

Alternativamente, se empleó un modelo de regresión logística binaria para determinar los factores sociales y demográficos que explican la dedicación principal de las mujeres al TDNR. Para evaluar el ajuste y poder predictivo del modelo, se calcularon los coeficientes de R cuadrado de Nagelkerke, R cuadrado de Cox y Snell, se realizó la prueba de Hosmer-Lemeshow (prueba HL) y se calculó el área bajo la curva (AUC, por sus siglas en inglés). El nivel de significancia establecido para las pruebas estadísticas fue de cinco por ciento (p < 0.05).

El modelo logístico estimado se basó en la siguiente estructura matemática:

(1)

 

Donde es posible calcular la probabilidad de ocurrencia del evento de interés en función de los valores de las variables independientes, utilizando la ecuación siguiente:

(2)

 

En la ecuación, p representa la probabilidad de que las mujeres tengan como ocupación principal el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, y las variables independientes del modelo corresponden a seis características sociodemográficas, que fueron dicotomizadas (0/1) para su análisis.

Específicamente, la edad se clasifica como 1 si la mujer tiene 50 años o más y 0 si es menor, permitiendo así evaluar su influencia en la dedicación a actividades no remuneradas, especialmente durante una etapa en la que suelen producirse cambios significativos en sus roles familiares y laborales que afectan su disponibilidad para el trabajo doméstico. En cuanto al estado civil, se codifica como 1 para mujeres casadas y 0 para aquellas en otras situaciones (solteras, viudas, separadas, etc.), lo que permite investigar la incidencia de la convivencia marital en la carga del trabajo no remunerado. La variable de hijos se codifica como 1 si la mujer tiene hijos y 0 si no, facilitando el estudio de la relación entre la maternidad y el trabajo doméstico. Respecto al nivel educativo, se establece como 1 si la mujer no posee estudios superiores y 0 si tiene al menos un título de pregrado, lo que posibilita pesquisar el impacto de la educación en las oportunidades laborales y en la participación en actividades no remuneradas. El tamaño del hogar se codifica como 1 si hay más de dos personas y 0 si hay menos de tres, lo que ayuda a examinar el efecto de esta variable en la distribución de las responsabilidades domésticas. Por último, la zona de residencia se define como 1 si la mujer reside en una zona rural y 0 si lo hace en un área urbana, dado el influjo potencial que el contexto geográfico ejerce sobre las expectativas y roles de género.

Los datos se analizaron utilizando los programas estadísticos SPSS versión 24 (IBM, Armonk, Nueva York, Estados Unidos) y Minitab Statistical Software versión 21 (Minitab Inc., State College, Pensilvania, Estados Unidos).

 

 

Consideraciones éticas

 

 

Para este artículo, los datos utilizados no contienen información que permita identificar a las mujeres participantes. Se solicitó el consentimiento oral de todas ellas para llevar a cabo el estudio, preservando su anonimato y la confidencialidad de la información proporcionada.

 

 

Resultados

Perfil de las mujeres que residen en la Región de Coquimbo

 

 

La Tabla 1 muestra las características principales de las mujeres de la región de Coquimbo, desglosadas por provincia (Elqui, Limarí y Choapa) y tipo de trabajo realizado (trabajo remunerado, trabajo doméstico y de cuidado no remunerado u otro). Según los datos, 68 por ciento de las mujeres trabaja en empleos remunerados mientras que 20 por ciento realiza trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. En su mayoría, estas mujeres tienen entre 26 y 49 años (57 por ciento), son solteras (65 por ciento), con hijos (65 por ciento), y poseen educación universitaria (53 por ciento). Además, la mayor parte vive en áreas urbanas (82 por ciento) en hogares con más de dos integrantes (80 por ciento).

 

Tabla 1: Características de las mujeres, según subgrupos de provincia de residencia y trabajo en ocupación. Región de Coquimbo, Chile, 2022. TR: trabajo remunerado y TDNR: trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

Características

Elqui (n = 256)

Limarí (n = 85)

TR

TDNR

Otro

TR

TDNR

Otro

 

66.4%

20.7%

12.9%

65.9%

17.6%

16.5%

Edad

25 años o menos

11.7%

4.7%

9.4%

9.4%

2.4%

9.4%

Entre 26 y 49 años

42.2%

13.3%

0.8%

44.7%

8.2%

2.4%

50 años o más

12.5%

2.7%

2.7%

11.8%

7.1%

4.7%

Estado civil

Soltera

43.4%

12.5%

9.8%

43.5%

10.6%

11.8%

Casada

15.2%

7.0%

2.0%

16.5%

5.9%

2.4%

Otro

7.8%

1.2%

1.2%

5.9%

1.2%

2.4%

Hijos

40.6%

16.4%

2.7%

48.2%

17.6%

8.2%

No

25.8%

4.3%

10.2%

17.6%

0.0%

8.2%

Nivel educativo

Secundario

9.4%

4.3%

2.7%

29.4%

9.4%

8.2%

Técnico

17.2%

4.3%

1.2%

12.9%

2.4%

0.0%

Universitario

39.8%

12.1%

9.0%

23.5%

5.9%

8.2%

Tamaño del hogar

1 persona

4.7%

0.0%

1.6%

1.2%

0.0%

1.2%

2 personas

12.9%

0.8%

2.0%

11.8%

1.2%

3.5%

3 personas

18.4%

6.3%

4.3%

11.8%

1.2%

1.2%

4 personas

12.5%

6.6%

1.6%

15.3%

7.1%

2.4%

5 personas

8.6%

3.1%

1.6%

11.8%

1.2%

1.2%

6 personas

4.3%

0.8%

0.8%

7.1%

3.5%

1.2%

7 o más personas

5.1%

3.1%

1.2%

7.1%

3.5%

5.9%

Zona

Urbana

58.2%

19.1%

12.1%

37.6%

11.8%

10.6%

 

Rural

8.2%

1.6%

0.8%

28.2%

5.9%

5.9%

Fuente: elaboración propia.

 

Tabla 1: Continuación

Características

Choapa (n = 43)

Total (n = 384)

TR

TDNR

Otro

TR

TDNR

Otro

Valor p

 

79.1%

18.6%

2.3%

67.7%

19.8%

12.5%

χ2

Edad

25 años o menos

14.0%

2.3%

2.3%

11.5%

3.9%

8.6%

< 0.001

Entre 26 y 49 años

53.5%

14.0%

0.0%

44.0%

12.2%

1.0%

69.7

50 años o más

11.6%

2.3%

0.0%

12.2%

3.6%

2.9%

Estado civil

Soltera

48.8%

7.0%

2.3%

44.0%

11.5%

9.4%

0.098

Casada

23.3%

9.3%

0.0%

16.4%

7.0%

1.8%

7.84

Otro

7.0%

2.3%

0.0%

7.3%

1.3%

1.3%

Hijos

62.8%

14.0%

0.0%

44.8%

16.4%

3.6%

< 0.001

No

16.3%

4.7%

2.3%

22.9%

3.4%

8.9%

37.86

Nivel educativo

Secundario

25.6%

4.7%

0.0%

15.6%

5.5%

3.6%

0.061

Técnico

25.6%

9.3%

0.0%

17.2%

4.4%

0.8%

9.0

Universitario

27.9%

4.7%

2.3%

34.9%

9.9%

8.1%

Tamaño del hogar

1 persona

0.0%

0.0%

0.0%

3.4%

0.0%

1.3%

0.005

2 personas

9.3%

0.0%

0.0%

12.2%

0.8%

2.1%

28.42

3 personas

18.6%

2.3%

0.0%

16.9%

4.7%

3.1%

4 personas

23.3%

4.7%

0.0%

14.3%

6.5%

1.6%

5 personas

14.0%

2.3%

0.0%

9.9%

2.6%

1.3%

6 personas

9.3%

7.0%

0.0%

5.5%

2.1%

0.8%

7 o más personas

4.7%

2.3%

2.3%

5.5%

3.1%

2.3%

Zona

Urbana

65.1%

11.6%

2.3%

54.4%

16.7%

10.7%

0.587

 

Rural

14.0%

7.0%

0.0%

13.3%

3.1%

1.8%

1.07

Fuente: elaboración propia.

 

Al examinar los resultados según la división territorial, se observa que las mujeres de la provincia de Elqui presentan niveles educativos más altos, menos hijos, hogares más pequeños y mayor población urbana en comparación con las mujeres de otras provincias. Por otro lado, la provincia de Choapa muestra los porcentajes más bajos de mujeres solteras, jóvenes (25 años o menos) y adultas mayores (50 años o más).

El análisis entre el trabajo en ocupación y las características de las mujeres revela una asociación estadísticamente significativa entre el TDNR y las variables edad (p < 0.001), hijos (p < 0.001) y tamaño del hogar (p = 0.005). En general, se observó que la mayoría de las mujeres que realizan el TDNR como ocupación principal son madres jóvenes, de entre 26 y 49 años, que viven en hogares con más de dos personas.

 

 

Uso del tiempo de las mujeres de la Región de Coquimbo

 

 

En la Tabla 2 se muestra el tiempo que las mujeres destinan diariamente a su ocupación principal. En general, se observa que aproximadamente tres de cada cuatro mujeres utilizan más de seis horas (74.1 por ciento), y casi la mitad dedica más de ocho horas (47.9 por ciento) a esta actividad. Esta distribución temporal se presenta de manera homogénea en las tres provincias de la Región.

 

Tabla 2: Tiempo empleado por las mujeres al realizar su ocupación principal de forma diaria, según subgrupos de provincia de residencia y trabajo en ocupación. Región de Coquimbo, Chile, 2022. TR: trabajo remunerado y TDNR: trabajo doméstico no remunerado

Elqui (n = 256)

Limarí (n = 85)

TR

TDNR

Otro

TR

TDNR

Otro

Tiempo empleado

66.4%

20.7%

12.9%

65.9%

17.6%

16.5%

Entre 1 y 2 horas

3.9%

0.8%

1.6%

4.7%

1.2%

3.5%

Entre 2 y 4 horas

0.8%

2.7%

2.3%

3.5%

1.2%

1.2%

Entre 4 y 6 horas

7.4%

3.5%

1.6%

9.4%

1.2%

3.5%

Entre 6 y 8 horas

20.7%

2.0%

3.1%

20.0%

2.4%

3.5%

Más de 8 horas

33.6%

11.7%

4.3%

28.2%

11.8%

4.7%

Fuente: elaboración propia.

 

Tabla 2: Continuación

Choapa (n = 43)

Total (n = 384)

TR

TDNR

Otro

TR

TDNR

Otro

Valor p

Tiempo empleado

79.1%

18.6%

2.3%

67.7%

19.8%

12.5%

χ2

Entre 1 y 2 horas

4.7%

0.0%

0.0%

4.2%

0.8%

1.8%

< 0.001

Entre 2 y 4 horas

11.6%

0.0%

0.0%

2.6%

2.1%

1.8%

28.52

Entre 4 y 6 horas

9.3%

0.0%

0.0%

8.1%

2.6%

1.8%

Entre 6 y 8 horas

23.3%

4.7%

2.3%

20.8%

2.3%

3.1%

Más de 8 horas

30.2%

14.0%

0.0%

32.0%

12.0%

3.9%

Fuente: elaboración propia.

 

El examen del tiempo empleado según la ocupación desarrollada también confirma el alto porcentaje de tiempo destinado a la realización de la actividad principal. Sin embargo, en términos relativos, se observa que las mujeres que realizan TDNR destinan más tiempo (más de ocho horas) a esta labor (61 por ciento) en comparación con aquellas que trabajan (47 por ciento) o que se dedican a otra actividad (31 por ciento). Ver Figura 3.

 

Figura 3: Tiempo empleado por las mujeres al realizar su ocupación o actividad principal de forma diaria, Región de Coquimbo, Chile, 2022 (n = 384)

Fuente: elaboración propia.

 

 

La Tabla 3, por su parte, presenta las principales tareas de trabajo doméstico que las mujeres realizan en un día típico, según la provincia de residencia. Destacan actividades como la limpieza de la vivienda (93.5 por ciento), cocinar o preparar alimentos o bebestibles (92.2 por ciento), lavar, secar o guardar la loza (92.2 por ciento), poner o recoger la mesa (91.9 por ciento) y limpiar la cocina (91.7 por ciento). Es decir, actividades asociadas a la preparación de alimentos y la limpieza.

 

Tabla 3: Principales tareas de trabajo doméstico que realizan las mujeres durante el día según provincia de residencia. Región de Coquimbo, Chile, 2022

Elqui (n = 256)

Limarí (n = 85)

Labor o actividad

No

No

Cocinar, preparar o calentar alimentos o bebestibles para el hogar

92.2%

7.8%

91.8%

8.2%

Poner o recoger la mesa

93.0%

7.0%

88.2%

11.8%

Lavar, secar o guardar la loza

93.4%

6.6%

90.6%

9.4%

Limpiar la cocina (lavaplatos, pisos, mesón, etc.)

91.4%

8.6%

94.1%

5.9%

Limpiar el interior/exterior de la vivienda (ordenar, hacer camas, trapear, etc.)

94.5%

5.5%

94.1%

5.9%

Botar o separar la basura

84.0%

16.0%

88.2%

11.8%

Lavar, tender o secar ropa (excluye tiempo de operación de la lavadora)

89.1%

10.9%

92.9%

7.1%

Planchar, doblar o guardar ropa

79.3%

20.7%

83.5%

16.5%

Confeccionar, tejer, reparar ropa o hacer mantenimiento a calzado

33.2%

66.8%

37.6%

62.4%

Fuente: elaboración propia.

 

Tabla 3: Continuación

Choapa (n = 43)

Total (n = 384)

Labor o actividad

No

No

Cocinar, preparar o calentar alimentos o bebestibles para el hogar

93.0%

7.0%

92.2%

7.8%

Poner o recoger la mesa

93.0%

7.0%

91.9%

8.1%

Lavar, secar o guardar la loza

88.4%

11.6%

92.2%

7.8%

Limpiar la cocina (lavaplatos, pisos, mesón, etc.)

88.4%

11.6%

91.7%

8.3%

Limpiar el interior/exterior de la vivienda (ordenar, hacer camas, trapear, etc.)

86.0%

14.0%

93.5%

6.5%

Botar o separar la basura

83.7%

16.3%

84.9%

15.1%

Lavar, tender o secar ropa (excluye tiempo de operación de la lavadora)

86.0%

14.0%

89.6%

10.4%

Planchar, doblar o guardar ropa

65.1%

34.9%

78.6%

21.4%

Confeccionar, tejer, reparar ropa o hacer mantenimiento a calzado

37.2%

62.8%

34.6%

65.4%

Fuente: elaboración propia.

 

 

Determinantes sociodemográficos del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado

 

 

El modelo de regresión logística presentado en la Tabla 4 muestra que los factores determinantes de la decisión de realizar trabajo doméstico y de cuidado no remunerado son los siguientes: hijos (b = 0.911, p = 0.006), tamaño del hogar (b = 1.123, p = 0.008), estado civil (b = 0.661, p = 0.021), edad (b = 0.735, p = 0.023) y nivel educativo (b = 0.556, p = 0.045). Es particularmente probable que las mujeres tengan como ocupación principal el TDNR cuando tienen hijos (2.5 veces más), viven en hogares con más de dos personas (tres veces más), están casadas (1.9 veces más), son adultas mayores de 49 años (2.1 veces más) y sin estudios de educación superior (1.7 veces más).

 

Tabla 4: Modelo de regresión logística binaria. Variable dependiente: trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. *Significativo a 5 por ciento, **Significativo a 1 por ciento

Ítem

B

Wald

Valor p

Exp(B)

95% I.C. Exp(B)

Edad (50 o más años)

0.735

5.138

 0.023*

2.086

1.105-3.941

Estado civil (Casada)

0.661

5.314

  0.021*

1.937

1.104-3.399

Hijos (Sí)

0.911

7.510

  0.006**

2.487

1.296-4.772

Educación (sin estudios superiores)

0.556

4.005

  0.045*

1.744

1.012-3.006

Tamaño del hogar (más de 2 personas)

1.123

7.103

  0.008**

3.075

1.346-7.025

Zona (Rural)

0.470

2.259

  0.133

1.601

0.867-2.955

Constante

-3.368

49.204

  0.000**

0.034

 

Prueba de Hosmer y Lemeshow

0.933

χ2 =2.42

 

 

R2 de Cox y Snell

0.124

 

 

R2 de Nagelkerke

0.184

 

 

 

 

Porcentaje global

0.771

 

 

 

 

Curva ROC

0.727

 

 

 

 

Fuente: elaboración propia.

 

Cabe mencionar que la capacidad explicativa del modelo fue de 18 por ciento (R2 de Nagelkerke), y se encontró que el ajuste del modelo fue adecuado según los resultados de la prueba de Hosmer-Lemeshow (χ2 = 2.4, p = 0.933). Además, el porcentaje global de clasificación correcta obtenido a través de la ecuación de regresión fue de 77 por ciento, y el modelo mostró un buen poder de discriminación, con un área bajo la curva superior a 70 por ciento (ROC = 0.73).

 

 

Satisfacción de las mujeres con la dedicación de su tiempo y aspectos de la vida

 

 

La Tabla 5 presenta el nivel de satisfacción de las mujeres con la dedicación de su tiempo, tanto en términos generales como según sus características sociodemográficas. En total, las mujeres tienen una satisfacción regular a baja, con calificaciones promedios que oscilan entre 2.6 y 3.5. Los análisis indican que las mujeres se sienten más satisfechas con el tiempo dedicado a sus hijos (M = 3.5) y a su pareja (M = 3.4), mientras que el tiempo destinado al descanso (M = 2.6), a ellas mismas y a sus pasatiempos (M = 2.8) son las categorías menos valoradas.  

 

Tabla 5: Nivel de satisfacción de las mujeres con la dedicación de su tiempo según características sociodemográficas. Prueba Kruskal-Wallis para contraste de medias (K-W). *Significativo a 10 por ciento, **Significativo a 5 por ciento, ***Significativo a 1 por ciento

 

 

¿Qué tan satisfecha está con el tiempo dedicado a?

Usted

Pareja

Hijos

Padres

 

Característica

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

Edad

25 años o menos

3.2 (2.9-3.4)

3.6 (3.3-3.9)

3.6 (3.0-4.3)

3.5 (3.3-3.8)

Entre 26 y 49 años

2.8 (2.6-3.0)

3.4 (3.2-3.6)

3.5 (3.4-3.7)

3.2 (3.0-3.4)

50 años o más

3.4 (3.1-3.7)

3.4 (3.0-3.8)

3.9 (3.6-4.2)

3.7 (3.3-4.0)

Valor p (K-W)

0.022**

0.200

0.877

0.075*

Estado civil

Soltera

3.0 (2.8-3.1)

3.4 (3.2-3.6)

3.6 (3.3-3.8)

3.4 (3.2-3.6)

Casada

3.1 (2.9-3.4)

3.7 (3.4-3.9)

3.8 (3.6-4.1)

3.5 (3.2-3.8)

Otra

2.9 (2.4-3.3)

3.1 (2.6-3.6)

3.5 (3.1-4.0)

3.0 (2.5-3.5)

Valor p (K-W)

0.492

0.045**

0.252

0.228

Nivel de Estudios

Básico/secundario

3.1 (2.8-3.3)

3.5 (3.2-3.8)

3.7 (3.4-3.9)

3.5 (3.3-3.8)

Técnico

3.0 (2.7-3.3)

3.4 (3.0-3.7)

3.5 (3.1-3.8)

3.3 (2.9-3.6)

Universitario

2.9 (2.8-3.1)

3.5 (3.3-3.7)

3.7 (3.5-4.0)

3.4 (3.2-3.6)

Valor p (K-W)

0.678

0.900

0.455

0.559

Ocupación

Trabajo remunerado

3.0 (2.8-3.1)

3.4 (3.2-3.6)

3.5 (3.3-3.7)

3.3 (3.1-3.5)

TDNR

2.7 (2.4-3.0)

3.5 (3.2-3.8)

3.9 (3.6-4.2)

3.6 (3.3-3.8)

Otra

3.6 (3.3-3.9)

3.7 (3.3-4.2)

3.6 (2.8-4.4)

3.5 (3.1-3.8)

Valor p (K-W)

0.002***

0.497

0.097*

0.472

Tamaño del hogar

1-2 personas

3.1 (2.9-3.4)

3.5 (3.2-3.9)

3.9 (3.5-4.3)

3.1 (2.8-3.4)

3-4 personas

3.0 (2.8-3.2)

3.5 (3.3-3.7)

3.6 (3.4-3.8)

3.4 (3.2-3.6)

5 o más personas

2.9 (2.7-3.1)

3.4 (3.1-3.7)

3.6 (3.3-3.9)

3.6 (3.3-3.8)

 

Valor p (K-W)

0.423

0.901

0.303

0.039**

Total

 

2.8 (2.6-3.1)

3.4 (3.1-3.6)

3.5 (3.3-3.8)

3.2 (3.0-3.5)

Fuente: elaboración propia.

 

Tabla 5: Continuación

 

 

¿Qué tan satisfecha está con el tiempo dedicado a?

Trabajo

Amigos

Hobby

Descanso

 

Característica

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

Edad

25 años o menos

3.3 (2.9-3.6)

3.1 (2.8-3.4)

3.0 (2.8-3.3)

3.0 (2.7-3.3)

Entre 26 y 49 años

3.2 (3.0-3.4)

3.0 (2.8-3.2)

2.9 (2.7-3.1)

2.7 (2.5-2.9)

50 años o más

3.7 (3.4-4.0)

3.4 (3.1-3.8)

3.3 (2.9-3.6)

3.1 (2.8-3.5)

Valor p (K-W)

0.958

0.626

0.349

0.145

Estado civil

Soltera

3.2 (3.1-3.4)

3.0 (2.8-3.2)

2.9 (2.7-3.1)

2.8 (2.6-2.9)

Casada

3.6 (3.3-3.8)

3.4 (3.1-3.6)

3.2 (3.0-3.5)

3.0 (2.7-3.2)

Otra

3.3 (2.8-3.9)

3.2 (2.6-3.7)

3.1 (2.5-3.6)

2.9 (2.4-3.4)

Valor p (K-W)

0.194

0.077*

0.114

0.457

Nivel de Estudios

Básico/secundario

3.2 (3.0-3.5)

3.2 (2.9-3.5)

3.2 (2.9-3.5)

2.9 (2.6-3.2)

Técnico

3.3 (2.9-3.6)

3.0 (2.7-3.3)

2.9 (2.6-3.2)

2.8 (2.5-3.1)

Universitario

3.4 (3.2-3.6)

3.1 (2.9-3.3)

3.0 (2.8-3.1)

2.8 (2.6-3.0)

Valor p (K-W)

0.647

0.693

0.357

0.883

Ocupación

Trabajo remunerado

3.4 (3.2-3.5)

3.1 (2.9-3.3)

3.0 (2.9-3.2)

2.8 (2.6-3.0)

TDNR

3.0 (2.5-3.5)

2.9 (2.6-3.2)

2.7 (2.3-3.0)

2.5 (2.2-2.8)

Otra

3.1 (2.5-3.7)

3.4 (3.1-3.8)

3.3 (2.9-3.6)

3.4 (3.1-3.8)

Valor p (K-W)

0.182

0.138

0.059*

0.001***

Tamaño del hogar

1-2 personas

3.3 (3.0-3.7)

3.1 (2.8-3.4)

3.1 (2.8-3.4)

2.9 (2.6-3.2)

3-4 personas

3.3 (3.1-3.5)

3.1 (2.9-3.3)

2.9 (2.7-3.1)

2.8 (2.6-3.0)

5 o más personas

3.3 (3.1-3.6)

3.1 (2.8-3.3)

3.1 (2.8-3.3)

2.9 (2.6-3.1)

 

Valor p (K-W)

0.930

0.972

0.490

0.791

Total

 

3.2 (2.9-3.4)

3.0 (2.8-3.3)

2.8 (2.6-3.1)

2.6 (2.4-2.9)

Fuente: elaboración propia.

 

Al examinar cada característica sociodemográfica, se observa que las mujeres mayores de 50 años, casadas y jubiladas o pensionadas, así como aquellas que viven en hogares pequeños de una o dos personas, reportan un nivel de satisfacción mayor. Por otro lado, se observa que las mujeres de entre 26 y 49 años, con estudios técnicos, que realizan trabajo doméstico y de cuidado no remunerado y que viven en hogares con más de dos personas, presentaron los niveles más bajos de satisfacción en relación con la dedicación de su tiempo.

Por su parte, el análisis de diferencia de medias entre grupos reveló que distintas características sociodemográficas están relacionadas con la satisfacción en el uso del tiempo. Los resultados, con mayor significancia estadística (p < 0.05), muestran que las mujeres jubiladas o pensionadas reportan la mayor satisfacción en cuanto al tiempo dedicado a sí mismas y al descanso. También, se observó que las mujeres mayores de 49 años, casadas y que viven en hogares con menos de tres personas, expresan satisfacción con el tiempo dedicado a sí mismas, a su pareja y a sus hijos, respectivamente.

Los datos de la Tabla 6 muestran que las mujeres presentan un nivel de satisfacción bajo en todos los aspectos de vida evaluados. Los promedios oscilan entre 2.8 y 3.2, siendo 5 el puntaje que indica total satisfacción. En particular, destacan los valores mayores obtenidos en relación con el trabajo (M = 3.2) y el desarrollo profesional y personal (M = 3.1), mientras que la situación económica y la cantidad de tiempo libre son las variables peor evaluadas (M = 2.8). Además, la calidad del tiempo libre, el equilibrio entre trabajo y familia, y la estabilidad emocional también recibieron valoraciones desfavorables, con promedios de 2.9.

Por otra parte, cabe resaltar que, en el caso de las mujeres con pareja o que viven con otra persona adulta, 46.7 por ciento expresó no estar satisfecha o totalmente satisfecha con la forma en que se distribuyen las tareas del hogar como lavar, cocinar, limpiar, entre otras.

 

Tabla 6: Nivel de satisfacción de las mujeres con diversos aspectos de su vida según características sociodemográficas. Prueba Kruskal-Wallis para contraste de medias (K-W). *Significativo a 10 por ciento, **Significativo a 5 por ciento, ***Significativo a 1 por ciento

 

 

¿Qué tan satisfecha está con los siguientes aspectos de su vida?

Situación económica

Trabajo

Cantidad de tiempo libre

Calidad de tiempo libre

 

Característica

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

Edad

25 años o menos

2.6 (2.4-2.9)

2.9 (2.7-3.2)

3.0 (2.7-3.3)

3.1 (2.9-3.4)

Entre 26 y 49 años

2.8 (2.6-2.9)

3.1 (2.9-3.3)

2.7 (2.5-2.8)

2.8 (2.7-3.0)

50 años o más

3.1 (2.8-3.4)

3.4 (3.1-3.7)

3.0 (2.7-3.3)

3.1 (2.8-3.4)

Valor p (K-W)

0.0257**

0.0320**

0.0477**

0.0868*

Estado

Soltera

2.7 (2.5-2.9)

3.0 (2.9-3.2)

2.8 (2.6-2.9)

2.9 (2.8-3.1)

civil

Casada

3.1 (2.9-3.4)

3.2 (3.0-3.5)

2.8 (2.6-3.1)

2.9 (2.7-3.2)

Otra

2.6 (2.2-3.1)

3.3 (2.9-3.8)

3.0 (2.6-3.4)

2.9 (2.5-3.4)

Valor p (K-W)

0.0064***

0.1854

0.6760

0.9724

Estudios

Básico/secundario

2.6 (2.4-2.9)

3.0 (2.8-3.2)

2.9 (2.6-3.1)

2.9 (2.7-3.2)

Técnico

2.8 (2.5-3.0)

2.8 (2.5-3.2)

2.7 (2.4-3)

2.8 (2.5-3.0)

Universitario

2.9 (2.7-3.1)

3.3 (3.1-3.5)

2.8 (2.7-3)

3.0 (2.8-3.2)

Valor p (K-W)

0.1917

0.0231**

0.5394

0.3238

Ocupación

Trabajo remunerado

2.9 (2.7-3.0)

3.2 (3.1-3.4)

2.7 (2.6-2.9)

2.9 (2.8-3.1)

TDNR

2.7 (2.4-2.9)

2.6 (2.0.2-3)

2.7 (2.4-3.0)

2.7 (2.4-3.0)

Otro

2.8 (2.4-3.1)

3.0 (2.5-3.6)

3.4 (3-3.7)

3.4 (3.0-3.7)

Valor p (K-W)

0.4106

0.0091***

0.0025***

0.0159**

Tamaño

1-2 personas

2.9 (2.7-3.2)

3.5 (3.2-3.7)

2.8 (2.6-3.1)

2.9 (2.7-3.2)

del hogar

3-4 personas

2.7 (2.5-2.9)

3.0 (2.8-3.2)

2.7 (2.6-2.9)

2.9 (2.7-3.1)

5 o más personas

2.8 (2.6-3.0)

3.1 (2.9-3.3)

3.0 (2.7-3.2)

3.0 (2.7-3.2)

Valor p (K-W)

0.4432

0.0211**

0.2759

0.9375

Total

 

2.8 (2.7-2.9)

3.2 (3.0-3.3)

2.8 (2.6-2.9)

2.9 (2.8-3.0)

Fuente: elaboración propia.

 

Tabla 6: Continuación

 

 

¿Qué tan satisfecha está con los siguientes aspectos de su vida?

Balance trabajo-familia

Estabilidad emocional

Desarrollo Personal

Desarrollo Profesional

 

Característica

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

M (IC 95%)

Edad

25 años o menos

3.1 (2.9-3.4)

2.8 (2.6-3.1)

3.1 (2.8-3.3)

3.0 (2.7-3.2)

Entre 26 y 49 años

2.8 (2.6-3)

2.9 (2.7-3.0)

3.0 (2.8-3.1)

2.9 (2.8-3.1)

50 años o más

3.1 (2.8-3.5)

3.0 (2.7-3.3)

3.4 (3.1-3.7)

3.3 (3.0-3.7)

Valor p (K-W)

0.0386**

0.4720

0.0180**

0.0310**

Estado

Soltera

2.9 (2.8-3.1)

2.8 (2.7-3.0)

3.0 (2.9-3.2)

3.0 (2.9-3.2)

civil

Casada

3.1 (2.8-3.3)

3.1 (2.9-3.4)

3.2 (2.9-3.4)

3.1 (2.8-3.4)

Otra

2.7 (2.3-3.1)

2.8 (2.4-3.1)

3.1 (2.8-3.5)

3.0 (2.5-3.4)

Valor p (K-W)

0.2187

0.1112

0.5561

0.8426

Estudios

Básico/secundario

3.1 (2.8-3.3)

3.0 (2.7-3.2)

3.1 (2.9-3.4)

2.9 (2.6-3.1)

Técnico

2.7 (2.4-2.9)

2.7 (2.5-3.0)

2.9 (2.6-3.1)

2.8 (2.5-3.1)

Universitario

3.0 (2.8-3.2)

2.9 (2.8-3.1)

3.1 (3.0-3.3)

3.2 (3.0-3.3)

Valor p (K-W)

0.0597*

0.3853

0.2326

0.0453**

Ocupación

Trabajo remunerado

2.9 (2.7-3.0)

2.9 (2.7-3.0)

3.2 (3.0-3.3)

3.1 (3.0-3.3)

TDNR

3.0 (2.6-3.3)

2.9 (2.6-3.1)

2.6 (2.3-2.9)

2.3 (2.0-2.7)

Otro

3.3 (2.9-3.7)

3.0 (2.7-3.3)

3.4 (3.1-3.7)

3.3 (3.0-3.7)

Valor p (K-W)

0.2123

0.8411

0.0005***

p < 0.001***

Tamaño

1-2 personas

3.1 (2.8-3.4)

2.9 (2.6-3.2)

3.3 (3.1-3.6)

3.6 (3.3-3.8)

del hogar

3-4 personas

2.8 (2.6-3.0)

2.9 (2.7-3.1)

2.9 (2.7-3.1)

2.8 (2.6-3.0)

5 o más personas

3.0 (2.8-3.2)

2.9 (2.7-3.1)

3.1 (2.9-3.3)

3.0 (2.8-3.2)

Valor p (K-W)

0.2810

0.9727

0.0389**

0.0001***

Total

 

2.9 (2.8-3.1)

2.9 (2.8-3.0)

3.1 (3.0-3.3)

3.1 (3.0-3.3)

Fuente: elaboración propia.

 

Concretamente, el escrutinio del nivel de satisfacción según las características sociodemográficas reveló que las mujeres con promedios más altos son aquellas de 50 o más años, casadas, con estudios universitarios, pensionadas o jubiladas, y que viven en hogares pequeños (1-2 personas). En contraste, las mujeres de entre 26 y 49 años, con estudios técnicos, que realizan trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, y que viven en hogares con más de dos personas, presentan niveles de satisfacción menos favorables, lo que concuerda con los hallazgos obtenidos acerca de la satisfacción con el uso del tiempo.

La comparación de medias entre grupos revela un vínculo entre las características sociodemográficas y la satisfacción en diferentes ámbitos de la vida. Los resultados con una mayor significancia estadística (p < 0.05) indican que las mujeres mayores de 49 años son las más satisfechas en casi todos los aspectos de su vida, a excepción de la estabilidad emocional. Asimismo, las mujeres que viven en hogares pequeños (1-2 personas) evidencian grados de satisfacción relevantes con su trabajo, desarrollo personal y profesional. También, destaca el nivel de satisfacción más alto de las mujeres con estudios universitarios en relación con su trabajo y desarrollo profesional.

Es interesante notar que la dimensión de estabilidad emocional no mostró diferencias significativas en los promedios obtenidos para las características evaluadas, los cuales varían entre 2.8 y 3. Esto sugiere que, en general, las mujeres no se sienten satisfechas con su habilidad para gestionar sus emociones de manera efectiva, lo que se refleja en una calificación baja que se mantiene constante en todos los aspectos estudiados.

 

 

Estrés y fuentes de estrés

 

 

En la Figura 4 se observa que 92 por ciento de las mujeres afirman sentirse estresadas, ya sea algunas veces (73 por ciento) o siempre (20 por ciento), donde las principales fuentes de estrés son los problemas económicos (29 por ciento), el trabajo doméstico (25 por ciento), la delincuencia (20 por ciento), el estudio (19.5 por ciento) y la vida en familia (16 por ciento).

 

Figura 4: Estrés percibido por las mujeres, Región de Coquimbo, 2022 (n = 384)

Fuente: elaboración propia.

 

Por lo demás, la Figura 5 muestra que las mujeres que experimentan niveles más altos de estrés son aquellas que viven solas o en pareja (22 por ciento), que tienen como ocupación principal el trabajo doméstico (25 por ciento), cuentan con estudios de nivel técnico (23 por ciento), están solteras (20 por ciento) y tienen 25 años o menos (24 por ciento).

 

Figura 5: Nivel de estrés percibido según características sociodemográficas de las mujeres, Región de Coquimbo, Chile, 2022 (n = 384)

Fuente: elaboración propia.

 

En síntesis, los resultados anteriores indican que, en general, el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado afecta desfavorablemente la satisfacción de las mujeres en cuanto al uso del tiempo, el bienestar en la vida y el estrés percibido.

 

 

Discusión

 

 

El propósito de este estudio fue doble. Primero, analizar el tiempo que las mujeres dedican a las diferentes actividades de la vida diaria; segundo, examinar los factores que influyen en el nivel de satisfacción y estrés de las mujeres con el uso de su tiempo y diferentes aspectos de sus vidas. El estudio buscó comprender la magnitud de estas responsabilidades y su impacto en la vida de las mujeres, así como identificar posibles áreas de mejora para promover una distribución más equitativa del trabajo y el cuidado en el hogar. Al comprender mejor estas dinámicas, se espera poder contribuir a la implementación de políticas y medidas que mejoren la calidad de vida de las mujeres y promuevan la igualdad de género en el ámbito doméstico.

En primer lugar, en cuanto al perfil de las mujeres de la Región de Coquimbo, se observa que dos de cada diez tienen como ocupación principal el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. La mayoría son madres jóvenes adultas que viven en hogares con más de dos integrantes. En este sentido, Arteaga, Abarca, Pozo y Madrid (2021) evidencian, en su estudio sobre maternidad, identidad y trabajo en Chile, la intrínseca interconexión entre las esferas productiva y reproductiva. En particular, la maternidad desempeña un papel crucial en la formación de las identidades laborales de las mujeres, generando tensiones en la conciliación entre trabajo y responsabilidades familiares. La tradicional división de roles, junto con las responsabilidades adicionales que surgen al formar una familia, complica aún más la armonización entre empleo y hogar, lo que afecta directamente sus proyecciones laborales y orienta sus esfuerzos hacia la búsqueda de autonomía y el bienestar de sus hijos (Rodríguez y Muñoz, 2018).

Lo anterior confirma que una de las principales razones por las que las mujeres no buscan trabajo o no están disponibles para trabajar de manera remunerada son las responsabilidades familiares permanentes, como el cuidado de hijos o padres, tal como fue revelado en la Encuesta Nacional de Empleo 2022 (Instituto Nacional de Estadísticas, 2022) y en otras investigaciones afines (Amarante y Rossel, 2018; Elson, 2017; Odriozola e Imbert, 2020). Por lo demás, se reafirma que, a pesar de que las mujeres han logrado aumentar su participación en el mercado laboral, esto no ha llevado a un avance en términos de igualdad; por el contrario, muchas se ven atrapadas en una doble jornada laboral que incrementa su carga de trabajo y su vulnerabilidad social.

Los resultados del modelo de regresión indican que las mujeres tienen una mayor probabilidad de dedicarse principalmente al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado si tienen hijos, viven en hogares con más de dos miembros, están casadas, son adultas mayores de 49 años y no cuentan con estudios superiores. En ese sentido, Singh y Pattanaik (2020) encontraron que las mujeres de grupos de edad avanzada y con niveles educativos más bajos son más propensas a estar involucradas en actividades domésticas no remuneradas en comparación con mujeres de otros grupos etarios o niveles educativos. Entre las razones que explican esta tendencia destacan los roles tradicionales de género, que asignan a las mujeres la responsabilidad principal de las tareas del hogar, incluso en etapas de mayor adultez o vejez. Esta situación, que también está relacionada con cambios en la estructura familiar, implica que a medida que las personas mayores reducen su participación en el trabajo remunerado o se jubilan, pueden tener más tiempo libre disponible para realizar tareas domésticas o cuidar a familiares que lo necesiten, como cónyuges, hijos adultos o nietos.

En segundo lugar, en cuanto al uso del tiempo, se confirma lo expuesto en numerosas investigaciones en cuanto a que las mujeres dedican significativamente más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (Doan, Thorning, Furuya-Kanamori y Strazdins, 2021; Domínguez, Muñiz y Rubilar, 2019; Espino, Hermeto y Luz, 2022; Muriithi, Mutegi y Mwabu, 2020; Ratheesh y Anita, 2022; Samtlebe y Müller, 2020). Particularmente, los hallazgos revelan que cerca de tres cuartas partes de las mujeres invierten más de seis horas diarias en este tipo de trabajo, y casi la mitad, más de ocho horas. Esta sobrecarga horaria perpetúa las desigualdades de género y contribuye a la exclusión de las mujeres de empleos remunerados y otras oportunidades, limitando así el desarrollo de su trayectoria laboral (Bustos, 2017).

Entre las principales tareas de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, destacan aquellas relacionadas con la limpieza del hogar y la preparación de alimentos para la familia. En este último aspecto, estudios que indican que la doble presencia, resultado de los roles de género, condiciona las estrategias alimentarias familiares en sus fases de provisión, preparación y consumo, lo que compromete incluso la calidad de la alimentación familiar, especialmente para las mujeres-madres. Así, estas mujeres asumen responsabilidades que trascienden su propio bienestar, generando tensiones y precariedad tanto en su vida personal como familiar (Anigstein, 2020; Chisaro, García, Gattás, Mandaglio, Galarza y Paiva, 2020).

En tercer lugar, el examen del nivel de satisfacción con el uso del tiempo revela que las mujeres tienen una satisfacción regular a baja, sintiéndose más satisfechas con el tiempo dedicado a sus hijos y a su pareja, y menos satisfechas con tiempo dedicado para descansar, cuidar de sí mismas y disfrutar de sus pasatiempos. Esto muestra que las mujeres experimentan cierta insatisfacción al no poder dedicar suficiente tiempo de calidad para su propio descanso y actividades personales. Además, su tiempo libre suele ser fragmentado, interrumpido y combinado con otras obligaciones vinculadas con el trabajo no remunerado y las responsabilidades domésticas y familiares, es decir, tiempo para los otros (Yopo, 2016).

En cuarto lugar, se observa que las mujeres presentan un nivel de satisfacción bajo en todos los aspectos de vida evaluados, destacando como elementos positivos el trabajo y el desarrollo profesional y personal, y como aspectos negativos la situación económica y la cantidad de tiempo libre. Esto resalta las dificultades que enfrentan para conciliar su vida laboral y personal. Así, ellas perciben mayor complacencia con actividades asociadas al ámbito del trabajo y menos con el ámbito personal, lo que crea un desequilibrio que limita su satisfacción general con la vida (Noda, 2020).

Por lo demás, cabe denotar que, en general, las mujeres no se sienten satisfechas con su capacidad para manejar sus emociones de manera efectiva. En relación a esto, existen estudios que advierten que el neuroticismo, entendido como la falta de estabilidad emocional, tiene un impacto negativo en el bienestar psicológico y la calidad de vida de las mujeres (Restrepo, Delgado, Diosa, Mendoza y Zuleta, 2022). Por ello, fortalecer el manejo de las emociones se torna fundamental para disminuir su vulnerabilidad y aumentar su resiliencia (Morán, Fínez y Fernández-Abascal, 2017).

También, destaca el hecho de que una proporción significativa de las mujeres no está satisfecha con la forma con que se distribuyen las tareas domésticas en el hogar. Esta situación, como indica la investigación de Flèche, Lepinteur y Powdthavee (2020) realizada en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, contribuye a que las mujeres reporten, en promedio, una menor satisfacción con la vida. En este sentido, se refuerza la necesidad de abordar la distribución de las responsabilidades domésticas de manera más equitativa para promover el bienestar y la igualdad de género.

En quinto lugar, al analizar el estrés percibido y sus principales fuentes, se observa que prácticamente todas las mujeres experimentan estrés en alguna medida, ya sea ocasionalmente o de forma constante. Esta situación se agrava por la considerable cantidad de tiempo que dedican a sus ocupaciones principales, lo que resulta en una sobrecarga laboral que puede conducir a la depresión y manifestarse en problemas físicos y psicosomáticos (Soria y Lara de Jesùs, 2018; Soria y Mayen, 2017). Esto es especialmente preocupante si se considera que existen investigaciones que asocian negativamente el trabajo doméstico no remunerado con la salud mental (Ervin, Taouk, Alfonzo, Hewitt y King, 2022; Ervin, Taouk, Hewitt y King, 2023).

Además del trabajo doméstico, los resultados señalan que los factores detonantes de los problemas de salud mental están relacionados con las dificultades económicas y la inseguridad (delincuencia), que son fuentes comunes de estrés para muchas personas y se califican como una de las mayores preocupaciones de nuestros tiempos, debido a su impacto negativo en el bienestar de los hogares (Maeda, Nomura, Hiraike, Sugimori, Kinoshita y Osuga, 2019; Wei y Chen, 2014).

También la vida académica, especialmente en etapas educativas exigentes como la universidad, puede generar una gran cantidad de estrés. Las altas expectativas académicas, las largas horas de estudio y la presión por obtener resultados pueden llevar a la ansiedad y al agotamiento. Los estudiantes a menudo enfrentan una gran cantidad de responsabilidades y demandas académicas, lo que contribuye a niveles elevados de estrés (Osorno-Foronda, De Hoyos-Rivera, García-Vallejo y Córdoba-Sánchez, 2021). Es más, en el caso de las madres universitarias, se ha observado que su rol de estudiante se ve afectado significativamente, lo que puede resultar en una mayor duración para completar la carrera en comparación con otras estudiantes (Rodríguez y Muñoz, 2018).

La vida en familia también puede ser una fuente de estrés, a pesar de ser un ámbito importante y gratificante. Las tensiones familiares, las responsabilidades parentales y las dificultades en las relaciones pueden generar estrés significativo. Existe evidencia que muestra vínculos relevantes entre el conflicto entre equilibrio trabajo-vida personal con la angustia psicológica (agotamiento emocional, malestar emocional, ansiedad, irritabilidad y hostilidad, hipertensión, depresión), el estrés relacionado con la familia (estrés parental y conyugal afectivo) y la manifestación de síntomas de enfermedad (quejas somáticas, presión arterial y colesterol altos, abuso de alcohol y consumo de cigarrillos) (Sirgy y Lee, 2017).

Finalmente, es importante destacar que, para lograr una economía más igualitaria para las mujeres, se requieren esfuerzos integrales en el ámbito del hogar, el estado, el mercado y la sociedad. En esta línea, el enfoque de las Tres R, puede considerarse como una estrategia apropiada para cambiar el estatus laboral de las mujeres y poder reducir la carga de trabajo no remunerado que enfrentan las mujeres (Singh y Pattanaik, 2020). Por lo tanto, sería recomendable abordar los estereotipos impuestos por la sociedad, crear mejores opciones a través de la provisión esencial por parte del mercado y el estado, y fomentar una trayectoria profesional que ofrezca una mejor compensación económica por el trabajo no remunerado en el mercado laboral, y medidas de conciliación laboral. Esto implica un cambio de paradigma en las normas sociales para mejorar el estatus de las mujeres, aumentar su nivel educativo, invertir en la provisión pública esencial por parte del estado y promover un mercado laboral inclusivo.

 

 

Conclusiones

 

 

Con base en los resultados y su discusión, se concluye que las mujeres enfrentan una doble carga laboral en la sociedad, debiendo equilibrar su vida personal y profesional en un contexto donde predominan las responsabilidades domésticas y de cuidado no remunerado. Se observa también que características personales, como la edad, el estado civil, la maternidad, el nivel educativo y el tamaño del hogar, influyen significativamente en la propensión de las mujeres a asumir estas tareas como su ocupación principal. Además, se demuestra que el trabajo doméstico y de cuidado impacta negativamente en los niveles de estrés y en la satisfacción de las mujeres respecto a la dedicación de su tiempo y a distintos aspectos de sus vidas.

Por consiguiente, es fundamental reconocer el valor del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado realizado por las mujeres como un paso crucial para cerrar la brecha de género y revertir la desigualdad presente en el ámbito laboral. El análisis de la distribución del tiempo en sus actividades diarias proporciona información valiosa sobre los desafíos que enfrentan al equilibrar su vida personal, familiar y laboral, revelando las disparidades de género que perpetúan la brecha salarial y la subvaloración de su trabajo.

Se espera que los resultados de este estudio generen conciencia sobre la necesidad de mejorar la calidad de vida de las mujeres y proporcionen a los responsables de la formulación de políticas públicas las herramientas necesarias para desarrollar estrategias efectivas que aborden estas desigualdades. Para ello, se proponen diversas iniciativas.

En primer lugar, sería beneficioso desarrollar programas que faciliten la conciliación entre la vida laboral y familiar, impulsando un equilibrio real entre ambas esferas. Igualmente, es fundamental incentivar una distribución equitativa de las responsabilidades domésticas mediante campañas de sensibilización que destaquen la importancia del trabajo de cuidado y fomenten la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. Además, es imperativo establecer iniciativas que aseguren el acceso a servicios de cuidado asequibles y de calidad, alentando la participación activa de todos en estas tareas y desafiando los estereotipos de género. También es esencial incluir políticas públicas que aborden el bienestar emocional de las mujeres, promoviendo programas de apoyo psicológico y la creación de redes de apoyo que les ayuden a desarrollar habilidades para gestionar sus emociones. Por último, la implementación de programas de capacitación para empleadores y empleados que subrayen la importancia de la equidad de género en el ámbito laboral es vital para fomentar un entorno más inclusivo y justo.

Estas medidas no solo responden a las realidades actuales, sino que también anticipan desafíos futuros, contribuyendo así a un desarrollo social y económico más equitativo.

 

Referencias bibliográficas

Addati, L., Cattaneo, U., Esquivel, V. y Valarino, I. (2019). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. Oficina Internacional del Trabajo (OIT). https://www.ilo.org/global/publications/books/WCMS_737394/lang--es/index.htm

Álvarez, M. (2015). “Políticas públicas de cuidado con corresponsabilidad”. En Revista Novedades en Población, 11(21), 130–136. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-40782015000100009

Amarante, V. and Rossel, C. (2018). “Unfolding Patterns of Unpaid Household Work in Latin America”. In Feminist Economics, 24(1), 1–34. https://doi.org/10.1080/13545701.2017.1344776

Anigstein, M. S. (2020). “Trabajo femenino y doble presencia como condicionante de las estrategias alimentarias familiares y los estilos de vida en hogares de Santiago de Chile”. En Cadernos de Saude Publica, 36(9), 1–11. https://doi.org/10.1590/0102-311X00199819

Arriagada, I. y Todaro, R. (2012). Cadenas globales de cuidados: El papel de las migrantes peruanas en la provisión de cuidados en Chile. ONU-Mujeres. https://trainingcentre.unwomen.org/instraw-library/2012-R-MIG-CHL.pdf

Arteaga, C., Abarca, M., Pozo, M. B. y Madrid, G. (2021). “Identidad, maternidad y trabajo Un estudio entre clases sociales en Chile”. En Revista de Ciencias Sociales, 34(48), 155–173. https://doi.org/10.26489/rvs.v34i48.7

Avilés-Lucero, F. (2020). Estimación del Trabajo Doméstico no Remunerado. Banco Central de Chile. https://www.bcentral.cl/documents/33528/3015423/estimacion-trabajo-domestico-noremunerado.pdf/977aa3c3-7a61-20fe-be66-85c68c7707b0

Batthyány, K. y Scavino, S. (2018). “Valorización económica de los cuidados no remunerados en salud: un aporte al reconocimiento del trabajo invisible de los hogares y las mujeres”. En Revista Gerencia y Políticas de Salud, 17(34), 1–18. https://doi.org/10.11144/Javeriana.rgps17-34.vecr

Boo, H. S. (2021). “Unpaid domestic work and gender inequality in the time of Covid-19 in Malaysia”. In Pertanika Journal of Social Sciences and Humanities, 29(3), 1765–1781. https://doi.org/10.47836/pjssh.29.3.16

Brunet, I. y Santamaría, C. (2016). “La economía feminista y la división sexual del trabajo”. En Anuario de Psicología, 4(1), 61–86. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=97017401006

Bustos, B. (2017). “Profesionales, trayectorias y uso del tiempo. Egresadas de la Universidad de Guadalajara”. En Revista de Estudios de Género, La Ventana, 45, 269–305. https://revistalaventana.cucsh.udg.mx/index.php/LV/article/view/5058/5811

Chisaro, F., García, L., Gattás, M. F., Mandaglio, A., Galarza, N. y Paiva, M. (2020). “Si no lo hago yo, no lo hace nadie. Elecciones alimentarias y trabajo doméstico ¿una cuestión de género?” En Diaeta 38(172), 20–31. https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/biblio-1278973

Doan, T., Thorning, P., Furuya-Kanamori, L. and Strazdins, L. (2021). “What Contributes to Gendered Work Time Inequality? An Australian Case Study”. In Social Indicators Research, 155(1), 259–279. https://doi.org/10.1007/s11205-020-02597-0

Domínguez, M., Muñiz, L. y Rubilar, G. (2019). “El trabajo doméstico y de cuidados en las parejas de doble ingreso. Análisis comparativo entre España, Argentina y Chile”. En Revista de Sociología, 104(2), 337–374. https://doi.org/10.5565/rev/papers.2576

Elson, D. (2017). “Recognize, Reduce, and Redistribute Unpaid Care Work: How to Close the Gender Gap. In New Labor Forum, 26(2), 52–61. https://doi.org/10.1177/1095796017700135

Ervin, J., Taouk, Y., Alfonzo, L. F., Hewitt, B. and King, T. (2022). “Gender differences in the association between unpaid labour and mental health in employed adults: a systematic review”. In The Lancet Public Health, 7(9), e775–e786. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(22)00160-8

Ervin, J., Taouk, Y., Hewitt, B. and King, T. (2023). “The association between unpaid labour and mental health in working-age adults in Australia from 2002 to 2020: a longitudinal population-based cohort study”. In The Lancet Public Health, 8(4), e276–e285. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(23)00030-0

Escalante-Herrera, A. C. y Ramírez-Montes, A. L. (2022). “Los efectos del Covid-19 para las mujeres en América Latina y el Caribe”. En Relaciones Internacionales, 95(2), 39–61. https://doi.org/10.15359/ri.95-2.2

Esparza, M. A. (2020). “Uso del tiempo, trabajo doméstico y la doble jornada laboral de las mujeres en Hermosillo, Sonora México, un análisis desde la perspectiva de género”. En Trabajo y Sociedad, 35, 351–374. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7557013

Espino, I., Hermeto, A. and Luz, L. (2022). “Gender differences in time allocation to paid and unpaid work: evidence from urban households in Guatemala, 2000–2014”. In Community, Work and Family, 27(2), 154–169. https://doi.org/10.1080/13668803.2022.2130032

Farré, L., Fawaz, Y., González, L. and Graves, J. (2022). “Gender Inequality in Paid and Unpaid Work During Covid-19 Times”. In Review of Income and Wealth, 68(2), 323–347. https://doi.org/10.1111/roiw.12563

Flèche, S., Lepinteur, A. and Powdthavee, N. (2020). “Gender norms, fairness and relative working hours within households”. In Labour Economics, 65, 101866. https://doi.org/10.1016/j.labeco.2020.101866

Furtado, R., Seens, H., Ziebart, C., Fraser, J. y MacDermid, J. C. (2022). “Understanding the unpaid work roles amongst households, during Covid-19”. In Aging and Health Research, 2(2), 100071. https://doi.org/10.1016/j.ahr.2022.100071

García, B. (2019). “El trabajo doméstico y de cuidado: su importancia y principales hallazgos en el caso mexicano”. En Estudios Demograficos y Urbanos, 34(2), 237–267. https://doi.org/10.24201/edu.v34i2.1811

Instituto Nacional de Estadísticas. (2022). Encuesta Nacional de Empleo. Principales resultados trimestre móvil diciembre 2021-febrero de 2022. Chile: INE. https://www.ine.gob.cl/docs/default-source/prensa-y-comunicacion/2022-03-29_resultados_ene_def-2022.pdf?sfvrsn=4d4f152f_2

Instituto Nacional de Estadísticas. (2018). ENUT Encuesta Nacional Sobre Uso del Tiempo. La Dimensión Personal del Tiempo, ENUT 2015. Chile: INE. https://www.proyectoocio.cl/wp-content/themes/proyectoocio/archivos/08. INE - La dimensión personal del tiempo.pdf

Janzen, B. and Hellsten, L. A. (2021). “Household income and psychological distress: Exploring women’s paid and unpaid work as mediators”. In International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(12), 6402. https://doi.org/10.3390/ijerph18126402

Jiménez-Fontana, P. (2016). “Retos para materializar el dividendo de género perfiles de uso de tiempo en Costa Rica”. En Población y Salud en Mesoamérica, 13(2), 1–23. https://doi.org/10.15517/psm.v13i2.21748

Maeda, E., Nomura, K., Hiraike, O., Sugimori, H., Kinoshita, A. and Osuga, Y. (2019). “Domestic work stress and self-rated psychological health among women: A cross-sectional study in Japan”. In Environmental Health and Preventive Medicine, 24(1), 1–11. https://doi.org/10.1186/s12199-019-0833-5

Margarit, D., León, V., Roessler, P., Torres, A. y Álvarez, I. (2022). “Migración, ciudad y mujeres: La movilidad en la vida cotidiana como herramienta de conocimiento”. En Rumbos TS, 17(27), 51–74. https://doi.org/10.51188/rrts.num27.625

Matthaei, J. (2001). “Healing ourselves, healing our economy: paid work, unpaid work, and the next stage of feminist economic transformation”. In Review of Radical Political Economics, 33(4), 461–494. https://doi.org/10.1177/048661340103300406

Morán, M. C., Fínez, M. J. y Fernández-Abascal, E. G. (2017). “Sobre la felicidad y su relación con tipos y rasgos de personalidad”. En Clinica y Salud, 28(2), 59–63. https://doi.org/10.1016/j.clysa.2016.11.003

Muriithi, M. K., Mutegi, R. G. and Mwabu, G. (2020). “Counting unpaid work in Kenya: Gender and age profiles of hours worked and imputed wage incomes”. In Journal of the Economics of Ageing, 17, 1–8. https://doi.org/10.1016/j.jeoa.2017.04.004

Noda, H. (2020). “Work–Life Balance and Life Satisfaction in OECD Countries: A Cross-Sectional Analysis”. In Journal of Happiness Studies, 21(4), 1325–1348. https://doi.org/10.1007/s10902-019-00131-9

Odriozola, S. e Imbert, J. C. (2020). “Trabajo, género y cuidado: una visión desde la realidad contemporánea de Cuba”. En Economía y Desarrollo, 63(1), e10. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0252-85842020000100010&lng=es&tlng=es

Osorno-Foronda, M. A., De Hoyos-Rivera, M., García-Vallejo, M. A. y Córdoba-Sánchez, V. (2021). “El estrés académico y resiliencia en madres universitarias colombianas con y sin apoyo institucional en el cuidado de sus hijos”. En Psicoespacios, 14(25), 16. https://doi.org/10.25057/21452776.1367

Ospina-Cartagena, V. y García-Suaza, A. (2020). Unpaid care and domestic work in Colombia. Munich Personal, RePEc Archive, (100917), 1–28. https://mpra.ub.uni-muenchen.de/100917/

Pinto, K. M. and Coltrane, S. (2009). “Divisions of labor in Mexican origin and anglo families: Structure and culture”. In Sex Roles, 60(7–8), 482–495. https://doi.org/10.1007/s11199-008-9549-5

Ratheesh, C. and Anitha, V. (2022). “Gender Disparity in Invisible Economy: Lessons from Indian Time Use Survey”. Indian Journal of Labour Economics, 65(2), 463–481. https://doi.org/10.1007/s41027-022-00367-9

Rea, P., Montes De Oca, V. y Pérez, K. (2021). “Políticas de cuidado con perspectiva de género. En Revista Mexicana de Sociología, 83(3), 547–580. https://doi.org/10.22201/iis.01882503p.2021.3.60132

Restrepo, J. E., Delgado, L., Diosa, S. M., Mendoza, L. J. y Zuleta, V. (2022). “Personalidad, bienestar psicológico y calidad de vida asociada con la salud en mujeres colombianas con fibromialgia”. En Psicología y Salud, 32(2), 269–281. https://doi.org/10.25009/pys.v32i2.2748

Rival-Carrillo, D., Valenzuela-Valenzuela, A. y Cartes-Velásquez, R. (2021). “Migración y trabajo, una revisión del contexto chileno actual”. En Cuhso, 31(1), 522–547. https://doi.org/10.7770/cuhso.v31i1.2148

Rodríguez, C. y Muñoz, J. (2018). “Capital humano y factores culturales: Determinantes de la inserción laboral femenina en Chile”. En Perfiles Latinoamericanos, 26(52), 1–22. https://doi.org/10.18504/pl2652-008-2018

Samtleben, C. and Müller, K. U. (2022). “Care and careers: Gender (in)equality in unpaid care, housework and employment”. In Research in Social Stratification and Mobility, 77, 100659. https://doi.org/10.1016/j.rssm.2021.100659

Singh, P. and Pattanaik, F. (2020). “Unfolding unpaid domestic work in India: women’s constraints, choices, and career. In Palgrave Communications, 6(1), 1–13. https://doi.org/10.1057/s41599-020-0488-2

Sirgy, M. J. and Lee, D. J. (2017). Work-Life Balance: an Integrative Review”. In Applied Research in Quality of Life, 13(1), 229–254. https://doi.org/10.1007/s11482-017-9509-8

Soria, R. y Lara de Jesús, N. (2018). “Estrés y apoyo social en mujeres amas de casa y empleadas domésticas”. En Alternativas en Psicología, 38, 99–114. https://www.alternativas.me/attachments/article/159/7 - Estrés y apoyo social en mujeres amas de casa y empleadas domésticas.pdf

Soria, R. y Mayen, A. (2017). “Depresión y hábitos de salud en mujeres empleadas domésticas y amas de casa”. En Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 20(1), 1–20. https://www.iztacala.unam.mx/carreras/psicologia/psiclin/vol20num1/Vol20No1Art7.pdf

Thennakoon, D., Wanninayake, S. D. K. and Kailasapathy, P. (2022). “Honey, How Can I Help? Gender and Distribution of Unpaid Labour during Covid-19”. In Sustainability (Switzerland), 14(22), 14972. https://doi.org/10.3390/su142214972

Ukhova, D. (2022). “Doing Gender with Class: Gender Division of Unpaid Work in Russian Middle-Class Dual Earner Heterosexual Households”. In Journal of Family Issues, 43(12), 3244–3270. https://doi.org/10.1177/0192513X211042846

Undurraga, R. y López, N. (2021). “ (Des)articuladas por el cuidado: trayectorias laborales de mujeres chilenas”. En Revista de Estudios Sociales, 75, 55–70. https://doi.org/10.7440/res75.2021.06

Vu, T. M. (2018). “Home appliances and gender gap of time spent on unpaid housework: evidence using household data from Vietnam”. In The Singapore Economic Review, 64(1), 1–18. https://doi.org/10.1142/S0217590817430019

Wei, H. S. and Chen, J. K. (2014). “The Relationships Between Family Financial Stress, Mental Health Problems, Child Rearing Practice, and School Involvement Among Taiwanese Parents with School-Aged Children”. In Journal of Child and Family Studies, 23(7), 1145–1154. https://doi.org/10.1007/s10826-013-9772-8

Yopo, M. (2016). “El tiempo de las mujeres en Chile: repensar la agencia”. En Revista de Estudios Sociales, 57, 100–109. https://doi.org/10.7440/res57.2016.08

 

Resumen curricular del autor y de la autora

Sebastián Araya Pizarro

Doctor en Educación de la Universidad Católica de Cuyo, Argentina. Magíster en Liderazgo Dirección Estratégica y Comunicación en las Organizaciones de la Universidad de La Serena, Chile (ULS). Licenciado en Ciencias Administrativas e Ingeniero Comercial de la ULS. Profesor asociado del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales, Facultad de Ciencias Sociales, Empresariales y Jurídicas de la ULS. Líneas de investigación: Gestión Estratégica y Creación de Valor, Desarrollo Empresarial y Económico, Educación Superior.

Dirección electrónica: saraya@userena.cl

Registro ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5857-8441

Sara Rivera Rojas

Magíster en Dirección y Gestión Pública, Universidad Central, Chile. Licenciada en Ciencias Administrativas e Ingeniera Comercial de la Universidad de La Serena, Chile. Ejecutiva técnica de la Provincia de Huasco en Atacama Talento Emprendedor (ATEM), Corporación para el Desarrollo de la Región de Atacama (CORPROA), Chile. Líneas de investigación: Estudio de género, Dirección y Gestión Pública.

Dirección electrónica: sara.rivera@alumnos.ucentral.cl

Registro ORCID: https://orcid.org/0009-0003-1768-930X